Jesús Reyes

El Bloody Mary es seguramente uno de los cócteles imprescindibles de la historia de la coctelería, icónico y reinterpretado, sigue siendo una de las elecciones más populares. Cargado de sabor, vitaminas y color, se postula como perfecto acompañante de comidas y conversaciones a cualquier hora del día. Revitaliza por la mañana y abre el apetito por la tarde, una suerte de mano de santo, para muchos.

Sobre sus orígenes hay debate, pero no demasiado. Una de las teorías que más está extendida narra que dicha creación debe su fama a Fernand Petiot, barman del New York Bar, un local parisino conocido en los años 20 como Harry ‘s Bar. En él, Petiot, “Pete” como muchos le llamaban, decidió mezclar a partes iguales vodka y zumo de tomate. Mientras la clientela allí presente no paraba de reír y de inventar nombres, a cada cual más sangriento, para el cóctel que estaba preparando Pete debido a su rojizo color. Hasta que finalmente dieron con el nombre Bloody Mary, “María sangrienta”, el apodo con el que se conocía a la reina María I de Inglaterra, quién reinó en uno de los periodos más terroríficos del país. La reina decidió anular las reformas religiosas de su padre, Enrique VIII, y volver a la fe católica… a cualquier costa. La persecución de los protestantes acabó con muchos de ellos horriblemente torturados y ardiendo en las hogueras.

¿Cuáles son los ingredientes principales de la receta original de Petiot?

La receta original de Petiot del Bloody Mary lleva los siguientes componentes:

  • 6 cl. de vodka
  • 6 cl. de zumo de tomate
  • 4 pellizcos de sal
  • 2 pellizcos de pimienta cayena
  • 2 pellizcos de pimienta negra
  • 1 capa de de salsa Worcester al fondo de un vaso Tumbler
  • 1 chorrito de zumo de limón
  • Hielo triturado

Se agitan todos los ingredientes enérgicamente en la coctelera y se sirven en un vaso Tumbler sin hielo, ¡Et Voilá!

Esta es la receta “oficial” del Bloody Mary, pero cada barman hace sus modificaciones y le da aquel toque de gracia que lo hace diferente. Por ejemplo, se puede cambiar el vodka por alguna ginebra u otro destilado o un sherry wine, darle un toque más picante o más aromático, modificar las especias, añadirle alguna salsa o combinar con distintas sales como la de gusano…

Hemos explorado y buscado las mejores interpretaciones que se pueden degustar en la capital y aquí las tenemos.

Donde disfrutar unos Bloody Marys inolvidables

Don Giovanni

Don Giovanni es el templo de la auténtica comida italiana y de la trufa en Madrid y es uno de los mejores restaurantes italianos de España.

El producto es absolutamente excelente, es rigurosamente italiano; las elaboraciones respetan la mejor tradición pero sería imposible hablar de Don Giovanni sin hablar de su propietario Andrea Tumbarello, este siciliano afincado en Madrid desde hace ya unos años es invitado fijo en programas televisivos como Masterchef o Topchef, tiene una personalidad tan arrolladora y espontánea que contribuye a crear un ambiente de lo más divertido y familiar donde se mezclan todo tipo de clientes: celebrities, deportistas de élite, actores, empresarios y gente de a pie.

El Bloody Mary que se sirve aquí es perfecto para empezar “la fiesta”, de elaboración sencilla pero cuidada, con un sabor fresco, muy equilibrado, algo picante, coronado con una pequeña rama de apio, perfecto para abrir boca. La mayoría de las veces el encargado de elaborar la coctelería es Senen García, profesional como pocos y hermano del mítico Abraham García de Viridiana.

Angelita

Es un verdadero lujo poder albergar un lugar como este en la capital. Aúna todo lo que se podría imaginar y buscar en cuanto a gastronomía, vinos y coctelería, en el mismo sitio. Los hermanos David y Mario Villalón se encuentran a los mandos de este fantástico gastrobar con esa grandísima profesionalidad y experiencia que atesoran. Muchos de sus productos proceden de su huerta familiar en el pueblo de Litos, Zamora. De especial mención son todos los platos que llevan su increíble tomate, desde luego no se concibe una visita a Angelita sin probarlo.

