CASA MARAVILLAS propone platos honestos, producto impecable y frescura para sobrevivir al calor.

CASA MARAVILLAS vuelve a levantar el telón gastronómico del verano con una propuesta tan castiza como refrescante. En plena temporada de sol inclemente, terrazas llenas y sobremesas largas, el restaurante presenta una selección de platos que reivindican el sabor, la tradición y el disfrute sin prisas. Una carta que invita a elegir bando —¿salmorejo o gazpacho? — y que celebra productos que solo brillan de verdad cuando el termómetro aprieta: mojama, tomate rosa, piparras frescas, mejillones al vapor, bocartes, pastel de pescado y otras tentaciones que saben a verano madrileño.

Salmorejo vs Gazpacho: el duelo más fresco del verano

En Casa Maravillas este enfrentamiento es casi una declaración de intenciones. El salmorejo, denso, sedoso y con ese punto de descaro que le da el buen pan y el tomate maduro, llega coronado con su jamón y huevo picado, perfecto para quienes buscan una cucharada contundente que refresca sin pedir permiso. El gazpacho, en cambio, es pura diplomacia estival: ligero, vivaz, afilado, con ese golpe de frescor que solo se consigue cuando el pepino, el pimiento y el tomate se entienden como viejos amigos. Dos clásicos, dos estilos, dos formas de sobrevivir al calor.

Mojama y tomate rosa: el matrimonio perfecto

La mojama, con su sabor profundo y elegante, se presenta en láminas finísimas que casi se deshacen al contacto con el paladar se sirve con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y se acompaña con almendras crocantes.     A su lado, el tomate rosa de temporada, carnoso, fragante y con ese dulzor natural que solo aparece en julio, crea un contraste irresistible. Un plato que no necesita discursos: basta un buen aceite, una pizca de sal y la magia ocurre sola.

Piparras frescas: el capricho verde del verano

Crujientes, vivas, ligeramente juguetonas en el picor, las piparras frescas llegan a la mesa como ese aperitivo que empieza siendo “solo para picar” y termina convertido en adicción. Su frescura limpia el paladar y prepara el terreno para todo lo que viene después.

Mejillones al vapor y bocartes: el mar en su punto más honesto

Los mejillones al vapor de CASA MARAVILLAS se sirven como manda la tradición: sin disfraces, sin artificios, con su propio jugo como protagonista. Aromáticos, jugosos y con ese toque salino que recuerda que el verano también sabe a mar. Los bocartes, por su parte, llegan tersos, brillantes, con ese sabor limpio que solo se consigue cuando el producto es de primera. Una propuesta que reivindica la sencillez bien hecha.

Pastel de pescado y otras tentaciones estivales

El pastel de pescado, suave, cremoso y con ese punto goloso que invita a repetir, se convierte en el comodín perfecto para compartir. A su alrededor, una selección de platos de temporada que completan la experiencia: verduras frescas, encurtidos artesanos, aliños vibrantes y guiños castizos que mantienen el espíritu de esta casa de comidas intacto.

Un verano para saborearlo sin prisa

En CASA MARAVILLAS, el verano se disfruta sin correr: producto en su punto, frescor bien entendido y platos que seducen. A los clásicos de temporada se suman propuestas que elevan la mesa estival con carácter y honestidad: El pescado al estilo Orio, en tres preparacionesparrilla, horno y en su propio jugo— aporta ese toque de mar limpio y directo que refresca sin pedir permiso. La chuleta de vaca vieja, madura y con sabor profundo, demuestra que el verano también admite intensidad. Y, por supuesto, el cocido: la liturgia castiza que nunca abandona la carta, incluso cuando Madrid arde. Para los fieles, siempre está.

Un verano que no se improvisa: se paladea. Con calma, con sabor y con ese guiño de picardía que hace de CASA MARAVILLAS un refugio gastronómico incluso en julio.