«La despedía», el último tema de la banda murciana, Maestro Espada, es un emotivo homenaje a la tradición folclórica de Murcia. Alejandro y Víctor nos cuentan cómo esta canción, que comenzó como una parranda festiva, se transformó en una profunda reflexión sobre la muerte. En esta entrevista, exploran la elección de este tema como adelanto del álbum, su conexión con la tradición musical murciana, y cómo el próximo disco refleja una montaña rusa de emociones. Además, comparten sus planes para la gira y cómo han buscado inspiración en los artistas más alternativos.
«La despedía», vuestro último tema, parece ser una canción con una gran carga emocional. ¿Qué representa este tema para vosotros?
Queríamos hacerle un guiño a las últimas canciones que se interpretan en las cuadrillas de agrupaciones folklóricas en Murcia. Estas canciones finales suelen llamarse «la despedida» y comienzan con el verso «aquí viene la despedida». Nuestra intención era rendir homenaje a esta tradición, pero desde una perspectiva más personal. En realidad, queríamos hacer una parranda, algo festivo, pero al final lo que nos salía era una lección triste, algo que nos pasa a menudo cuando componemos.
Al hablar y reflexionar sobre este guiño de «aquí viene la despedida», la letra terminó siendo sobre la muerte, pero tratada de una forma tierna, con delicadeza y cariño.
¿Por qué habéis elegido este tema como el último adelanto del álbum que está por venir?
Lo estuvimos pensando bastante porque, a nivel de arreglos, tenemos otras canciones que son más atrevidas o que se adentran en un territorio más experimental o moderno. Sin embargo, esta es una canción bastante austera, donde la voz y la letra están en el centro. Pasamos un tiempo dudando, sin estar seguros de si realmente era representativa de lo que hacemos. Creo que viene después de dos canciones que están más en el otro extremo, más experimentales, y finalmente decidimos apostar por esta opción, una canción que pone la historia en el centro y en la que la emoción se basa en la interpretación vocal.
Pensamos que ha funcionado bien, porque incluso personas que suelen preferir el lado más experimental de la banda nos han escrito para decirnos que esta canción les ha emocionado. Así que estamos contentos de haber apostado por ella.
¿Cómo encaja esta canción dentro del álbum completo? ¿Es un reflejo del tono general del disco?
No, de hecho, esta es una de las pocas canciones que tiene ese tono más apaciguado y melancólico. El disco en sí es como una montaña rusa de emociones, con canciones mucho más enérgicas y rítmicas. Por ejemplo, hay un tema en el que Álex canta a capela, un canto muy particular.
Esta canción encaja dentro de un grupo más reducido de temas tranquilos y serenos, contrastando con la energía de otras canciones del álbum.
En vuestra música utilizáis mucha simbología, muchos elementos tradicionales. ¿Qué importancia tiene esto?
En realidad, todo esto parece una curiosidad. Nosotros somos murcianos y la música que hacemos tiene dos vertientes. Por un lado, es una música de raíz, con melodías que nos resultan familiares desde que éramos niños. Son sonidos que nos acompañan, pero que no conocíamos profundamente.
En Murcia, esta tradición no está tan preservada como en otras regiones como Galicia o Asturias, donde el folclore tiene un sustrato más fuerte y cuidado. Aquí, la música tradicional está más presente en entornos como las cuadrillas, pero no tanto en salas de conciertos o festivales, lo que hace que para los jóvenes murcianos, como nosotros, sea algo de lo que vivimos de espaldas. Incluso la enseñanza musical en Murcia no tiene esos instrumentos o esa formación.
Para nosotros, acercarnos a esta música es una forma de investigar nuestras propias raíces, de descubrir hasta dónde llegamos. Por un lado, lo vemos con curiosidad, pero por otro, muchas de estas melodías nos suenan propias. Apelan al paisaje donde crecimos y están cantadas con el acento con el que nacimos, lo que crea una relación dual con la tradición musical de Murcia.
¿Cómo decidís qué elementos de ese folclore conservar?
No es de manera deliberada o calculada, como si estuviéramos en un laboratorio. Más bien, solemos tener muy claro lo que nos interesa cuando escuchamos una melodía o leemos un verso. Muchas veces encontramos una letra o un verso de un cancionero del siglo XIX que nos encanta, y simplemente lo tomamos como punto de partida. Por ejemplo, en el caso de «Murciano», comenzamos la canción con ese primer verso y luego escribimos el resto, guiando la letra hacia un lugar que resuena con nosotros en la actualidad.
El folclore tiene letras que son atemporales, aparentemente sencillas y humildes en su escritura, pero que esconden una profundidad y una carga emocional que resulta muy inspiradora para nosotros.
¿Sentís algún tipo de responsabilidad al revivir el folclore murciano?
