Laura Grani
El pasado 30 de octubre se celebró el primer Día Mundial de la Casquería, y sí, es exactamente lo que suena: un homenaje a esos platos que nos recuerdan a la cocina de nuestras abuelas y que, con sus sabores intensos y texturas únicas, han vuelto para quedarse. Con el respaldo de organizaciones como Asici, Avianza e Interporc y del Ministerio de Agricultura, este evento busca reivindicar la casquería como un tesoro nacional, accesible y delicioso.

Aunque para algunos puede ser un gusto “atrevido”, la casquería está más de moda que nunca. Y no hablamos solo de la barra del bar de toda la vida; grandes chefs como Javi Estévez y Martín Berasategui la están llevando a las mesas de alta cocina, donde las mollejas, los callos y los patés de hígado se convierten en auténticas obras de arte. Según Estévez, la casquería “nos transporta a la cocina de nuestras abuelas” y ofrece un abanico de sabores que va desde lo reconfortante hasta lo vanguardista.
Casquería: Sostenible, rica y con historia
Además de estar buenísima, la casquería es un ejemplo perfecto de cocina sostenible. Aprovechar hasta el 90% del animal no solo reduce el desperdicio, sino que encaja de lleno en la economía circular. ¿Y qué mejor forma de hacer tu parte por el medio ambiente que disfrutando de un buen plato de callos? Es un ganar-ganar.

La campaña «Un país de casquería» también apunta a un público joven que, seamos sinceros, quizá no se ha familiarizado del todo con estos sabores. La misión es sencilla: demostrar que la casquería no es solo para nuestros mayores. ¿Sabías que es rica en proteínas, vitaminas y minerales? También tiene colágeno, perfecto para la piel y las articulaciones. En otras palabras, la casquería es la nueva “superfood”, pero con más sabor y menos pretensiones.
El resurgir de la casquería en los hogares y la alta cocina
Los datos no engañan: en 2023, cerca del 47% de los hogares españoles compraron casquería, consumiendo unas 29.500 toneladas. Esto no es solo una moda pasajera; es una tendencia que ha vuelto con fuerza. Ahora, tanto en bares como en restaurantes de alta cocina, la casquería está ocupando un lugar especial en los menús, ganando cada vez más adeptos.
Un placer con raíces y sabor a futuro
Este primer Día Mundial de la Casquería es la excusa perfecta para redescubrir esos platos que llevan siglos en nuestra cultura, pero que ahora llegan con una vuelta de tuerca. Si aún no te atreves, quizás sea el momento de darle una oportunidad: quién sabe, tal vez acabes pidiendo una ración extra de mollejas la próxima vez. ¡Bienvenidos al club de los amantes de la casquería!
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