En las últimas semanas, la conmoción social ha sacudido, de nuevo, al Reino Unido. La sentencia del caso Nowak y el apuñalamiento de Ogilvie –«Ogilvy», en algunos documentos y titulares– han desatado una oleada de indignación contra la cultura de lo políticamente correcto, hoy llamada woke, y, sobre todo contra las comunidades migrantes. En Belfast, ciudad de Olgilvie, los disturbios han puesto a prueba la capacidad policial para mantener el orden público.

Nowak tenía 18 años y había empezado sus estudios universitarios en Southampton. El 3 de diciembre del año pasado, se cruzó con Vickrum Digwa, un joven sikh de 23 años, que lo apuñaló cinco veces. Después de contactarlo, el hermano del agresor llamó a la policía, asegurando que Vickrum había sido víctima de un ataque racista, omitiendo toda referencia al uso de un arma blanca, por parte de su hermano.

«La sentencia del caso Nowak y el apuñalamiento de Ogilvie han desatado una oleada de indignación»

¿Cuáles fueron las causas del ataque? Víctima y agresor se encontraron a solas pasadas las once de la noche. La reconstrucción absoluta de los hechos, en consecuencia, ha resultado inviable. No obstante, la agresión racista se tilda de patraña en la sentencia.

Se ha especulado que Nowak pudiera ir borracho y decirle algo inconveniente o que gravara a Vickrum. Esto tampoco se ha demostrado. Lo que sí queda claro, es que nada justificó el brutal ataque y que este partió de la absoluta iniciativa del agresor.

«Nowak tenía 18 años y había empezado sus estudios universitarios en Southampton. »

La peor polémica del caso Nowak, sin embargo, es la actuación policial. Desde las protestas xenófobas ocurridas entre 2020 y 2022, se implementó, en Reino Unido, el Plan de Acción Policial sobre la Raza. De acuerdo con sus prescripciones, ante una presunta agresión racista, la policía debe adoptar medidas precautorias para proteger a la posible víctima.

En este caso, la policía tomó declaración a Vickrum y esposó a Nowak. A pesar de que el joven suplicaba ayuda, asegurando que lo habían apuñalado y que no podía respirar, los agentes le ignoraron. Uno incluso le espetó: «No te creo amigo» [Don’t think you have, mate].

«La peor polémica del caso Nowak, sin embargo, es la actuación policial»

Camino de comisaría, cuando se dieron cuenta del fatal error, le llevaron al hospital. No tiene demasiada importancia, pero el informe forense confirmó que, por desgracia, aunque se hubiese actuado bien desde el principio, procurándole atención médica, Nowak habría fallecido de todas formas. Las puñaladas habían sido letales.

Conviene hacer una aclaración sobre el arma homicida. Vickrum pertenece a la fe sikh, quienes no pueden cortarse el pelo y han de portar siempre, al menos, los varones, una daga ceremonial, el kirpan. Se ha especulado que esa fue el arma homicida, pero no. Como objeto sacro, el kirpan no puede usarse para agredir a otro. Ahora bien, el arma tampoco fue típica navaja.

«A pesar de que el joven suplicaba ayuda, asegurando que lo habían apuñalado y que no podía respirar, los agentes le ignoraron»

La confusión con el kirpan obedece a que Vickrum empleó un puñal pesh-kabz, característicos de la cultura persa. Y es que Vickrum pertenece a los nihang, una orden de guerra tradicional de los sikh que portan otras armas, junto al kirpan.

El 1 de junio se publicó la sentencia que condena a Vickrum a prisión permanente revisable. Esto es, al menos, 21 años de cárcel. También condena a su madre, por encubrirlo y ocultar el arma del delito. La pena de la madre se especificará –si se cumplen los plazos– en una resolución judicial separada, el próximo 17 de julio.

«La confusión con el kirpan obedece a que Vickrum empleó un puñal pesh-kabz, característicos de la cultura persa»

Las múltiples cuchilladas de su atacante hirieron a Ogilvie en la cara y en el torso. Ha perdido el ojo izquierdo. Aunque se le considera fuera de peligro, su pronóstico sigue siendo grave y tiene por delante una dura recuperación. El atacante era un hombre de 30 años que entró en Reino Unido como solicitante de asilo en febrero de 2023 y recibió permiso de residencia en septiembre del mismo año.

¿Los motivos? En estos momentos se desconocen. La policía ha descartado la hipótesis de terrorismo yihadista. No parece que hubiese relación personal entre ellos. Tampoco pueden descartarse problemas de salud mental.

«Las múltiples cuchilladas de su atacante hirieron a Ogilvie en la cara y en el torso. Ha perdido el ojo izquierdo.»

La agresión a Ogilvie se viralizó enseguida gracias a que otro transeúnte la grabó con su móvil. Apenas horas más tarde el vídeo corría como la pólvora por las redes sociales. Las protestas no se hicieron esperar.

Ambas familias, la de Nowak y la de Ogilvie han emitido sendos comunicados pidiendo que sus casos no se manipulen para fomentar el odio. Asegura que tanto el joven fallecido, como el herido han mantenido amistad con toda clase de personas, independientemente de su raza, origen o nacionalidad.

«Ambas familias, la de Nowak y la de Ogilvie han emitido sendos comunicados pidiendo que sus casos no se manipulen para fomentar el odio»

Si los analizamos con calma, tenemos un caso pendiente de investigación, en que el móvil y condición psíquica del autor son, como poco, relevantes. En el caso del asesinato, lo que tenemos es una penosa actuación policial. Y no porque, en un primer momento, dieran por válida una denuncia falsa, sino por no examinar el estado físico de un chico que, aunque hubiese sido el peor de los delincuentes, aseguraba que le habían apuñalado.

Comprobar el estado físico de cualquier sospechoso, en el momento de la detención, es un derecho humano básico. Desde el momento en que se priva de libertad a alguien, las fuerzas de seguridad se convierten en garantes por su integridad.

«Explorar el estado físico de cualquier sospechoso, en el momento de la detención, es un derecho humano básico»

En ese sentido, resulta lamentable que no se haya abierto un procedimiento judicial ni un expediente disciplinario contra los cuatro agentes implicados en la detención de Nowak. Ante semejante mala praxis ¿qué menos que una investigación interna? Sólo uno de ellos ha dimitido y, según el comunicado de la policía de Hampshire, por motivos ajenos al caso.

Más complicado es hablar de los disturbios. Tanta ira no aparece por dos casos aislados de violencia, sino que refleja un malestar mucho más profundo que necesita de un abordaje.

«resulta lamentable que no se haya abierto un procedimiento judicial ni un expediente disciplinario contra los cuatro agentes implicados en la detención de Nowak»

Persistir en que todo es culpa de la desinformación y la intoxicación política sólo agrava el problema. Es un hecho que una parte de importante de la sociedad europea está resentida contra los migrantes. Los motivos de este fenómeno son complejos y, sí, involucran la desinformación y los bulos, por ejemplo, en temas como las ayudas.

Dicho esto, la gestión migratoria por parte de los poderes públicos ha brillado por su ausencia. Su hacinamiento en los barrios más humildes ha degenerado en una bomba que, como vemos, puede saltar por los aires a la mínima chispa. Una tragedia sobre otra tragedia.