Laura Grani
Jhosef Arias es un chef peruano que ha hecho de su sueño una realidad. Llegó a Madrid hace 15 años con la determinación de compartir los sabores auténticos de su país y hoy es propietario de uno de los grupos de restauración más exitosos de la capital. Con Piscomar como la joya de su corona, ha construido un pequeño imperio gastronómico con seis restaurantes y un laboratorio de I+D donde innova y mantiene vivas las raíces de la cocina peruana. Su última apuesta ha sido un ambicioso proyecto de importación de productos de la Amazonía peruana para apoyar a comunidades indígenas y ampliar el repertorio de ingredientes en la gastronomía española.
Su conexión con la cocina comenzó en su infancia en San Juan de Lurigancho, uno de los distritos más poblados y humildes de Lima. Allí, su madre cocinaba y vendía comida callejera para sustentar a la familia. Desde pequeño, Jhosef aprendió el valor del trabajo y el poder de la cocina como una herramienta de sustento y superación. Tras descubrir su pasión, estudió gastronomía y se embarcó en un viaje que lo ha llevado a convertirse en un embajador de la gastronomía peruana en España, destacando la constancia, la autenticidad y la importancia de mantener las tradiciones culinarias vivas.
Una iniciativa para dar voz a la gastronomía femenina
Hace apenas unos días, tuvimos el privilegio de asistir al primer encuentro de Mujeres del Perú, la iniciativa del Grupo Jhosef Arias que pone en el centro del escenario a las mujeres que han forjado la gastronomía peruana con su esfuerzo y pasión. Un homenaje merecido a aquellas que, desde los cerros, los barrios más humildes, las cocinas, las obras y hasta las prisiones, han dejado huella con su talento y su resiliencia.

Uno de los momentos más conmovedores de la noche fue el testimonio de Doña Ana, la madre de Jhosef Arias. Su historia es la de una mujer luchadora que, con un carrito de comida, recorría las calles de los barrios más pobres de Perú para sacar adelante a su familia. Con sus hijos a su lado, Doña Ana no solo les enseñó el oficio de la cocina, sino también el valor del sacrificio y la importancia de no rendirse nunca. Hoy, su legado se refleja en la trayectoria de Jhosef y en el sueño hecho realidad de dar visibilidad al papel clave de la mujer en la gastronomía.
Doña Ana, el corazón y la lucha detrás de un sueño
Durante este primer encuentro, Doña Ana sorprendió a todos con dos platos llenos de historia y sabor: carapulcra y chicharrón. La carapulcra, un guiso de papa seca con carne y especias, es un plato humilde pero profundo en matices, una receta tradicional que ella solía preparar en el comedor de su casa en Perú para alimentar a clientes que, como su familia, conocían el esfuerzo del día a día. Junto a este guiso, sirvió un crujiente y jugoso chicharrón, un bocado que representa esa cocina casera, reconfortante y llena de recuerdos de infancia. Estos platos no solo fueron un deleite para los asistentes, sino un testimonio tangible de la historia de Doña Ana y su vínculo con la gastronomía como medio de vida y superación.

La hermana de Jhosef también compartió un testimonio emotivo, recordando la dureza de una infancia marcada por la lucha diaria, pero también por el amor inquebrantable de su madre y el ejemplo de fortaleza que las ha acompañado siempre. En cada palabra, en cada mirada, se podía sentir la conexión profunda con sus raíces y el orgullo de ver hasta dónde han llegado gracias a esa herencia de trabajo y dedicación.
La iniciativa Mujeres del Perú ha arrancado con fuerza, y este primer encuentro ha sido solo el comienzo de una serie de reuniones donde cada una de sus protagonistas podrá compartir su historia, su pasión y, por supuesto, sus recetas. Durante la presentación en BoldKitchen, Doña Ana, Andrea Salinas (Gerente de Callao 24), Fiorela Ábalaos (Gerente de Hasaku) y Luz Ladera (Gerente de Humo Cuzco y Goya) compartieron sus experiencias y presentaron platos icónicos de sus respectivos restaurantes, rindiendo un homenaje gastronómico a sus orígenes y al papel fundamental de la mujer en la cocina peruana.
Mujeres del Perú es un testimonio vivo de cómo la gastronomía es un reflejo de la vida misma: un camino de esfuerzo, pasión y superación. Y gracias a esta iniciativa, esas historias, que tantas veces quedan en la sombra, podrán brillar con luz propia.










