“No ha existido ninguna gran mente que no haya tenido un toque de locura”, Aristóteles.
En el otoño de 1796, un incidente devastador marcó la vida de una joven escritora y su familia en Londres. Mary, una mujer que se convertiría en una figura literaria reconocida, fue protagonista de un trágico evento que la perseguiría por el resto de su existencia: el asesinato de su madre.
Llegué a esta escritora y a su terrible historia gracias a una colección de obras clásicas entre las cuales se encontraba “Cuentos de Shakespeare”, antología que Mary escribió junto a su hermano Charles.
Un entorno familiar complicado y la tragedia del 22 de septiembre de 1796.
Mary Lamb (1764-1847) nació en una familia que, a pesar de su reconocimiento literario, enfrentaba serias turbulencias. Su padre, un reverendo con grandes expectativas, mostró una personalidad dominante y, a menudo, autoritaria. Desde pequeña, Mary ya había mostrado inclinaciones literarias, pero el ambiente en casa, lleno de tensiones y conflictos, no era propicio para el desarrollo saludable de su talento.
La salud mental de Mary se deterioró gradualmente a lo largo de su vida. Esta condición se complicó aún más cuando su hermano, Charles Lamb (1775-1834), comenzó a mostrar signos de problemas emocionales. Los Lamb se vieron atrapados en un ciclo de tensión familiar, acentuado por la presión social y las expectativas de su clase, que en aquella época percibían la locura como una especie de estigmatización que debilitaba el honor familiar.
Se dice que Mary había estado sufriendo de episodios de locura, que en aquella época ella y su madre se entendían mal y frecuentemente se ignoraban. Al punto que en aquella fatídica noche del 22 de septiembre de 1796, en un arrebato de locura y desesperación, Mary Lamb apuñaló a su madre en un episodio de locura temporal. A pesar de que las circunstancias que rodearon este incidente son complejas, se puede inferir que la combinación de su inestabilidad emocional y la carga de la vida familiar desempeñaron un papel crucial.
El momento resultó en una tragedia que devastó a la familia. Curiosamente, tras el incidente, Mary no fue considerada culpable; en su lugar, se determinó que había actuado en un estado de locura, lo que la llevó a un período de internamiento en un centro especializado. Este hecho, aunque doloroso, le permitió a Mary encontrar una vía de escape y, eventualmente, un propósito en su vida.
Dicen que, a menudo, el arte surge del sufrimiento y la tragedia. Durante el tiempo que Mary pasó en el asilo, encontró una salida a su tormento interior a través de la escritura. Junto a su hermano Charles, Mary emprendió el camino de la literatura, coescribiendo obras que fueron bien recibidas en su época, tales como «Tales from Shakespeare», obra de la que pretendo hablaros hoy.
Cuentos de Shakespeare: Un Oda a la Imaginación Infantil
“Cuentos de Shakespeare” (1807) se escribió con la doble intención de adaptar y transformar las intrincadas y complejas tramas de las obras del célebre dramaturgo inglés en relatos accesibles para un público más joven.
La labor de los Lamb es admirable en su intento de simplificar el lenguaje y las construcciones narrativas sin sacrificar la profundidad emocional de las historias. De «Romeo y Julieta» y “Hamlet” a «El sueño de una noche de verano», cada cuento está impregnado del mismo sentido poético y de la arquitectura emocional que caracteriza las obras originales, lo cual es un testimonio del talento de los Lamb como narradores. Sin embargo, es posible criticar la obra por su idealización de los relatos. Si bien el enfoque simplificado permite la inclusión de un público más joven, también se corre el riesgo de diluir la complejidad moral y la ambigüedad de las historias originales. Algunos críticos argumentan que este proceso de adaptación puede llevar a una interpretación menos crítica de las obras de Shakespeare, en lugar de fomentar una curiosidad por la lectura de los textos originales.
La Recepción de la Obra
«Cuentos de Shakespeare» fue bien recibido por el público y la crítica de la época. Si bien Mary y Charles no solo buscaban entretener a los más pequeños, sino también educarlos en los valores y la moralidad que emanan de las obras de Shakespeare. En una época en la que la literatura infantil empezaba a tomar forma, esta obra se destacó por su enfoque pedagógico y su respeto por la calidad literaria.
Mary Lamb utilizó su experiencia de vida, sus sufrimientos y su profunda conexión con la literatura para dar vida a este proyecto. A través de sus cuentos, los jóvenes lectores no solo se entretenían, sino que también eran introducidos a una visión del mundo rica en matices y emociones. Además, la prosa clara y vívida de Mary hizo que estas historias se mantuvieran vigentes durante generaciones.
Aunque guardaba esta historia para un futuro próximo, el ambiente impregnado del espíritu de la festividad anglosajona de Halloween ha terminado por cautivarme. Por ello, y aunque la recomendación de “Cuentos de Shakespeare” no es, en absoluto, una historia de terror, casi lo es la que envuelve a una de sus autoras. Por desgracia, y en contra de lo que suelo recomendar en estos artículos, no podría recomendar obras de la autoría de Mary traducidos al español que me hayan interesado tanto o más que los renombrados “Cuentos de Shakespeare”. Sin embargo, no os dejaré sin una recomendación adicional y os propongo la lectura de un ensayo sobre el propio Shakespeare. “1599. Un año en la vida de William Shakespeare” de James Shapiro no es solo una biografía al uso, sino que habla sobre cuanto experimentó la sociedad en la que vivió el dramaturgo inglés. La razón de elegir el año de 1599, no es otra que las obras escritas en ese año en concreto: Enrique V, Julio Cesar, Como gustéis y Hamlet.










