“En las Decoraciones de las Ninfeas el motivo es secundario, lo que he querido mostrar con ellas es lo que existe entre el motivo y yo “. Claude Monet (1920)

Estas reflexiones de Claude Monet pueden incitarnos a buscar cual podía ser ese motivo oculto que el pintor quería mostrar en las Decoraciones de las Ninfeas que realizó para el museo de la Orangerie de París .

Estas bellísimas e inmensas telas pintadas por Monet cuando estaba  sumido en el desenfoque de sus cataratas, están borrosas y al mirarlas parece que las flores acuáticas que flotan en el estanque  se van desdibujando y solapando las unas con las otras perdiendo gradualmente sus colores y su contorno para fundirse en el agua reflejándose  después en ella como si fuera en un espejo, por eso al mirarlas se tiene la impresión de estar también flotando y moviéndose entre ellas,  experimentandose   una sensación  muy extraña, que podríamos llamar el “ síndrome de la Orangerie”, algo que sería parecido al síndrome de Stendhal :   una sensación psicosomática intensa que se puede acompañar de taquicardia, sudoración y ansiedad debidas a la sobrecarga emocional que conlleva la observación de la belleza.

El síndrome de Stendhal le sucedió al escritor en la ciudad de Florencia y el de la Orangerie se produciría al mirar estas grandes Decoraciones de las Ninfeas pintadas por Claude Monet.

Pero intentemos realmente encontrar cual puede ser ese motivo escondido que buscaba Monet al realizar estas grandes telas.

Comienza a pintar las Decoraciones de las Ninfeas en 1914, pero la primera inspiración para pintarlas, la tuvo muchos años antes, en concreto la tarde del 5 de septiembre de 1879.

Ese día fue extremadamente triste para él porque esa misma mañana había fallecido su primera mujer Camille Doncieux de un cáncer de endometrio después de una larga enfermedad.

Monet que estaba velándola, en un momento determinado salió de la habitación y regreso con sus pinturas y un lienzo en blanco de 90 por 60, y a continuación dejó de ser el marido, o el viudo afligido, para transformarse en el pintor que estaba desesperado porque sabía que además de a  su esposa ese mismo día también había perdido a la que siempre fue su modelo, e intentaba calmar  su  angustia de la única manera que sabía , pintando .

Al reflejarla en el lienzo Camille ya no estaba muerta para él, porque revivía en el azul, en el amarillo, en el violeta y en el gris que aplicaba sobre el lienzo escondiéndolos bajo el tul que cubría  su rostro.

Monet cuando pintó este cuadro, se encontraría febril, exaltado, tembloroso, quizás tendría lágrimas en los ojos, desde luego su estado de ánimo sería muy diferente al que experimentaría cuando pintaba los cuadros de  estación de San Lázaro o  los de los campos de alrededor de Argenteuil.

Probablemente pintaría el cuadro muy deprisa, quizás en menos de veinte minutos, luchando contra el tiempo como siempre luchaba con el efecto de la luz sobre sus motivos, porque hay muchas partes del lienzo que no tienen pintura y sus pinceladas son veloces y están dispersas. Camille que había sido siempre su única modelo, en su lecho de muerte le hacía su último regalo permitiéndole que pudiera captar en su rostro el cambio del cromatismo del paso de la vida a la muerte.

Monet firmo el cuadro en el ángulo inferior derecho, utilizando para escribir su nombre un color negro profundo. Todos los que conocían bien a Monet sabían que detestaba el negro, y que por ello este color nunca formaba parte de su paleta sustituyéndolo siempre por el violeta. Su amigo George Clemenceau conocedor de este rechazo de Monet por el color negro, cuando vio que en su velatorio se había colocado un crespón negro sobre el ataúd, rápidamente lo sustituyó por otro lleno de flores de muchos colores. Pero, el que ese día Monet para firmar este cuadro emplease ese color negro profundo que tanto odiaba, podría reflejar muy bien su estado de ánimo.

Este último cuadro que pinta de Camille no formaba parte del catálogo de sus obras, y se descubrió escondido en su estudio después de su muerte.

Tres años después del fallecimiento de Monet, su amigo Clemenceau en su libro “Las Ninfeas” relata como el pintor al enseñarle el cuadro, le expresó así sus sentimientos al pintarlo :

“Me encontraba con el caballete delante de una muerta que había sido muy querida para mí , con los ojos fijos sobre ella busqué maquinalmente la sucesión de degradación de los colores que la muerte estaba imponiendo sobre su rostro inmóvil , y actuando con una especie de automatismo comencé a pintar , utilizando tonos azules, amarillos , que sé yo ….es la bestia de la pintura que llevo dentro …compadéceme, amigo mío”

Realmente Monet consideraba que a la gente pudiera parecerle frívolo, vergonzoso o incluso fuera de lugar que como marido delante del cadáver de su mujer solo se le ocurriera ponerse a pintarla.

Otro de los cuadros de los que Monet nunca se desprendió y que no existían en el catálogo de sus obras fue el titulado “Madame Monet con la capelina roja” es el último que pinta de Camille en su jardín de Argenteuil el invierno antes de morir. Camille atraviesa el jardín mientras cae la nieve mirándole tristemente desde el otro lado de la ventana como si presintiese ya su próxima separación.

