Lucas Currotto nos abre su corazón y comparte cómo ha vivido los últimos meses desde su paso por «Operación Triunfo» hasta la creación de su álbum debut. Hablamos de «26 de marzo», su canción más personal hasta la fecha, del proceso de sanación tras una ruptura y de cómo su música ha evolucionado con el tiempo. Además, Lucas nos adelanta detalles sobre lo que su futuro musical le depara y cómo se prepara para los nuevos desafíos.

¿Cómo estás en este momento? Hace unos meses me dijiste que estabas acostumbrándote a tu nueva vida
Pues sí, ahora sí, ahora todo se ha puesto más en su sitio. Con la experiencia general de haber salido de la academia, uno se va puliendo y va procesando todo. Ahora todo está mucho más claro, me siento más tranquilo y contento, y disfruto mucho más del proceso.
Había mucho miedo y mucha incertidumbre al principio, pero ahora, con todo mucho más claro, se disfruta mucho más.
«26 de marzo» tiene un gran peso emocional en tu vida. ¿Sientes que el proceso de creación te ayudó a cerrar un ciclo de esa relación o a reconciliarte con partes de tu pasado?
Sí, un poco de todo, un poco de todo lo que dijiste, la verdad. Para mí fue algo muy terapéutico, como una manera de soltar y aprovechar para sacar muchas cosas que tenía dentro. Creo que es importante normalizarlo y compartirlo, especialmente cuando atraviesas una ruptura.
En una ruptura, sobre todo después de tantos años, te encuentras con ciertos patrones y preguntas que rondan en la cabeza, cosas que sientes que se repiten. Normalizar esto y ponerlo en una canción me parece genial, porque permite a la gente conectar desde ese lugar. La verdad es que fue un cierre de etapa para mí, al exteriorizarlo y compartirlo.
«26 de marzo» parece una fecha muy personal y simbólica pero, ¿qué otras te han marcado durante este año?
Ahora, el 20 de noviembre, que la gran e increíble «Gala 0» de OT cumple un año… pues esa es una fecha muy marcada para mí. Estábamos en 2023, y ya pensando en 2024, así que hay varias fechas importantes de las que hablar. Creo que la gira de Operación Triunfo, todo lo que hemos vivido, y el haber cantado con India Martínez, también son momentos muy significativos.
Hace poco terminé de grabar el disco en Asturias. No recuerdo la fecha exacta, pero fue un momento clave para parar y procesar todo, decirme a mí mismo: «Ojo, que el disco está aquí, esto es real». Y bueno, hay un montón de momentos como ese.
Además, el 2025 viene cargado, lleno de emociones y de lo mejor que está por venir.
¿Qué frase de la canción te toca especialmente? La de «algún día seré padre y no será contigo» es dura
Sí, lo siento en el pecho. Eso es una de las cosas que me quedan más marcadas, es de las ausencias más fuertes. El futuro que soñábamos juntos se vino abajo, porque, al final, teníamos muchos planes, hablábamos mucho sobre el futuro.
Había tantas cosas que habíamos imaginado juntos, incluso temas como el ser padres. Esa es una de las partes que más me marca. Recuerdo que cuando terminamos de grabar la canción, y la escuchaba, esa frase me golpeaba mucho.
¿Qué sientes al pensar que tu música pueda ayudar a otros a procesar sus emociones o acompañarles en momentos difíciles como una ruptura?
A la gente que me escucha, me gustaría recordarles que también somos personas, que también vivimos nuestras propias experiencias, tenemos rupturas, relaciones amorosas… Al final, eso es parte de la vida. Creo que normalizarlo está bien y, sobre todo, reconocer que a todos nos ha pasado alguna vez. ¿Cuántos hemos terminado una relación? Algunos lo hemos vivido más de una vez, y es algo completamente normal, puede suceder en cualquier momento.
Si esto puede servir de ayuda a alguien que esté pasando por una ruptura, pues ojalá les ayude a perder el miedo. Creo que compartirlo puede ser un apoyo para quienes atraviesan por lo mismo.
¿Te consideras un artista que se inspira más en los momentos de dolor o en los de felicidad?
