Laura Grani
La gastronomía tiene la capacidad de contar la historia de un país mejor que cualquier guía de viajes. Eso es precisamente lo que ocurrió durante la presentación de “Sabores de Malasia”, una iniciativa impulsada por la Embajada de Malasia en el Reino de España para acercar al público español la riqueza cultural y culinaria de este destino del sudeste asiático.

La cita tuvo lugar en el restaurante Malaysia, en Madrid, considerado el único establecimiento de la capital especializado en auténtica cocina malaya. La jornada contó con la presencia de la embajadora de Malasia, la Excelentísima Señora Hasnah Md Hashim, y del chef Ah Tong, encargado de elaborar una selección de platos representativos del país.
Un país donde confluyen las culturas de Asia
Bajo el lema “Malaysia, Truly Asia”, Malasia reivindica una identidad singular dentro del continente. Su territorio reúne influencias malayas, chinas e indias, junto a comunidades indígenas y aportaciones llegadas de Oriente Medio y Europa a lo largo de los siglos.
Esa diversidad se refleja especialmente en su cocina. Cada región aporta ingredientes, recetas y técnicas propias, dando lugar a una de las gastronomías más variadas del continente asiático.

Durante la presentación, los representantes de la embajada destacaron precisamente esa capacidad de Malasia para integrar culturas diferentes manteniendo una personalidad propia, algo que se percibe en cada uno de sus platos.
Un recorrido por algunos de sus grandes clásicos
La degustación comenzó con el popular Sate Ayam, unas brochetas de pollo marinadas con especias, asadas al carbón y acompañadas por una cremosa salsa de cacahuete.
A continuación llegó uno de los platos más emblemáticos del país: el Mee Curry Laksa. Esta sopa de fideos elaborada con leche de coco, especias y hierbas aromáticas combina cremosidad, picante y frescura en perfecto equilibrio.

Tampoco faltó el Nasi Lemak con pollo frito, considerado por muchos el plato nacional. El arroz cocinado con leche de coco y hojas de pandan se acompaña de sambal picante, huevo, pepino y cacahuetes tostados, creando un conjunto lleno de contrastes.
Mucho más que una degustación
El recorrido culinario concluyó con el Char Kway Teow, uno de los grandes referentes de la cocina callejera malaya. Sus fideos de arroz salteados a fuego intenso desarrollan el característico sabor ahumado conocido como wok hei.
Como broche final se sirvió Teh Tarik, la bebida nacional del país. Este té con leche condensada se prepara vertiéndolo repetidamente entre dos recipientes para crear una textura espumosa y sedosa que forma parte de la experiencia.

Más allá de la degustación, “Sabores de Malasia” permitió acercar al público madrileño a una cocina rica en matices y profundamente ligada a la historia de su país. Una invitación a descubrir nuevos sabores sin salir de la capital y una muestra de cómo la gastronomía sigue siendo uno de los mejores puentes entre culturas.
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