En esta entrevista, el autor Juan Rivera Arroyo nos habla sobre su última novela Terciopelo, una obra inspirada en la Primera Guerra Mundial que combina la crudeza de los conflictos bélicos con la ligereza de un estilo narrativo ágil y sencillo. Rivera Arroyo comparte sus influencias literarias, desde Italo Calvino hasta Alessandro Baricco, y reflexiona sobre el impacto de la literatura en la comprensión de las grandes tragedias humanas. Además, nos cuenta cómo sus estudios en la Universidad de Sevilla y su trayectoria como escritor premiado han moldeado su carrera y visión creativa.

Para empezar, me gustaría preguntarte, ¿qué te inspiró para escribir «Terciopelo»?

Mira, en cuanto a la historia, todo nace de un libro que hojeé cuando tenía 12 años: La historia gráfica del siglo XX. En diciembre de 1914, durante la última semana, me encontré con una noticia que me impactó mucho. Se trataba de que los ejércitos enemigos, los alemanes por un lado, y los británicos y franceses por el otro, jugaron un partido de fútbol en la noche de Navidad, en una tregua histórica. Esa es la imagen más antigua que tengo relacionada con esta novela, ese fue el detonante. Sin embargo, eso no es lo central de la obra.

¿Cuál dirías que es el corazón de la novela?

Lo central es el espíritu de la novela, que está en la textura, en el terciopelo. Esa suavidad, esa ligereza, contrastando con temas muy oscuros y duros, como la guerra, la muerte, la separación y la invasión. Entre esos contrastes, creo que nace e inspira esta novela.

¿Qué te llevó a interesarte tanto por la Primera Guerra Mundial?

La verdad es que hace dos años publiqué una novela en España sobre Albert Speer, el arquitecto de Hitler. Esa obra obtuvo el premio Vargas Llosa de novela. Durante la investigación para esa novela, como suele suceder cuando lees historia, es inevitable ir hacia atrás, a las causas y eventos anteriores. Todo es consecuencia de algo, y las precuelas son infinitas. Así fue como llegué a la Primera Guerra Mundial. Ahí descubrí muchas historias menores dentro de la gran historia de la guerra, y poco a poco fui cerrando los lugares, las historias y el contexto histórico para esta novela en particular.

Si alguien estuviera en una librería, mirando libros, ¿qué le dirías para que comprara tu libro?

Yo diría que es como cruzar un océano a bocanadas. Si quieres atravesar la Primera Guerra Mundial de una manera ligera, rápida y sencilla, esta es la novela. Son capítulos muy cortos y la historia es muy clara. Jules, el protagonista, es un personaje que atraviesa una evolución significativa a lo largo del libro, y para mí, es uno de los personajes más destacados.

¿Cómo fue la creación de este personaje y ese crecimiento que tiene a lo largo de la novela?

Claro, al inicio de la novela, Jules tiene 17 años, es menor de edad, y a lo largo de la historia va perdiendo la inocencia. Se enfrenta a la muerte, a la guerra, a la separación de su familia y de su amor, y a la crudeza de la vida. El desarrollo de este personaje gira en torno a un valor principal: la velocidad. Jules no se detiene ni un segundo a lo largo de toda la novela, ese es su espíritu. Me motivó que siguiera corriendo, avanzando en cada capítulo. Durante los cinco años de la guerra, no se detiene ni un solo día.

En Terciopelo también se observa esa dualidad entre el amor y la guerra, la destrucción y demás. ¿Cómo lograste equilibrar estos dos conceptos, tan opuestos entre sí?

La crudeza de la guerra la aporta la propia historia y los eventos históricos, así que en ese aspecto no tuve mucho que hacer. El amor, la suavidad y la ligereza los transmito a través del lenguaje. No me detengo demasiado en explorar esos sentimientos, sino que extiendo todo de una manera sencilla y clara, dejando que el lector llegue a sus propias conclusiones.

Uno de los aspectos que más destacan del libro, como mencionabas antes, es que los capítulos son muy breves y transmiten una sensación cinematográfica. ¿Por qué decidiste usar capítulos tan cortos?

Sí, son muy breves. El capítulo más largo tiene cinco páginas, y algunos tienen media página. Decidí hacerlo así porque creo que todos los lectores sufrimos un poco con el tiempo y la concentración, especialmente hoy en día, con tantas cosas que atender. Eso me llevó a escribir de manera concisa. Por eso hablo de bocanadas, porque son pequeños pasos. Además, la sensación cinematográfica la busqué para que el lector pudiera visualizar cada escena de manera muy clara.

Las palomas mensajeras tienen un papel importante en tu novela. ¿Qué simbolismo tienen para ti?

Las palomas cargan con simbolismos como la inocencia, la pureza y la libertad. Son centrales, no solo como un símbolo, sino como parte integral de la trama. Son el corazón y el hilo conductor de la historia. Es interesante cómo la guerra con palomas, un símbolo de paz, resulta ser un oxímoron en sí mismo.

