Javier Blasiotto, propietario de Sakro, lo tenía muy claro, quería una pizzería en la que el comensal se siente igual que en un rincón de Roma “¿Cómo puedes tener la sensación de estar saboreando algo rico en Roma, si no utilizas y comes productos italianos?”. La filosofía de Sakro, en cuanto a los ingredientes, es que sean auténticamente italianos y que favorezcan a los pequeños y medianos productores, que fabrican artesanalmente y obtienen productos de calidad excepcional. Para ello, desde la harina 00 molida a la piedra, la salsa de tomate San Marzano (elaborada a mano para que no tenga la acidez que dan las semillas al triturarse), la burrata de búfala, las mozzarellas y los embutidos (speck, prosciutto y mortadella) son traídos directamente desde la península itálica.
Un impasto más ligero y digerible
Para la pizza y la pinsa la masa o el impasto son primordiales. En Sakro se cocina en hornos especiales enviados desde Roma para conseguir la corteza y el crujido perfecto de sus pizzas. El impasto se deja levitar entre 48 y 72 horas, y lleva un 80% de hidratación lo que da como resultado una pizza ligera, aireada por dentro y con un toque especial crocante por fuera. La ventaja principal, no sólo es el sabor, sino que esta masa es mucho más liviana y de mejor digestión, justo como tiene que ser. Otro detalle es que las pizzas de Sakro se hornean por un tiempo tres veces mayor que el habitual.
La carta de Sakro propone 14 diferentes tipos de pizza de los más variados. A las recetas más tradicionales se añaden otras absolutamente originales, como ‘La Mastroianni’, un homenaje al inolvidable actor Marcello Mastroianni, ícono de Roma, con base de mozzarella fiordilatte, champiñones frescos, speck (jamón ahumado), crema de trufa y perejil. Una de las últimas en llegar ha sido, “De Roma Con Amor”, con una base de crema de calabaza, mozzarella fior di latte de Puglia, scamorza ahumada y ricotta fresca coronada por auténtico guanciale (sí, el de la carbonara) y queso pecorino rallado.
Un secreto guardado en el sótano
Sakro esconde un verdadero secreto. En el subsuelo de la pizzería, bajando una escalera nos encontramos con un divertido espacio clandestino, la coctelería La Analógica, donde es posible para escuchar buena música (los discos de vinilo son auténticos), degustar cócteles de autor y disfrutar de un ambiente original.
Los que quieran bajar solo tienen que pedir a los camareros la contraseña, pero ¡cuidado, es un secreto!
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