No voy a conseguir escribir este texto sin indignarme. Lo sé. Sé que acabaré de la misma forma que acabé el libro, indignada. De la misma forma que acabé la serie, indignada. ¡Ojo! De la misma forma que acabé el documental, sí señores míos, cuando el tema es el abuso tenemos bonus track, ¡cómo no!, IN DIG NA DA.
Prometo intentar mantenerme dentro de los límites aceptables de la escritura, pero… Hoy vengo a hablaron de violaciones, de dejadez policial, de juicios demenciales de la sociedad, de culpabilizar a la víctima… UF.
Una no puede quedarse quieta, sin removerse incómoda en el sofá mientras ve El caso Sambre, basada (cómo no) en hechos reales. Un violador en serie, sinvergüenza diré por no usar palabras malsonantes, que atacó de manera continuada en el norte de Francia durante (cuidadín) nada más y nada menos que 30 años.
El gran acierto de esta serie es mostrar al culpable desde el primer capítulo, para que una pueda enfadarse desde el principio, como avisando que no va a ser fácil digerir lo que está viendo. Y, ¿qué estamos viendo? Estamos viendo a un tipo que viola a niñas y mujeres en una zona casi rural de Francia, estamos viendo a un tipo que es el niño bueno de su comunidad, que entrena equipos infantiles, que es amigo y buen vecino. Estamos viendo a la policía no hacer bien su trabajo, (son mujeres, Rita, qué esperabas). Estamos viendo víctimas ocultando hechos por el qué dirán, mujeres juzgando a otras mujeres, maridos culpabilizando, o quizá no entendiendo, a las afectadas.
Hay un capítulo en esta serie que te hace ver la realidad de lo que era, y desgraciadamente sigue siendo, el abuso de la mujer en la sociedad. El tipejo llega a la comisaria, por supuesto que es amigote de los policías, y ve un retrato robot suyo en un panel. Se coloca delante y exclama: “Podría ser yo” y el resto ríe afirmando que si, que podría ser él mientras ÉL sale sonriendo del cuartelillo. Qué momento. Qué buena manera de definir la situación. Cuántos podría ser yo se pasean por nuestras calles…
Soy consciente de que ya tenemos el cuerpo a punto de la ira, pero aquí, en este espacio somos literarios y unimos la serie a un libro… “Violación, una historia de amor” de Joyce Carol Oates nos narra la historia tristemente repetida: la violación en grupo de Teena delante de su hija de tan solo doce años. Narrada en segunda persona es absolutamente demoledora. Ahora pasamos de la indignación al llanto, me temo. Con qué crudeza cuenta Oates. Con una prosa impecable nos describe cómo se siente la víctima (que son dos, madre e hija, que sufren las consecuencias del suceso el resto de su vida), pero va mucho más allá involucrando a toda la sociedad.
¿Quiénes somos cuando culpabilizamos a la víctima? (podemos leer en esta novela cosas como “va vestida como una guarra”). ¿Quiénes somos cuando opinamos sobre los cuerpos ajenos, sobre la forma de vestir, sobre el comportamiento o la manera de actuar, sobre modos de vida que se alejan del nuestro? Una crítica feroz que conduce a la reflexión. Leer para entender que es la hora de dejar de formar parte del problema para ser parte de la solución.
Y ahora me temo que no me queda más remedio que ser reiterativa. Nuevamente la terrible realidad nos golpea. Casos como la manada en Pamplona, o el caso Pelicot en Francia. O, y aquí llega el bonus track, la bola extra que no queremos jugar en esta partida, el terrible deterioro que sufre la justicia y que denuncia Carles Tamayo en el documental “Cómo cazar a un monstruo” en Amazon Prime. Tamayo, en un documental que ya te hace gritar ¡BASTA YA! Se la juega, sí, sí, se la juega, enfrentándose, cámara en mano, al pederasta Lluis Gross, un ser absolutamente repulsivo que se pasea a sus anchas tras ser considerado culpable. Agradecí que alguien tuviera esas agallas en algo que no le tocaba resolver a él. Y de nuevo el por qué, la ira, la frustración.
Define el DRAE la injusticia como: Falta de justicia, favoritismo, arbitrariedad, componenda, privilegio, sinrazón, inmoralidad… Y con esta inmoralidad os dejo. Descubrid vosotros mismos en el libro o en la televisión cada uno de los términos usados por el diccionario. Yo he decidido formar parte de la solución y una de las maneras de hacerlo es denunciarlo mostrando aquí toda mi ira.










