Laura Grani
Madrid acaba de sumar una dirección imprescindible al mapa internacional del vino. Berria, el proyecto ubicado frente a la Puerta de Alcalá, ha recibido el Grand Award de Wine Spectator, la máxima categoría de los Restaurant Awards, con los que la publicación estadounidense distingue a los restaurantes con los programas de vino más sobresalientes del mundo.

El dato pesa: Berria se convierte en el tercer establecimiento de España en alcanzar este reconocimiento, una lista en la que hasta ahora solo figuraban Atrio y Rekondo. A escala global, el club también es reducido: apenas 99 restaurantes forman parte de esta élite.
En el caso de Berria, el premio reconoce una bodega con más de 3.000 referencias y más de 100 vinos disponibles por copas, con etiquetas nacionales e internacionales, añadas singulares, pequeños productores, vignerons independientes y botellas difíciles de encontrar.
Una carta de 3.000 referencias y un sumiller que hace diferencia
Al frente de este programa vinícola está Mario Ayllón, Wine Director de Berria y uno de los sumilleres jóvenes que mejor representan una nueva manera de entender el servicio del vino. Su trabajo no consiste únicamente en custodiar una bodega impresionante, sino en hacerla legible, apetecible y viva para el cliente.

Porque una carta de 3.000 referencias puede ser un monumento o puede ser un laberinto. En Berria, la clave está en que el equipo consiga convertir esa profundidad en una conversación. Aquí el vino no aparece como un territorio reservado a expertos, sino como una invitación a dejarse guiar, preguntar, probar por copas y descubrir etiquetas que quizá no estaban en el radar.
El reconocimiento llega, además, en el año del quinto aniversario del proyecto, un momento especialmente simbólico para Gabriela Alcorta, fundadora de Berria, que impulsó el restaurante como una apuesta familiar, ambiciosa y distinta.
La Puerta de Alcalá como escenario y el vino como viaje
Berria ha crecido hasta convertirse en uno de esos lugares que explican muy bien la nueva relación de Madrid con el vino. Su ubicación ayuda, claro: pocas terrazas tienen un telón de fondo tan reconocible como la Puerta de Alcalá. Pero el verdadero atractivo está dentro de la copa y en la manera de acompañarla.
El espacio combina un interior cálido y elegante con una terraza abierta durante todo el año. La cocina, liderada por María Mena, parte del producto y se adapta a un servicio ininterrumpido que permite entrar en Berria de muchas formas: para tomar algo rápido, para alargar una comida o para dejar que una gran botella marque el plan.

La sala, dirigida por Jorge García, completa la experiencia con un servicio cercano y preciso, apoyado por un equipo de sumilleres que entiende el vino como una forma de hospitalidad. Ese es el verdadero valor de Berria: haber logrado que una bodega de talla internacional no se perciba como una vitrina intimidante, sino como un viaje posible.
Con el Grand Award de Wine Spectator, Berria confirma que Madrid ya juega en la primera división mundial del vino.
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