El invierno de 1880 después de la muerte de Camille fue muy frio y muy duro para el pintor que apenas tenía recursos económicos y que había perdido a la persona que siempre había sido su inspiración y su modelo.

La muerte de Camille marca a Monet, ya no es el mismo hombre, ni tampoco el mismo pintor, deja de exponer con el resto de los pintores impresionistas y se refugia en su trabajo. Pero ahora al no tener una modelo a la que poder pintar, comienza a realizar otro tipo de obras, actuando como un autómata haciendo una tela tras otra del mismo motivo con diferentes luces, pintando en forma de series, la de los alminares, la de la catedral de Ruan , la del Parlamento de Londres .

Una vez desaparecida Camille a Monet ya no le interesa la presencia humana en sus cuadros, y solo se centra en los efectos de la luz sobre el motivo.

Nadie ocupará en sus obras el lugar de su mujer. Su muerte deja a Monet además de viudo también huérfano de modelo, por eso a partir de entonces buscará el motivo en la naturaleza. Ahora la inspiración de Camille la reemplaza por la de la luz en los distintos motivos. Desde la muerte de Camille en sus cuadros no existe la presencia humana, y el objeto de su pintura es la repetición, porque de su modelo tan solo le quedan los recuerdos.

La inspiración para este cambio en la elección de los motivos con el que Monet alcanza finalmente el éxito como pintor, pudo tenerla al pintar el último retrato de su mujer,

Cuándo Camille fallece Monet tiene 40 años y comienza para él una nueva vida, se muda a la casa de  Giverny  empieza a vender con sus cuadros y se convierte en un pintor famoso y reconocido después  de una vida de sacrificios al lado de Camille.

Camille Doncieux de familia humilde había nacido en Lyon y cuando conoció a Monet era modelo profesional, había posado para pintores como Manet y Renoir. Rápidamente se enamoran y se van a vivir juntos, poco después Camille da a luz a su primer hijo, Jean. La familia de Monet no quería que se casasen, por lo que el matrimonio se realiza después de la muerte del padre de Monet, cuando su hijo Jean tenía dos años. Unos meses antes de fallecer Camille da a luz a su segundo hijo Michael. Cuando la familia Monet se traslada a vivir a Argenteuil, pasa muchos apuros económicos, Claude no puede vender sus cuadros e incluso intenta suicidarse tirándose al Sena.

Después de la muerte de Camille, Monet comienza a pintar esas series que le harán famoso, pero todos estos cuadros tienen en común que en ellos no existe la presencia humana, por lo que podrían también llamarse “paisajes sin Camille”

Ahora la inspiración de Camille se había convertido en la de esa luz cambiante sobre los alminares o sobre los álamos al lado del rio, transformándose en algo puramente virtual, algo muy parecido a la imagen de un nenúfar flotando en el agua del jardín de Giverny

En 1914 cuando comienza la segunda guerra mundial, Monet muy anciano e inmerso en el desenfoque por sus cataratas recibe el encargo de pintar las dos grandes salas del museo de la Orangerie de Paris, por mediación de su amigo Georges Clemenceau, que entonces era primer ministro.

Monet estaba viviendo una época muy triste, su segunda mujer Alice Hoshéde acababa de fallecer de una leucemia, su hijo Jean de una enfermedad fulminante y su hijo menor Michael estaba en el frente.

De nuevo Monet estaba sumido en la desesperación y comienza a hacer lo mismo que aquel cinco de septiembre de 1879 cuando murió Camille, y angustiado de nuevo vuelve a refugiarse en su trabajo, creando otro tipo de pintura muy diferente en la que hace desaparecer el propio objeto pintado en la borrosidad de sus ojos para volver a hacerlo aparecer una y otra vez, desdibujándolo , esto  le convierte en un autómata  en un repetidor maquinal del motivo , en una especie de sonámbulo .

Y tal vez fuera la visión borrosa que entonces padecía por sus cataratas y la repetición tan reiterada del motivo lo que le transportase de nuevo a sus recuerdos de juventud, a esa época tan dura, pero tan feliz para él, porque estaba lleno de energía e ilusión, esos años que compartió con Camille Doncieux ,su primera mujer.

Por eso al pintar las Decoraciones de las Ninfeas, Monet a través de su visión desenfocada se pudo volver a encontrar con el fantasma de Camille , su primera esposa que siempre fue su inspiración pintándola de nuevo muchos años después ,esta vez  flotando  entre las ninfeas de su estanque  llenas de esos colores azules, amarillos y violetas , precisamente los mismos que el pintor encontró  escondidos detrás del tul que tapaba el rostro de su mujer cuando la retrató  en su lecho de muerte.

Y la delicadeza y los cuidados con que Monet trataba a las ninfeas de su estanque haciendo traer sus semillas de Japón y calentando el agua para protegerlas del frío en invierno, podrían ser todo un homenaje póstumo a su primera esposa Camille, que fue la inspiradora de toda su pintura, y que muchos años después de su muerte se convirtió en la primera ninfea de su estanque de Giverny.

Y esa Ninfea tan querida para él podría representar ese motivo oculto del que el pintor hablaba y que finalmente logro encontrar en el estanque de su jardín