A cargo de la coctelería, que se aloja en parte inferior del restaurante, está el italiano Massimilliano Berardi, un auténtico profesional que derrocha amabilidad y atención en partes iguales. Su Bloody Mary es sinfonía pura, un trago de autor. Está lleno de toques originales entre ellos un vodka macerado por ellos mismos, un aliño de manzanilla, el vino, reducida con diversos ingredientes y un fondo de marisco, carne y pescado. La clave de su increíble sabor es ese famosísimo tomate que utilizan rallado a mano de su huerta orgánica y del que hacen bandera.

Bad Company 1920

En pleno centro de Madrid, a escasos metros de la plaza de Callao, encontraremos una puerta de madera que guarda un excitante secreto. Literalmente escondido allí, se encuentra nada menos que Bad Company 1920, coctelería clandestina, o speakeasy, impulsada por Yeray y Román. Como en los verdaderos speakeasies, bares clandestinos que en Estados Unidos proliferaron en tiempos de Prohibicionismo, en Bad Company solo nos abrirán la puerta si sabemos darles la contraseña correcta. ¡Que no cunda el pánico! La ansiada password se puede encontrar en su perfil de Instagram. Dentro la atmósfera está teñida por música de la época y ambientada con una estética vintage. Y ya que el bar es regentado por contrabandistas, su vestimenta se inspira en la mítica serie Peaky Blinders. Del cocteleo al contrabando en un par de tragos.

Peculiar y divertido, el Bloody Mary ha cambiado de nombre en la carta, siempre para eludir la ley, por Heinz Ketchup y su formato es nada menos que un bote de kétchup. Puesto que estamos en los años veinte, han tenido la genial idea de utilizar un producto de esa época para elaborar este cóctel, en lugar de utilizar como ingrediente principal el tomate como viene siendo habitual, han decidido usar ketchup de la marca Heinz, pero con la mismísima receta del año 1922, poniéndose en contacto con la propia empresa para conseguirla. El cóctel contiene tequila Herradura Reposado entre otros ingredientes y encurtido de rábano picante.

Katz

Katz es una experiencia gastronómica diferente. Es un local ubicado en una tranquila calle del barrio de El Viso, en el que se hace un guiño espectacular a  Katz´s Delicatessen, el restaurante neoyorquino lugar de peregrinación para los que aprecian el pastrami, el rey de las carnes ahumadas, nada menos que desde 1888. Tal y como narraba David Katz, fundador de Katz Madrid y miembro de la extendida familia Katz, el pastrami es un plato típico de la cocina judía, forma parte intrínseca de dicha cultura tanto que cada familia tiene su propia receta. Se elabora con carne de ternera, ave o pavo, que, después de haber sido desangrada, curada en salmuera y condimentada con una mezcla de especias, pasa por un proceso de ahumado.

 

Su Bloody Mary es el acompañamiento perfecto para la propuesta gastronómica del local. Fresco y lleno de personalidad, bastante picante aunque este nivel se puede modificar según necesidades o gustos. Ni cabe decir que por supuesto tendrá su toque ahumado que lo hace único.

Paralelo 35

Paralelo 35 está ubicado en el antiguo café Isadora, rincón mágico de Malasaña, uno de los característicos cafés que se abrieron en esta zona en los años setenta. Ahora es una coctelería, el flamante proyecto personal del coctelero uruguayo Nicolás Miranda, uno de los fundadores del Bad Company. el nombre se lo debe al paralelo que pasa por su Uruguay natal.

Su propuesta es un Bloody Mary cuyas notas principales son el picante y que, en lugar de realizarse de la manera tradicional, utiliza una de las bebidas más famosas de México, el mezcal con un toquecito original de vino amontillado. El concepto innovador que introduce su propietario es que sus cócteles ya se encuentran embotellados. Nicolás prepara todas las bases y las embotella cada día. Las botellas son inmediatamente refrigeradas para que no pierdan ni un ápice de las propiedades organolépticas y al momento de servirlas solo hace falta añadir unos toques, hielo y su decoración. Una idea muy práctica y sostenible ya que reduce significativamente mermas y desperdicios.

El trato cercano y el ambiente acogedor invitan a repetir y a probar sus diferentes cervezas y cócteles. Mención de honor también para su piña colada y su gin tonic.

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