Laura Grani

Hay pocos países en el mundo con una tradición conservera como España y menos con semejante variedad de productos disponible en latas.

¿Quién no ha disfrutado sumamente del momento de abrir una lata de conserva de calidad en buena compañía?

Cuántos pequeños productores de magníficas conservas artesanales se beneficiarían de llegar a un público más amplio, más joven, más digital… Esta fue la idea base del proyecto Canthynnus, el sueño de tres hermanos que se ha hecho realidad.

El primero en olfatear la oportunidad fue Javier Galera, un ingeniero de caminos paladino de la sostenibilidad y con muy buen ojo para los negocios. Se le quedó la espinita clavada desde 2016, cuando estuvo a punto de adjudicarse un espacio en el Mercado de San Fernando, pero alguien se le adelantó.

Eso habría sido Can, una tienda de conservas y vermuts premium, una obsesión que no dejó de rondar por su cabeza.

Con la llegada del Covid19, Javier, junto con su hermano Miguel, experto de negocios digitales, empezaron a ver la oportunidad de materializar su sueño. La venta de alimentación por internet experimentó un boom increíble. Comprar desde casa se volvió no sólo cómodo, sino necesario; y abrir una buena lata de conservas seguía pareciéndose a un fantástico momento de celebración, más todavía en unos tiempos tan duros.

Al proyecto se unió el tercer hermano, Manuel; y la idea empezó a tomar forma. En 2020, nació Canthynnus como proyecto independiente para el  cual los tres hermanos visitan y seleccionan a sus proveedores, la mayoría conserveros tradicionales de Galicia, Cantabria, Valencia o Cádiz, que elaboran productos Premium.

Los productos, vestidos con una imagen moderna y muy atractiva, están disponibles en la web www.canthynnus.com. Se pueden comprar sueltos o suscribirse a un interesante servicio de entrega mensual, eligiendo recibir confecciones con una selección siempre diferente de productos.

Cada mes se recibe una propuesta con verdaderas joyas del mar que llegan prácticamente de las manos de los artesanos productores. Hay Sea Box para todos los gustos, desde la “Classic” a la “Tuna lovers”, con una declinación de diferentes piezas de atún; la de “Guisos Marineros”, hasta la de “La Tía Concha”.

La gama de productos de Canthynnus es un despliegue de delicias. Encontramos una variedad de conservas más tradicionales, como las Sardinas o las Sardinillas, al limón y en aceite de oliva, con esa textura jugosa infinita. Joyas al natural, como las Navajas, las Huevas de Erizo o los Berberechos. Bocados de «carne marina», como la Caballa, la Melva canutera, el Mormo o el Tarantelo de atún, que se deshacen en la boca; o unas sabrosísimas Huevas de Caballa en aceite de oliva.

Y podemos seguir con los Chipirones o las Sepias en su tinta hasta unos espectaculares Mejillones en escabeche… Arte puro hecho conserva.

Al lado de la tradición y sin reñirse con ella, unas propuestas más creativas, como el Caviar blanco de celeiro en aceite de oliva picante, el Esturión en aceite de oliva, el Pulpo al ajillo, la Merluza en salsa verde o las Cocochas de merluza en aceite.

El mundo de las conservas premium nunca ha estado tan a mano y, con esas latas, resulta muy fácil lucirse. Están buenísimas para abrir y degustar, pero también abren un mundo de posibilidades a la hora de elaborar platillos.

El chef Miguel F. Vidal, del restaurante Morgana propone unas recetas fáciles al mismo tiempo que extremadamente resultonas. Nos han encantado el melting pot cultural de la Sepia en tinta con arroz caribeño y emulsión de coco y yuzu; el contraste de texturas crujientes y melosas de la Merluza en salsa verde, pil pil, tempura y huevo de codorniz; y la explosión de sabores de los Mejillones con Bloody Mary y kale frito.

Además Canthynnus tiene fé en su compromiso con la sostenibilidad colaborando con diferentes entidades que protegen el mar. Por ejemplo, gracias al acuerdo con Gravity Wave, por cada lata vendida a través de la web, ya sea de manera individual o a través de las suscripciones, Gravity Wave limpiará 100 gramos de plástico de las aguas y de las costas del Mar Mediterráneo en nombre de Canthynnus y sus clientes. El objetivo es tan ambicioso como motivante: conseguir limpiar un promedio mensual de 100 kilos de plástico.

Por primera vez, se pueden disfrutar unas latas de conservas deliciosas que ayudan a limpiar plástico del mar y nuestras costas: ¡Bravo Canthynnus y larga vida a las grandes conservas!

 

 

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