Dicen aquellos que conocen el difícil oficio de escribir que uno debe hablar en sus obras de aquello que conoce, pero cuando eres un autor como Roberto López del Castillo que lleva años acumulando conocimiento sobre temáticas tan diversas como la historia, la ciencia, la astronomía, etc. este trabajo puede convertirse en todo un reto. Estamos ante un escritor de mente inquieta, traviesa en algunos momentos, con un afán envidiable de compartir con el mundo todo lo que ha aprendido en la andadura de su vida. Y parece tarea fácil cuando te sientas a leerle y te vas sumergiendo en la trama que ha creado sin darte cuenta de cómo las píldoras didácticas están enraizadas en la misma. Y es que, en Bookólicos, tenemos claro que divulgar conocimiento es un arte y emparejarlo con la ficción es un sueño que no muchos están preparados para alcanzar. Aunque no es el caso que nos incumbe, puesto que Roberto ha demostrado con su primera novela La cruz del sur, que se puede enseñar, emocionar y entretener por igual, embarcándonos con Magallanes en su cruzada para dar la vuelta al mundo surcando los mares.

Dicen aquellos que conocen el difícil oficio de escribir que uno debe hablar en sus obras de aquello que conoce, pero cuando eres un autor como Roberto López del Castillo que lleva años acumulando conocimiento sobre temáticas tan diversas como la historia, la ciencia, la astronomía, etc. este trabajo puede convertirse en todo un reto. Estamos ante un escritor de mente inquieta, traviesa en algunos momentos, con un afán envidiable de compartir con el mundo todo lo que ha aprendido en la andadura de su vida. Y parece tarea fácil cuando te sientas a leerle y te vas sumergiendo en la trama que ha creado sin darte cuenta de cómo las píldoras didácticas están enraizadas en la misma. Y es que, en Bookólicos, tenemos claro que divulgar conocimiento es un arte y emparejarlo con la ficción es un sueño que no muchos están preparados para alcanzar. Aunque no es el caso que nos incumbe, puesto que Roberto ha demostrado con su primera novela La cruz del sur, que se puede enseñar, emocionar y entretener por igual, embarcándonos con Magallanes en su cruzada para dar la vuelta al mundo surcando los mares.
Roberto López del Castillo es miembro de la Agrupación Astronómica Madrid Sur y de la mano de sus conocimientos en el tema se ha especializado en el relato corto científico ganando el concurso de relatos ASTER, de la Agrupación Astronómica de Barcelona, y quedando finalista en el concurso de relatos de la FAAE, Federación de Asociaciones Astronómicas de España. Su segunda novela está en manos del Planetario de Madrid con los mismos fines, ganar el concurso anual organizado por esta entidad.
Pero, como en la ciencia, todo es mejor experimentarlo en persona, así que acomódate y deja que el conocimiento te desvele quién es este autor:
Eres un escritor muy orientado a la ciencia y la ciencia-ficción que, además, se atreve con distintos periodos históricos para desarrollar las tramas, ¿qué te exige esta especialización a la hora de escribir?
Cualquier proceso de documentación es siempre exigente. Tienes que ser coherente con los aspectos históricos y creíble en los científicos. Si no lo haces, el lector rápidamente pierde la atención en lo que está leyendo. Lo que para otros es tedioso, para mí es apasionante. Escribir ciencia-ficción hard (o realista, para entendernos) te exige aprender y a la vez repasar muchos conceptos de ciencia que tenías olvidados.
Por lo que cuentas en tus historias, pareces tener un gran espíritu aventurero, ¿qué nos puedes contar sobre el escritor que hay en ti?
Bueno, el espíritu aventurero lo proyecto más bien en inventar historias y vivirlas a través de mis personajes. No soy un hombre de acción, la verdad, aunque imaginación no me falta. Y cuanto más escribes, más progresas. Es un aprendizaje continuo. Mira, yo cuando empecé en esta andadura realizaba escritos muy cortos, casi ingenuos, pero con un afán de experimentación y un a ver qué sale. Cuando me decidí a mostrarlos me di cuenta de que eso que escribía le gustaba a los demás, incluso conseguía emocionarles. Entonces me decía: ‹‹Anda, pues no está tan mal››. Y te vienes arriba, tu confianza en lo haces aumenta y comienzas a creer en tu trabajo.
Eres aficionado al disfrute y divulgación de la astronomía, que es un tema recurrente en tus obras. ¿Utilizas la literatura como una vía más para divulgar conocimiento?
De hecho, me apasiona hacerlo. En mi novela La Cruz del Sur, ambientada en el viaje de Magallanes alrededor del mundo, aunque prima la acción y la intriga, no he dejado pasar la oportunidad para divulgar los conceptos astronómicos del siglo XVI, de cómo se orientaban los marineros en las travesías transoceánicas y cuán importante era saber la posición de los astros. Me gusta divulgar, la verdad. Cuando leo a otros autores, además de entretenerme con su lectura, siempre busco la manera de aprender aspectos técnicos o históricos y luego poder ampliar esa información por mi cuenta.
¿Crees que, con el tiempo, abordarás otros géneros o te ves a futuro como un autor especializado en ficción científica?
No me gusta la palabra «especialización». No quiero encorsetarme en un género concreto. Al ser un autor autopublicado, tengo la libertad de escribir lo que a mí apetece y cuando me apetece, sin estar supeditado a las ventas ni a las editoriales. De hecho, alguien me dijo una vez que cada cual debe escribir para sí mismo, escribir esa novela que te gustaría leer de otros autores. Si eso, además, emociona a los que te leen, pues es que has hecho las cosas bien. Hoy me gustan la historia, la ciencia y la astronomía; me encanta escribir tramas relacionadas con ello, pero mañana a lo mejor me interesa el thriller, o el romanticismo, y me da por escribir sobre ese tema.
Como escritor que participa en concursos de relatos cortos, ¿qué opinión te merece este “género chico”? ¿Crees que hay público para este tipo de literatura en corto?
Los relatos cortos me encantan. Me parece, eso sí, un género que está infravalorado y que para nada es menor. Estoy convencido de que puede ser el inicio para un futuro gran lector. Actualmente, me apena decir que, a los chavales, por supuesto salvo excepciones, no les interesa leer. Es más fácil, más rápido, menos exigente jugar con las consolas, interactuar con el móvil o hartarse a ver series de Netflix. La lectura requiere de un esfuerzo que no están dispuestos a realizar. Lo veo en mis hijos, en mis sobrinos y los amigos de su alrededor. El relato corto puede captar su atención justamente por eso, por ser corto, inmediato, sorprendente incluso. Si a veces los vídeos de YouTube que superan los 5 minutos ya les dan pereza, imagina pensar en tener que leerse una novela de más de 500 páginas. El relato corto podría ser una fórmula para pescar en ese caladero del público juvenil.
¿En qué estás trabajando ahora? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Actualmente tengo una novela en fase de concurso, de la que he disfrutado mucho escribiéndola. Es una distopía muy cruda e intrigante ambientada en un futuro cercano en donde el problema de la contaminación lumínica (que tanto interesa a los astrónomos aficionados, y sin embargo poco se conoce fuera de ese ámbito) está desatado. Ya ves, siempre divulgando. También estoy escribiendo una nueva novela histórica relacionada con la ciencia y la astronomía, de la que no puedo dar muchos más detalles excepto que está ambientada en la Francia del siglo XVIII. Por supuesto, de vez en cuando también cae algún relato corto cuando la mente está inspirada para ello. Y entre una cosa y otra, pues me mantengo vivo, que no es poco.










