Con el frío metido en los huesos y la lluvia amenazando, las acolchadas butacas del Centro Cultural de la Villa Fernando Fernán Gómez parecen transformarse en cualquiera de los pisos que compartí con mis amigas. Gente con sueños que me suenan a propios, con pasiones como el cine y la música se hacen una de las preguntas más escuchadas: “¿cómo voy a pagar el alquiler?”.

RENT, que coincidiendo con el 30 aniversario de su estreno en Broadway, regresa a Madrid donde se podrá ver hasta el 25 de enero, bajo la dirección artística de José Luis Sixto, dirección musical de César Belda, coreografías de Analía González y producido por Outcast Producciones.

La obra maestra de Jonathan Larson se basta y se sobra con sus conmovedores textos, sus archiconocidas canciones y unos cuantos cristales empañados por el frío para trasladarnos de lleno a las navidades de Nueva York en 1989 -aunque bien podría tratarse de una obra basada en la semana pasada- y hacernos sentir parte de un grupo de lo más variopinto.

A través de la cámara de Mark Cohen (Luis Maesso), un aspirante a cineasta que hace las veces de narrador de esta historia, conocemos a Roger Davis (Pascual Laborda), una estrella del rock en potencia cuya vida dio un vuelco al conocer que tanto él, como su pareja padecen sida, lo que la empujaría a suicidarse, dejándolo a él devastado.

Asustado, deprimido y en una constante batalla contra el tiempo que le queda, Roger se enfrenta a la dicotomía de la apatía de querer que todo acabe y la necesidad humana de querer dejar algo que nos sobreviva una vez que no estemos.

“Es un personaje que está viviendo un momento muy complicado alargado en el tiempo” explica Laborda, y añade que “es un ser que tiene tanto miedo que todo el rato lo que hace es defenderse al respecto”.

Conforme pasan los 525.600 minutos del año en el que se desarrolla RENT, el grupo se amplía con personajes icónicos como Angel (Adrián Amaya), que con gracia, empatía un toque al más puro estilo drag conquista al público desde su primera aparición junto a Tom Collins, interpretado por el siempre carismático y emocionante Tiago Barbosa; así como la pareja compuesta por Joanne (Begoña Álvarez) y Maureen, a la que da vida una arrolladora Carla Pulpón cuya potencia y dominio vocal, así como la diestra interpelación directa al público la convierten en una favorita de la sala de manera instantánea.

Sin embargo, las relaciones más complejas vienen de la mano de Benny (Tatán Selles), antiguo compañero de Mark y Roger y actual casero de ambos, que amenaza con desahuciarlos; y Mimi (Candela Camacho), quien también tiene sida y recurre a las drogas como método de escapismo.

“En este caso hemos intentado trabajar mucho el que siga manteniéndose que Benny ha sido colega y no sea totalmente el villano de la historia, que es normalmente cómo se le representa. En la canción Lo veo, en realidad, no hay una confrontación como tal, hay una decepción por parte de los amigos”. Con respecto a Mimi, Pascual explica que “Cuando la conoce, Mimi es un reflejo de una persona que le ha destrozado la vida. Es normal que esta persona sea como un cachorrito que está en una esquina, en una perrera. Cuando vas a adoptarlo, solo muerde”.

Completan el elenco de RENT Ailen Maciel, Clara Peteiro, Juls Valls, Paula Cedillo, Nuria Torrentallé, Andreu Mauri, Andoni García, Rubén Buika y Josh Huerta, acompañados por Alejandro Sánchez a la Guitarra, Arturo Ruiz, Armando Capilla Delgado en la batería y el propio Belda en el teclado.

En sus 30 años de historia, la música y letras compuestas por Larson han traspasado las fronteras del género, llegando a ser conocidas fuera de su contexto. “Prácticamente todas las canciones del musical las conocía ya. Lo que pasa es que me faltaba el nexo de unión” comenta Laborda, para quien el aspecto vocal de estas ha supuesto su mayor reto en la producción. “Cuando estaba en la carrera, jamás me hubiese imaginado que podría cantar música rock. Es un estilo que yo nunca había trabajado”. Algo que cuesta creer tras presenciar su desgarradora One Song Glory o la conmovedora Adiós, amor, que interpreta junto a Camacho.

Laborda viene de protagonizar dos grandes montajes en la Compañía Nacional de Teatro Clásico, como parte de la sexta promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico (JNTC): Fuenteovejuna (Rakel Camacho), interpretando a Frondoso, y El Monstruo de los Jardines (Iñaki Rikarte), donde dio vida a Aquiles. “Son el mismo personaje en distintos contextos. Los tres se mueven por los pulsos vitales que son los celos, el amor y el miedo”. Explica el actor, para quien el repertorio clásico y el musical comparten muchas similitudes, aunque reconoce -entre risas- que le ha costado deshacerse de las sinalefas.  «El clásico tiene unas estrofas que te marcan no solo el tempo, sino muchas veces las propias intenciones, y el carácter de la escena; mientras que en el musical tienes la partitura, que es otro elemento tangible que da muchos datos de cómo sucede esa escena: qué le pasa a tu personaje, de qué habla, o por qué repite una palabra o melodía constantemente».

Quizá, otro de los elementos que hacen a RENT tan especial es la ausencia de adultos, entendiéndolos como figuras de autoridad, porque el estilo de vida bohemio y el idealismo es algo de jóvenes, algo que sus padres, siempre presentes a través de mensajes en un contestador, jamás entenderían. Por eso, el elenco se convierte en algo más que un simple grupo de amigos, se trata de una familia escogida, con la que celebrar las victorias, cometer algún que otro crimen y en la que refugiarse cuando parece que el suelo desaparece bajo sus pies.

RENT es consciente y desgraciadamente actual, lo que provoca que “hacerla significa que al público le va a remover cosas”, como señala Laborda; pero también llama a la esperanza y contiene uno de los mayores cantos a la libertad: La Vie Boheme, lo que lo convierte en uno de los espectáculos más necesarios e indispensables de la cartelera nacional. “Todos mis compañeros y mis compañeras se dejan la piel” alaba Laborda y añade, a modo de conclusión, que “la manera en la que se ha hecho RENT, en la que se trabaja y en la que nos entregamos todos y todas en no es la que suele suceder en el ámbito cultural”.