Laura Grani

Hay restaurantes que no necesitan presentaciones. El Espigón es uno de ellos. Un clásico que lleva casi tres décadas trayendo a Madrid lo mejor de las lonjas andaluzas, con una cocina donde el producto es el rey y la tradición marca el camino. No hay artificios ni fuegos de artificio: aquí se viene a comer bien, a disfrutar del pescado más fresco, del marisco en su punto justo y de frituras que saben a sur.

Autenticidad con apellido andaluz

Ubicado en pleno Paseo de la Castellana, este templo del sabor nació de la mano del matrimonio Ana y Carlos Cascajo Moro, quienes, junto a su hijo Carlos, han sabido mantener el espíritu de una casa que se ha convertido en un referente de la cocina andaluza en la capital. El secreto de su éxito no es otro que el respeto por la materia prima y la apuesta por una cocina honesta, donde cada plato cuenta una historia de mar y tradición.

Nada más entrar, el ambiente te envuelve. Su barra animada invita a un aperitivo sin prisas, mientras que sus salones y reservados ofrecen la intimidad perfecta para comidas con amigos, celebraciones o cenas de negocios. Sea cual sea la ocasión, hay algo que nunca cambia: el buen producto y la hospitalidad de quienes saben que la comida es, ante todo, un acto de generosidad.

Frituras, mariscos y pescados que saben a mar

La carta de El Espigón es un homenaje a los sabores del sur, y hay platos que son auténticos imprescindibles. Las frituras son un espectáculo, con opciones como los salmonetes de Motril, las puntillitas de Isla Cristina o los boquerones victorianos, pequeñitos y sabrosos, como mandan los cánones. Aquí la fritura no es solo un plato, es un arte: dorada, crujiente, ligera y sin excesos, como debe ser.

Para los amantes del marisco, la selección es de primer nivel: gambas blancas de Huelva, cañaíllas de Isla Cristina, langostinos de Trasmallo… Una carta que cambia según la temporada y que garantiza que siempre haya algo fresco y de calidad esperando en la cocina.

Y, por supuesto, los pescados. Lubinas, doradas, rodaballos… Preparados a la plancha, a la sal o al horno, sin distracciones, para que el producto brille por sí mismo. Y si eres más de cuchara, los arroces son otro de los grandes éxitos de la casa: sabrosos, en su punto y con ese fondo que solo se consigue con paciencia y buen hacer.

Para los que prefieren tierra firme

Si bien el mar es el gran protagonista, El Espigón no olvida a quienes prefieren la carne. Sus cortes seleccionados comparten protagonismo con los pescados en una carta que no deja a nadie fuera. Y para rematar, un apartado de postres caseros que es pura tentación: porque un buen festín no se puede cerrar sin un toque dulce.

Un rincón de Sevilla en Madrid

El Espigón es de esos restaurantes a los que uno va y sabe que volverá. Porque aquí la tradición no es una pose, es el alma de cada plato. Porque el trato es cercano y sin estridencias. Porque cada visita es una excusa para reencontrarse con esos sabores que saben a sur, a lonja, a casa.

Un referente de la cocina andaluza en Madrid que, después de casi 30 años, sigue conquistando paladares con la misma receta: buen producto, sencillez y respeto por la tradición.

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