Laura Grani
El otoño en Palencia huele a tubérculo frito y a gloria picante. La ciudad castellana vuelve a declararse Capital Mundial de la Patata Brava y lo hace convocando a cocineros de aquí, de allá y de cualquier rincón del planeta donde haya una freidora encendida. Llega la sexta edición de Una de Bravas, el primer concurso internacional de su tipo en España, un evento ya consolidado y muy cotizado en el calendario gastronómico nacional.

Este campeonato único fue fundado e ideado por Javier Sanse, un querido empresario de la hostelería palentina, con alma de agitador culinario y talento para unir tradición, espectáculo y buen producto. Desde sus inicios, el certamen ha crecido en proyección, atrayendo a chefs de todo el país. Porque, si las bravas tienen su trono, está en Palencia.
Una final con sudores de emoción y de picante
Los aspirantes tienen hasta el 10 de septiembre para inscribirse, enviar su receta y un par de fotos del plato. Un comité técnico seleccionará las 15 propuestas más prometedoras que competirán junto a tres finalistas locales en una final que se celebrará, atención, con showcooking en directo el 29 de septiembre en el Hotel Rey Sancho. Esto no es MasterChef, pero casi.
Y como buena celebración brava, el día anterior se organiza una cena de gala donde se degustarán las bravas ganadoras de 2024 (¡bravo por el chef Javier García Albuger de Albacete!). Todo ello aderezado con estrellas Michelin, periodistas gastronómicos, sumilleres de alto voltaje y mucho amor por la patata.
Premios, diplomas artísticos y salsa… mucha salsa
¿Quién dijo que con las bravas no se podía vivir? Aquí hay premios que van desde 1.500 euros hasta menciones especiales, premios a la estética y a la innovación. Hasta los diplomas tienen arte: los firma el pintor palentino Antonio Capel.

Y ojo al dato: este año los 30 primeros inscritos se llevan regalazo gourmet cortesía de La Chinata. Porque si vas a sudar cocinando bravas, al menos que sea con productos top.
#Bravasholics y otras palabras mayores
Un certamen que llena hoteles y estómagos: la edición de 2024 dejó más de un millón de euros en retorno económico y este año apunta más alto con retransmisiones en streaming y la campaña digital #Bravasholics. Palencia se lo toma como una cuestión de identidad, y con razón.
Así que ya sabes: si tienes alma de chef, espíritu guerrero y una receta de bravas que haría llorar de felicidad a tu abuela, este es tu momento. Si no, al menos puedes reservar hotel y venir a comer. Porque en Palencia, en septiembre, la tradición pica, pero enamora.
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