Ahora mismo, por el momento que estoy viviendo y porque lo último más fuerte en mi vida ha sido una experiencia de desamor, pues claro, eso es lo que más surge. Sin embargo, como te digo, en el disco también hay canciones que hablan de crecimiento personal, de otras historias y de amor propio.
En este momento, cuando me siento a escribir, me sale más el desamor, quizá porque es lo más reciente que he vivido. Pero, sin duda, también habrá canciones de amor y temas desde otras perspectivas.
¿Hay algún ritual o proceso al que siempre vuelves cuando estás escribiendo? ¿Te ayuda estar solo o prefieres rodearte de compositores y tu equipo?
Por lo general, casi todas las canciones empiezan con una charla con Maxi. Siempre, siempre, comienzan así. Además de ser mi compañero de trabajo, para mí es como un hermano. Es como si me reuniera a hablar con un hermano: le cuento lo que me ha pasado, esto y lo otro, él me aconseja, compartimos nuestras experiencias, y a partir de ahí surge la inspiración. Es como si dijéramos: «Vamos a aprovechar esto que tienes a flor de piel y hacerlo canción». La verdad es que las canciones nacen de una charla sincera.
Cuando compartes canciones así, ¿cómo gestionas el balance entre mantener algo privado y exponer tus sentimientos para que conecten con los demás?
Al final, siempre me quedo con la gente que me apoya y que impulsa mi música. Poder compartirles esas cosas personales creo que es una manera de mantenernos cercanos. No te voy a mentir, me da un poco de miedo contar cosas tan personales. Soy humano, tengo mis propias experiencias y emociones, y escribir sobre eso también es como una terapia para mí, así que no lo veo mal. Al final, a la gente le gusta o no, y ya está.
Has lanzado canciones con estilos diferentes. ¿Cuál dirías que ha sido el mayor aprendizaje de cada una de ellas hasta llegar a «26 de marzo»?
La canción de la que más he aprendido es «Corazones Rotos», que hoy en día ni siquiera la considero un single. Esa canción refleja al Lucas que recién había salido de la academia, lleno de miedos, sin saber hacia dónde dirigirse, inseguro sobre su estilo, sobre la música, sobre todo. Fue la canción que más me enseñó, la que me llevó a conocer a Maxi, y que me hizo cuestionarme si realmente quería seguir por ese camino.
Generó muchos cambios en mí, porque fue un punto de inflexión. A partir de ahí, surgieron los singles que realmente capturan la esencia de Lucas.
¿Y si tuvieras que recomendar alguna de las 3 a alguien que todavía no te ha escuchado, sería «26 de marzo»?
Sí, ahora mismo me siento así porque es la canción con la que más conecto… También está «Fuiste pa mi», pero creo que ésta tiene algo especial. Hay algo ahí, una especie de conexión en todo: en lo que queríamos transmitir desde el principio. Es una idea que siento que logramos al 100%.
¿Ha cambiado tu visión sobre la industria en estos meses?
Es cierto que a veces, cuando estás trabajando en la industria, piensas que todo es fácil, que todo llega solo porque tienes oportunidades, pero en realidad, hay que currar mucho. Tienes que buscarte las cosas, es un proceso recíproco. Si hay gente que está apostando por ti, también tienes que dar lo mejor de ti para motivar a esa gente que te está impulsando.
Al principio, yo pensaba que todo sería fácil, que todo llegaría sin mucho esfuerzo, pero no, requiere muchísimo trabajo, mucha dedicación, y también charlas, contacto y comunicación para que las cosas sigan funcionando.
El videoclip es íntimo y sin mucha producción. ¿Queríais que destacar más la voz que otra cosa?
Sobre todo, lo que queríamos era hacer algo lo más parecido a la realidad. Después de la ruptura, pasé días en casa, solo, procesando todo, estando mucho conmigo mismo, pensando mucho. No queríamos un videoclip extravagante ni con mucha producción, ni con una actriz o algo de eso. La canción es muy profunda, y queríamos que el videoclip también reflejara esa autenticidad.
Era importante que el vídeo transmitiera lo mismo que la canción: yo, después de la relación, solo en casa, procesando, pensando en un montón de cosas, preguntándome mil cosas, buscando la forma de seguir adelante. El vídeo tenía que ir en esa dirección.
¿Cuáles son los elementos o características de esta canción quieres que definan tu sonido general?