No, no sentimos que estemos reivindicando o innovando el folclore de Murcia. Nos gustaría quitarnos ese peso, porque en realidad somos más bien intrusos en este ámbito. Venimos de otros géneros, y nuestro acercamiento al folclore ha sido más una excusa para hacer música juntos. Es un punto de unión entre nosotros, ya que son melodías tradicionales que hemos escuchado desde la infancia en el lugar donde crecimos, y sentimos que era un camino para explorar juntos.
Sin embargo, nunca lo hemos visto como una bandera o algo que estemos intentando reclamar o modernizar, porque, como decimos, venimos de géneros muy distintos.
Igualmente, ¿creéis que esa vuelta a la tradición puede abrir las puertas para que un público más joven se interese por esa música?
Sí, quizás está ocurriendo algo similar, en el sentido de que estamos mirando el folclore desde otro punto de vista. Al final, no se trata de otra cosa que de observar esas estructuras y melodías desde una perspectiva diferente. Creemos que esto también puede ayudar a que otras personas se conecten de alguna manera con esa tradición y encuentren su propia inspiración, ya sea musical, lírica, o en cualquier otro sentido.
Para nosotros, la finalidad de nuestra música no es divulgativa ni historicista. Sin embargo, pensamos que, de alguna forma, puede contribuir a que la gente se reconecte con un patrimonio cultural que, en este caso, pertenece a todos.
¿Alguna vez os habéis sentido presionados para hacer música más accesible o comercial?
No, la verdad es que no pensamos en eso. Si estuviéramos enfocados en ese objetivo, creo que no haríamos música, porque no sabemos hacerlo de otra manera. Lo que buscamos principalmente es que la música nos emocione a nosotros mismos. Sentimos que esa es la única forma en que realmente podemos conectar con los temas y transmitir algo auténtico.
¿Cómo gestionáis también las diferencias creativas?
Todo se trata de trabajo y comunicación. Si algo no te gusta, planteas una alternativa. A veces, es cuestión de buscar otra parte musical que te parezca más adecuada o incluso tomarte un café y pensarlo un poco. Al final, somos hermanos y este es un proyecto exigente; queremos que las canciones queden lo mejor posible.
No siempre estamos de acuerdo y muchas veces el proceso es largo, tardando meses en completar una canción. Sin embargo, hay una profunda admiración mutua y la conciencia de que la canción está en buenas manos.
Se acerca el álbum y también la gira. ¿Cuál es vuestro principal objetivo con este trabajo?
Sobre todo, lo que queremos ahora es sacarlo adelante. Hemos trabajado en este disco durante mucho tiempo, y ahora estamos enfocados en lanzarlo. Queremos que esté disponible para que la gente lo pueda escuchar y tenerlo en sus manos. Después de tanto tiempo sumergidos en él, hemos perdido un poco la perspectiva.
Vamos paso a paso, esperando que llegue el viernes para el lanzamiento. A partir de ahí, nos centraremos en tocar en directo y hacer una gira súper emocionante, algo que también nos entusiasma mucho.
¿Qué tipo de historias vais a contar en este disco y cómo lo podríais definir?
A medida que íbamos componiendo las canciones, nos dimos cuenta de que había un tema recurrente que atraviesa el disco: nuestra relación a distancia con nuestro lugar de origen, Murcia. Esta relación es ambigua porque, desde la distancia, tiendes a idealizar el lugar. Hay una parte del folclore que también refleja esto, con muchas letras del siglo XX que describen un lugar idealizado, casi como un paraíso eterno.
Esa visión idealizada ya no existe en la realidad, solo en la imaginación. En la brecha entre la memoria de lo que realmente sucede en la tradición y las fantasías o elementos irreales, florece el disco. Este tono general del disco refleja un folclore imaginado, un amor no físico hacia un lugar visto desde la distancia.
Creemos que con ese tono poético nos hemos acercado a las letras del disco, y que el carácter y el tono del álbum se desarrollan en torno a esa idea.
¿Habéis cogido inspiración de otros artistas para este proyecto?
Uno de los retos que enfrentamos era evitar acercarnos demasiado a otros proyectos similares dentro del nuevo folclore. Actualmente, hay una gran cantidad de bandas y proyectos dedicados a la recuperación de canciones tradicionales, y nuestra idea era buscar una voz propia y un sonido diferenciador.
En ese sentido, no hemos estado muy pendientes de lo que se está haciendo en España o en otros lugares en cuanto a música de raíz. En lugar de eso, nos hemos fijado más en música relacionada con la electrónica y proyectos alternativos, como Kanye West o Bon Iver, que se alejan de lo típico.
¿Qué podemos esperar de vosotros en los próximos meses?
En este momento, no estamos en fase de composición. Estamos principalmente enfocados en preparar el directo, que de cierta manera también es una forma de reimaginar el disco. Nuestra forma de enfrentar los directos es buscar maneras diferentes de interpretar las canciones, para que nos sigan emocionando en el escenario.
Por ahora, nuestra energía está dedicada a la gira, que incluirá conciertos en teatros y festivales.










