Laura Grani

Hay pocos eventos tan interesantes y entretenidos como los Premios de la Academia de Gastronomía y Turismo de Andalucía. Un año más, la convocatoria ha sido un éxito redondo y los afortunados invitados han podido descubrir de la mano de la Academia los tesoros gastronómicos, culturales y artísticos de una de las provincias de Andalucía.

En su octava edición, los Premios Andalucía de Gastronomía, han sido concedidos al chef y propietario del maravilloso restaurante Bagá Jaén, Pedro Sánchez, por su talento y excelente trabajo, creando una vanguardista tendencia en la gastronomía; a Benjamín Lana, por su labor divulgadora en sus casi tres décadas dedicadas al periodismo en pro de la gastronomía; a World Central Kitchen, por su encomiable labor humanitaria durante estos años de pandemia y desastres naturales; y a la Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda por ser un vino singular, con unas características particulares y diferenciadoras.

Este año le tocaba a Granada ser escenario de los Premios. Magnífica y acogedora con su territorio que se extiende desde las nieves de la Sierra Nevada hasta las playas de la Costa Tropical. Un territorio fuertemente marcado por la herencia cultural de la dominación árabe y por la historia de la Reconquista.

Lo testimonia la octava maravilla del mundo, la Alhambra (al-ḥamrā en árabe cuyo significado es la roja) esa impresionante ciudadela amurallada, fundada por la dinastía Nasride a la imperecedera gloria de Dios. Visitable de día o de noche, sus palacios y jardines son de una belleza que quita la respiración. A cada paso susurran al oído de los visitantes las historias de un tiempo en el que fue uno de los lugares más espléndidos de España.Y, sin duda, sigue siéndolo.

Por debajo de la Alhambra se extiende el centro de Granada, con todo su bullicio. Bares y restaurantes famosos por la generosidad de sus tapas y por los mejores productos de interior y costa. Entre los templos del producto destacan dos de los restaurantes premiados en esta edición, Taberna La Tana y Bar FM.

Templos del producto

El primero es un templo de los productos de la tierra y del vino (Mejor Bar de Vinos de España en 2020) donde se disfrutan tapas y platos fríos elaborados según recetas sencillas y eternas. Esos increíbles tomates aliñados, las conservas y salazones de primera, el jamón y los embutidos, el salmorejo… Pura esencia de gastronomía andaluza ensalzada con inmenso cariño.

El Bar FM, en las afueras de la ciudad, es mucho más que un bar. Es el mejor sitio de Granada para darse un homenaje de los buenos. Marisco y pescado de primera, y unas frituras que saben a paraíso, son los must de esta taberna. De Motril vienen sus quisquillas (imprescindible degustar crudas y cómo no, chupando la cabeza), unas cigalas gigantes y hasta langostas. Sus frituras siempre salen perfectas y ligeras como plumas crujientes, sean de alcachofas, berenjenas, salmonetes o pargo. En el caso de ambos locales, el Premio se lo han llevado las mujeres y propietarias que desde los inicios están detrás de los fogones: Ana Martín (Taberna La Tana) y Rosa Macías (Bar FM).

Alta gastronomía

Tampoco faltan opciones para los amantes de la gastronomía más sofisticada. En la primera planta de un palacete histórico en la Cuesta de Gomérez, de camino al ingreso de la Alhambra, se encuentra el Restaurante Faralá, al que se accede por la entrada, a pie de calle, de su tablao flamenco. Arriba, en un comedor de elegancia coqueta y refinada, se sirve el menú gastronómico ideado por Juan Pedro Ortíz, un chef joven y brillante con bagaje de experiencias internacionales que dará mucho que hablar.

Sus propuestas sorprenden por finura y gusto. Desde los entrantes hasta los postres y el servicio está dirigido magistralmente por Lidia Peris, otra joven con las ideas claras y talento para vender.

Como hemos dicho, Granada es mucho más que Granada. Por ejemplo, en el interior de la provincia está Loja, una de esas ciudades que han protagonizado la historia de la Reconquista. Desde su mirador planificó su ataque Isabel la Católica y por debajo de él perduran los vestigios de la historia como la Alcazaba, los conventos de Santa Clara y de San Francisco, las iglesias y los palacios. Y para disfrutar de las vistas degustando los mejores platos y vinos de esta tierra, la espectacular terraza mirador del Hotel Abades Mirador.

Desde la sierra al mar

Otra parada para sibaritas es Riofrío, donde se crían esturiones para la producción de caviar de primera calidad, el Caviar Riofrío. Después de visitar las instalaciones de acuicultura y descubrir las peculiaridades de estos peces tan primitivos como fascinantes, es posible deleitarse con una degustación de diferentes tipos de caviar en la tienda, acompañándolos, como es debido, con champagne o vodka. Experiencia de lujo y al alcance de todos.

Poesía aparte es la que desprende la Costa Tropical con epicentro en Motril, la antigua capital del azúcar que todavía cuenta con la única destilería de melaza de caña de Europa. Aquí trajeron la caña de azúcar los árabes para que luego Cristóbal Colón la llevara a América.

En Motril se elaboraba azúcar desde hace siglos, como se puede descubrir visitando el Museo del Azúcar. Las destilerías de ron eran numerosas pero fueron desapareciendo a causa del ocaso de la producción de azúcar de caña en Europa. Solo queda una, la del Ron Montero, que resiste gracias al empeño y visión de la familia fundadora. Este ron se elabora a partir de las aguas más puras del deshielo de la Sierra Nevada y gracias al talento de Andrea Martín Targa, sobrina-nieta del mítico fundador Francisco Montero, sigue produciendo y exportando en todo el mundo un pedacito de cultura granadina.

Desde la sierra hasta el mar se encuentra la provincia de Granada, tan bella que árabes y cristianos han derramado lágrimas y sangre en su honor. Al verla se entiende el porqué, os lo podemos asegurar.

También te puede interesar: Mediterránea Gastrónoma Valencia, la feria gastronómica más brillante del Mediterráneo