¿Cuánto de ficción tiene este libro y cuánto hay de historia real?

El escenario y el contexto histórico de la novela son completamente verdaderos, verosímiles. Sin embargo, todos los personajes, los diálogos y las escenas son inventados. Aunque incluyo algunos cameos de personajes históricos reales. Por ejemplo, Roland Garros, el mítico aviador francés, aparece en la historia. Es el mismo personaje en cuyo honor se nombró el Grand Slam de tenis en París.

Tu novela ha sido comparada con las de grandes autores, como «Seda». ¿Qué autores o libros han influenciado tu estilo narrativo y cómo crees que han impactado en tu forma de escribir?

Mencionaría dos autores principales. El primero es Italo Calvino, un escritor italiano que propuso seis valores estéticos para este milenio. Yo tomo esos valores como una Biblia y un mandato. Entre ellos están la ligereza, la rapidez y la visibilidad, valores que ya hemos mencionado en esta entrevista. Calvino ha influido mucho en mí y en mi obra. El segundo autor es Alessandro Baricco, autor de Seda. En cierto modo, Terciopelo es un homenaje a Seda. Aunque son historias y texturas diferentes, comparten una operación narrativa similar: sencillez, ligereza y rapidez.

En cuanto a tu desarrollo personal como escritor, ¿cómo han influido en tu narrativa tus estudios en la Universidad de Sevilla?

Yo hice un máster en escritura creativa en la Universidad de Sevilla, en la Facultad de Comunicación. Fue una experiencia increíble. Pude conectar con otros alumnos que estaban desarrollando sus propias historias y proyectos. Sevilla, además, me dio el tiempo para ir a bibliotecas, trabajar y aplicar lo que veíamos en clase, desde estrategias narrativas hasta los libros que estudiábamos. También estudié en una escuela que fundó Alessandro Baricco en Turín, antes de Sevilla, y eso me aportó muchas herramientas tanto cinematográficas como narrativas.

Has recibido varios premios literarios. ¿Qué impacto han tenido estos reconocimientos en tu carrera y en tu confianza como escritor?

En cuanto a mi carrera, me han aportado legitimidad. Cuando ven mi currículum, estos premios, respaldados por instituciones internacionales, avalan mi trabajo. En cuanto a la confianza personal, me hacen sentir que el rumbo que he tomado en cuanto a narrativa, oficio y tipo de historias está funcionando. Me indican que voy por el camino correcto.

Volviendo a Terciopelo, ¿cuál es tu reflexión personal sobre las guerras y los conflictos? ¿Cómo crees que la literatura puede ayudar a entender su impacto en la humanidad?

Al leer historia, te das cuenta de lo cíclica y repetitiva que es. Por ejemplo, la Primera Guerra Mundial podría haberse evitado si un pequeño grupo de personas, muchas de las cuales eran amigos o familiares, se hubiera sentado a resolver sus problemas. Es traumático pensar que se pudo evitar tanta tragedia con diálogo. La literatura, en este sentido, humaniza estos grandes conflictos. Contar las historias ayuda a curar, en lo que sea posible, esas heridas.

¿Qué sueles leer en tu día a día?

Principalmente novela. Últimamente, también he estado leyendo biografías. Ahora, con el centenario de la muerte de Kafka, estoy inmerso en la monumental biografía escrita por Reiner Stach, el gran biógrafo de Kafka. Pero, quitando eso, siempre vuelvo a la novela. Es mi género principal.

¿Cómo comparas la recepción de la literatura en México y en España? ¿Ves diferencias o similitudes?

Creo que en ambos países la literatura es muy bien recibida. Aquí en España, la gente tiene una imagen muy positiva de los escritores latinoamericanos, incluyendo a los mexicanos. En México, también hay mucho interés por los escritores españoles, especialmente por aquellos que han explorado épocas difíciles de España, como la Guerra Civil. Ese tema resuena en México, ya que muchos exiliados españoles encontraron refugio allá, creando un puente temático entre ambas naciones.

Para finalizar, ¿qué proyectos futuros tienes en mente?

Estoy a punto de terminar una novela sobre un dictador, dentro de esa tradición literaria clásica. Valle-Inclán escribió lo que se considera la primera novela del dictador, Tirano Banderas. Mi proyecto es una mezcla entre El otoño del patriarca de García Márquez y Anatomía de un instante de Javier Cercas.

Ficha Técnica

Temáticas:

  • Novela romántica
  • Drama
  • Novela histórica
  • Novela contemporánea
  • Novela literaria
  • Novela romántica histórica (Siglo XX)

Fecha de publicación: 2 de octubre de 2024

Presentación: Tapa dura con sobrecubierta

Formato: 15 x 23 cm

Editorial: NdeNovela

ISBN: 978-84-10140-15-8

Número de páginas: 320

Tinta del texto interior: Blanco y negro