Uno de los cuentos de hadas más conocidos y queridos de la historia ha llegado por primera vez a Madrid. La Cenicienta de Rodgers y Hammerstein ha instalado su castillo en el Teatro Coliseum de Gran Vía para toda la temporada.
Producida por Stage Enterntainment (El Rey León, Aladdín, Anastasia) y bajo la dirección escénica de Anthony Van Laast y la dirección musical de Xavier Torras esta adaptación estrenada por primera vez en 1957 traslada la clásica historia de princesas a los años veinte del siglo pasado.
Escrita para televisión y protagonizada originalmente por Julie Andrews, Cenicienta ha tenido numerosas adaptaciones a la pequeña y gran pantalla, así como a los escenarios, con una atrevida propuesta afianzada en torno a la calidad vocal del elenco que no solo acerca al público a los personajes principales, sino que permite ahondar en su entorno.

A través de la música de Richard Rogers y de las letras de Oscar Hammerstein II, conocemos más a Ella (Paule Mallagarai), la amable huérfana que sueña con ser mucho más de lo que es; así como sus amigos, que no son ratones, sino la entrañable, aunque algo alocada, Marie, y los trabajadores que luchan por salir adelante pese a la tiranía de la corona. El joven Jean-Michel (Eloi Gómez) lidera una incipiente revolución para defender los derechos de sus iguales, aunque Sebastian (José Navar) el consejero del príncipe Topher (Briel González) y Lord Pikleton (Jaume Giró), su fiel ayudante; intenten distraer a la población con eventos como un baile.
Cenicienta presenta a personajes que se alejan de los arquetipos planos, lo que les permite jugar con las grietas y los matices, dando lugar a una comicidad sutil y exquisita que se materializa en el trío compuesto por la Madrastra (Mariola Peña) y sus dos hijas: Gabrielle (María Gago), a quién no le gusta la vida que le ha diseñado su madre; y Charlotte (Caro Gestoso), que protagoniza uno de los números más divertidos junto al resto de las chicas del baile a las que el príncipe no eligió.

La magia diseñada por Steve Cuiffo, por supuesto, es otro de los elementos indispensables de este musical y no defraudará a todos aquellos que esperen las anticipadas transformaciones, como la de la calabaza en el método de transporte de Cenicienta o la de los harapos en un vestido de ensueño. A esta se le suman las coreografías, también responsabilidad de Van Laast, que evidencian la destreza de los actores que brillan durante números tan clásicos como el primer baile de Cenicienta y el príncipe Topher.
El elenco, compuesto por Alex Abad, Andrea Currello, Antonio Fago, Carmen Prados, Elena Rueda, Esteban Verona, Javier Toca, José Guélez, Kristina Alonso, Marina Espíldora, Pablo Badillo, Patricia Sánchez, Ramsés Vollbrecht, Roberto Gozález, Sara Martín y Xenia García, aporta color y calidez a la obra gracias, también, al extravagante y fantasioso vestuario de Yaiza Pinillos.
Quizá, lo más relevante de esta historia se aleje de los zapatos de cristal, las hadas madrinas y la última campanada de medianoche, para acercarse a la relevancia de la bondad frente a la crueldad y cómo las acciones individuales pueden desencadenar cambios a gran nivel.
Cenicienta de Rodgers y Hammerstein nos permite redescubrir el clásico de los hermanos Perrault y ver más allá del Bibbidi Bobbidi Boo.










