Laura Grani

En plena celebración de las fiestas de San Isidro, las más castizas, La Gran Tasca se erige como un verdadero icono de la gastronomía madrileña. Desde su inauguración en 1942, este emblemático restaurante ha sido un referente, especialmente conocido por su excepcional cocido madrileño, que se ha convertido en su plato estrella y en uno de los mejores de la capital. Con más de quince mil cocidos servidos al año, La Gran Tasca mantiene viva la tradición y el sabor auténtico de este plato clásico.

Una historia de familia y pasión por la hostelería

La Gran Tasca es mucho más que un restaurante; es un legado familiar que se ha transmitido a lo largo de tres generaciones. Desde que Luis Álvarez asumió la dirección en los años 90, el restaurante ha evolucionado, manteniendo siempre la esencia de la auténtica cocina española. Su hijo, también llamado Luis, ha seguido sus pasos, aprendiendo cada aspecto del negocio desde la cocina hasta la administración. Con un enfoque en la responsabilidad, la seriedad y el servicio al cliente, la familia Álvarez ha convertido La Gran Tasca en un lugar donde todos se sienten bienvenidos y como en casa.

 

Más allá del cocido: una carta de primavera llena de huerta, mar y campo

El producto es el protagonista de una carta fresca y ligera donde la calidad y el origen son lo único que importa. La huerta, el mar y el campo español son las estrellas de esta clásica casa de comidas. Especializados en el producto de máxima calidad trabajado en casa y en el cocido madrileño, La Gran Tasca se ha convertido en un punto clave de la cocina tradicional de la capital.

Los productos de temporada, con el apellido de su procedencia, son el eje de la carta primaveral. Elaboraciones tradicionales, frescas y ligeras, pensadas para compartir y disfrutar en torno a la mesa. Las croquetas, de su cocido y jamón ibérico y pollo, son dos de sus raciones estrella, junto con la morcilla artesana de Burgos elaborada en tripa natural y acompañada de pimientos asados en casa, los torreznos de Soria con pimientos de Padrón, la chistorra de Navarra frita a la cazuela con patatas panadera al horno, las ancas de rana premium al ajillo o rebozadas, los pimientos del Piquillo rellenos de bacalao y gambas con su respectiva salsa de pimientos, o las anchoas de Santoña “00” son algunos de los ejemplos de platos que se sirven al centro para disfrutar en compañía.

Despliegue de verduras y guisos caseros

Si bien es cierto que la seña de identidad de La Gran Tasca es su cocido, en cada servicio sus mesas se llenan de otras muchas elaboraciones que marcan una carta clásica con platos típicos centrados en los productos de calidad. Las verduras, con especial hincapié en las flores de alcachofa con jamón y salsa casera de romesco, las judías verdes con jamón, las habitas baby salteadas y el panaché de verduras de la huerta rehogadas con ajo y jamón protagonizan los platos principales junto con las ensaladas frescas.

Entre los guisos caseros, esos hechos con mimo para disfrutar de un plato de cuchara, el rabo de toro estofado, un clásico del recetario tradicional, es el gran referente de la carta. Además, los callos a la madrileña y los callos con garbanzos son otros de los guisos más relevantes, además del arroz caldoso con bogavante nacional.

En el ámbito de las carnes destaca el chuletón de Norteños madurado durante 25 días que sirven a la piedra; unas piedras elaboradas por un tornero que se sirve en mesa en un hornillo individual para que cada comensal termine la carne al punto deseado. Las chuletitas de cordero lechal y el cachopo completan la oferta para los amantes de las carnes. En lo referente a los pescados, llaman la atención los chipirones de costa a la plancha, las delicias de merluza de pincho y el gallo a la romana.

Su icono: el cocido madrileño

Lo catalogan como el mejor cocido de la capital, es el plato estrella de la carta e, incluso en primavera, son muchos los clientes que acuden a La Gran Tasca a disfrutarlo. Se prepara durante dos largos días y se elabora con 15 ingredientes de máxima calidad, entre verduras, hortalizas, legumbres y carnes que se sirven más tarde en una gran bandeja con el fin de ofrecer al cliente un plato único cuidado en cada detalle.

Como dato curioso, por sus mesas han pasado personalidades de todos los ámbitos con intención de probarlo, desde María Mercedes de Borbón, Lola Flores, Carmen Sevilla, Miguel Ríos, Alfredo Landa o Paco Martínez Soria, hasta Hombres G, Florentino Pérez, Miguel Indurain, Ana Torroja, Jordi Évole, Andrés Buenafuente, Diego “El Cigala”, Iker Casillas o el Gran Wyoming. Además, para los que quieran disfrutarlo en casa, también tienen la opción para llevar.

Un final dulce y feliz

Con cocido madrileño o con una selección de platos tradicionales de la carta, toda gran comida termina siempre con un gran postre. Elaborados de forma casera, siguiendo las recetas tradicionales que hacen revivir momentos pasados, la sección dulce de La Gran Tasca merece una mención solo para ella. Sus postres son una oda a los sabores de siempre, los de casa. Leche frita con canela y azúcar, cuajada tradicional con miel y nueces, flan de huevo casero con caramelo o nata, sorbete de limón al cava y tartas como la de queso al horno (apta para celíacos), la de chocolate negro, la artesana de tres chocolates y la de la Abuela con crema pastelera, galleta y chocolate negro. Además de los helados de Creme Deluxe, como el de avellana o el de galleta, que ponen el punto y final a una comida que te hace sentir como en casa.

Si estás en busca de una experiencia gastronómica auténtica y tradicional en Madrid, no puedes dejar de visitar La Gran Tasca. Ya sea para disfrutar de su famoso cocido o para explorar su variada carta de primavera, este restaurante te espera con los brazos abiertos para ofrecerte una comida inolvidable llena de sabor y tradición.