Laura Grani

La zona del ya célebre ponzaning está en pleno frenesí de aperturas. Uno de los últimos en llegar ha sido Ívora que ha abierto sus puertas en la calle Santa Engracia y aspira a divertir y deleitar a su público con una propuesta transgresora basada en brasa, fuego y ocio.

Con estas premisas no podía defraudar en su  programación de Halloween. Para la ocasión, el local ha creado una decoración especial que mantendrá durante las dos últimas semanas de octubre hasta el Día de Todos los Santos, ofreciendo sorpresas terroríficamente divertidas para pasarlo de miedo.

Especial Halloween

Además, Joaquín Serrano, director gastronómico de Ívora, ha creado el postre Drácula inspirándose en el mítico helado que ha acompañado en la infancia a varias generaciones.

Y como no podía faltar la aportación coctelera, su hermano Guillermo Serrano, considerado el mejor coctelero de restaurante de 2021, ha diseñado el cóctel ‘Beso de Vampiro’ que se acaba en la mesa con Antídoto o Veneno, según petición de los condenados… Perdón:¡comensales!

La apuesta por ofrecer gastronomía y fiesta en el mismo local es tendencia y promete cosechar un gran éxito. En Ívora se puede comer, tomar cócteles, disfrutar de dinner show, live performance o dj. El ambiente es desenfadado y la carta está llena de platos interesantes, muchos de ellos con ese toque inimitable que da el célebre horno de brasa Josper.

Así, de pronto, unas bravas se presentan con una sabrosa mezcla de salsa hoisin y sriracha que adquiere una textura “braseada” deliciosa. Lo mismo pasa con las alcachofas a la brasa, el pollo picantón a la brasa con la receta que le hacía su abuelo Erundino, el onglet a la brasa también conocido como ‘bocado de la reina’ por el pequeño tamaño que tiene esta pieza en cada ejemplar vacuno, y el pulpo entero ahumado con ajada coreana y parmentier de pimentón.También proponen panes a la brasa: bao con carrillera ibérica en su jugo con tempura, bao de tartar de salmón picante, y la hamburguesa a la brasa de vacuno mayor gallego con guanciale, queso cheddar y pepinillo. Brasa y sabor a tope, señores, comprueben ustedes mismos.

Más que brasa

Pero la brasa no es la única fuente de calor con la que se juega en Ívora. Hay una serie de platos que se acaban con soplete en la mesa. Las zamburiñas o las croquetas con velo de ibérico acaban flambeadas en sala para entretenimiento de los comensales. También hay platos como el arroz kubak con boletus que acaban chisporroteando frente a los espectadores. El show no decepciona: es divertido y delicioso.

Este proyecto nace de la mano del empresario hostelero Leopoldo De La Sierra y Jano Velasco, futbolista profesional. Ambos han confiado la dirección gastronómica a Joaquín Serrano, que cuenta con experiencias de lujo en restaurantes como Celler de Can Roca, Kabuki Wellington e Inclán Brutal Bar.

La decoración del espacio se inspira en  los inicios del pop art, con neones y réplicas de las tradicionales serigrafías de este movimiento artístico. El interior, dividido en dos ambientes, cuenta con una barra y mesas altas, donde la coctelería es el elemento principal, unido a una carta de picoteo. De aquí se pasa a  la sala principal, donde se come y hay espectáculos, situada en la planta de abajo.

Comer, coctelear y divertirse con un toque canalla. ¿Qué más se puede pedir a la vida?

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