En general, todos los instrumentos, que son muy orgánicos. Las baterías, todo está grabado de manera natural, no hay nada de ordenador de por medio. El piano es piano, las guitarras son guitarras, y las baterías son baterías reales. Queríamos que todo sonara lo más orgánico posible, muy «rock and roll». También, los violines juegan un papel importante, algo más particular de esta balada, y hay más violines en esta canción que en otras.
¿Crees que el disco que se viene refleja esta mezcla de emociones que has vivido este año? Si pudieras definir en una frase el mensaje central, ¿cuál sería?
Exacto. En el disco hay canciones de crecimiento personal, una canción dedicada al Lucas pequeño, también hay de desamor, y algunas un poco más de fiesta. Son todas experiencias y vivencias que han ocurrido a raíz de toda la locura que he vivido.
Diría «transparencia» o «sinceridad», porque es un disco completamente sincero, con cosas que realmente me han pasado. Aún hay cosas por contar, y también sigo viviendo y disfrutando para seguir creando nuevas canciones y nuevas vivencias.
La última vez que hablamos querías colaborar con algún miembro de One Direction o de The Rolling Stones. ¿Sigues teniendo los mismos intereses?
Sí, la verdad es que me encantarían mil colaboraciones, tanto con artistas internacionales como locales. De hecho, una colaboración local que me encantaría mucho, con alguien que admiro muchísimo y que también estoy escuchando mucho su música, es Marina Reche. Fui a su concierto hace poco, y realmente me encantaría trabajar con ella, es maravillosa. Y en general, me gustaría hacer muchas más colaboraciones, compartir música. La verdad es que está de puta madre poder hacerlo.
Después de una gira conjunta con tus compañeros de OT, ¿cómo esperas que sea la tuya propia?
Va a ser diferente. Primero que nada, el momento emocional de estar cantando mis propias canciones me parece una locura, algo muy fuerte. Ya no son covers, es algo completamente distinto. Creo que ahora es cuando realmente empieza lo lindo, cuando empiezas a girar con tus propias canciones, con un álbum propio. Me parece algo increíble.
Será un Lucas mucho más pulido, más maduro, distinto, con nuevas experiencias. En general, me siento que me he pulido mucho durante la gira de OT, y tengo muchas ganas de seguir adelante.
Y ahora que ha bajado el boom del programa, la euforia de las fans, las redes… ¿cómo llevas la fama?
Mucho mejor. Aunque el tema de las redes sociales todavía me cuesta un poco, sobre todo por el tema de la constancia. No soy de estar todo el tiempo con el móvil, ni de estar haciendo fotos, videos o compartiendo en esos momentos.
Pero bueno, en general, el tema de los fans es algo increíble. Al final, son un apoyo brutal, una motivación constante. Están en todas, nos apoyan en todo, hacen sonar las canciones en la radio… Son increíbles. Es un amor mutuo que está muy lindo. Y, sí, en general, ahora estoy mucho más tranquilo.
Mirando hacia el futuro, ¿cómo te ves de aquí a 5 años en la música? A esta pregunta es muy común responder que «llenar un Wizink»
Siendo realista, no me importa si es en un lugar más grande o más pequeño. Lo que realmente quiero es estar arriba en el escenario, ya sea en una sala pequeña o grande. Ese es el sueño, seguir teniendo esa oportunidad de estar allí.
Hablando de la realidad, lo ideal sería ir creciendo cada vez más y poder llenar lugares más grandes. No hay que ser hipócrita, eso también me gustaría. Muchos de mis artistas referentes, por ejemplo, los que he visto en documentales, han tocado en estadios, y me encantaría llegar a eso. Mi música más arriba, más grande. Por ejemplo, volver a Palau Sant Jordi después de haberlo hecho con mis compañeros de OT sería algo súper guay.
¿Qué esperas tú de los próximos meses y qué pueden esperar tus fans de ti?
Dentro de nada, antes de que termine el año, va a salir otra canción más. Y pues ya luego, en 2025, vendrá todo lo demás, el álbum, la gira, pero por ahora te puedo adelantar que antes de que termine el año, habrá otra canción más. ¡Esta movidita, buen rollera, muy divertida!










