Esta semana regresamos a Teruel porque nos quedamos con un gastrobar en el tintero que estamos seguras de que va a dar que hablar: el Espacio Liceo.

Y si vas a hacerte nuestra visita enogastronómica por el Matarraña, es muy posible que entres por Alcañiz, dentro de la comarca del Bajo Aragón, con una IGP que está dando muy buenos vinos.

Visita Alcañiz y su Parador

Por aquello de no limitarte solo a comer y beber, debes visitar desde la Plaza España, su Ayuntamiento y la Lonja, pasando por sus pasadizos subterráneos y su nevería, superinteresantes dentro del Casco Histórico.

Fíjate en sus palacetes y en el centro de interpretación de los íberos y sus pinturas rupestres. Hay visitas guiadas de lo más económico. Y, a nivel, privado, no dudes en subir hasta su castillo de los  Calatravos, un parador que es precioso e idílico para tomar algo al atardecer.

Ahora bien, después de la caminata, no puedes irte de la capital sin ir a comer al Espacio Liceo, donde el chef Luis Estopiñán se está marcando un do de pecho dentro de su habitual humildad convirtiendo la cafetería en el gastrobar de un centro cultural y reservado dentro del que fuera su barrio natal. 

Espacio Liceo
Recuperación de la Casa Julve de Alcañiz para Centro Cultural y Escuela de Música por Magén Arquitectos, fotografía de Pedro Pegenaute.

Es decir, otro hostelero turolense que se niega a irse de su tierra y está empeñado en fomentar la cultura gastronómica con catas y tapas con propuestas como “La cena más fresca”, un menú de platos fríos y fresquitos de diferentes orígenes.

E incluso está impulsando rutas gastronómicas con otros compañeros del Matarraña como Enrique, de la bodega Mas de Torubio, de cuyos vinazos ya te hablamos en el anterior reportaje. ¡Aquí los tienes a ambos juntos! 

Más que tapas, platos a compartir

Lo que Estopiñán llama tapas son, en realidad, generosos platos exquisitos donde prima el producto con mucho sabor y toques eclécticos y exóticos, fruto de su experiencia en restaurantes más allá de las fronteras aragonesas.

Espacio Liceo
La parte trasera del Liceo, entrando a la terraza del gastrobar, remodelado por Magén Arquitectos, fotografía de Pedro Pegenaute.

En su agradable terraza, degustamos una fantástica la ensaladilla rusa sobre mousse de remolacha y unas sardinas marinadas con limón que le dan el punto cítrico y contraste perfecto a la mayonesa, más rica ensalada con atún fresco con sésamo, aguacate, maíz y romesco.

A continuación, un cremoso croquetón de panceta y queso Patamulo y un original pimiento del piquillo relleno de rabo de ternera guisado con salsa de curry cremosa y arroz tostado.

Qué decir de la jugosa carrillera con un puré de patata bien denso en contraste con unos cuadraditos de patatas fritas crujientes. 

Y, para rebajar esas trufas caseras de repostería con relleno líquido y base de mousse de menta del huerto del progenitor de Luis, el quemadillo de ron que, con el azúcar, se convierte en jarabe sin alcohol. A lo que suma helado de yuzu y crema de canela, una verdadera delicia refrescante y muy especial. 

Consejazo:

Sin duda, vete a bañar después a alguna de las pozas del Matarraña, como esta belleza cerca de Beceite, y échate una siesta de campeonato, que te mereces toda la felicidad. Espacio Liceo

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