Meta, la empresa de Mark Zuckerberg, no ha tenido su mejor semana. Y YouTube, tampoco. En apenas cuarenta y ocho horas, la matriz de Facebook ha sido condenada a pagar 375 millones de dólares en Nuevo México y 6 millones más, compartidos con YouTube, en California.
Aunque hay diferencias entre los casos, ambas condenas comparten un reproche contra estas empresas: facilitar un producto perjudicial para usuarios menores de edad, a sabiendas de su naturaleza nociva.
«En apenas cuarenta y ocho horas, la matriz de Facebook ha sido condenada a pagar 375 millones […] y 6 millones más, compartidos con YouTube, en California»
El caso de Nuevo México fue promovido por el fiscal general del Estado, Raúl Torres, es decir, desde los poderes públicos. En las páginas de la historia jurídica, la sentencia de 24 de marzo de 2026 se conocerá como caso Nuevo México contra Plataformas Meta.
La fiscalía fundamentó su acusación en Ley de Prácticas Desleales (Unfair Practices Act) de Nuevo México. Más concretamente, acusó a Meta de prácticas engañosas, por asegurar que su red social y, principalmente, el scrolling, el famoso deslizamiento infinito de vídeos cortos, era seguro para los menores.
«La fiscalía fundamentó su acusación en Ley de Prácticas Desleales (Unfair Practices Act) de Nuevo México»
La acusación, por el contrario, demostró que, en el caso de los menores, esto no era así y, además, que la empresa lo sabía. A instancias de la fiscalía de Nuevo México, se crearon diversas cuentas señuelo en las que un investigador privado se hacía pasar por un menor de entre 11 y 14 años.
Apenas unas horas llevaban abiertas estas cuentas falsas, cuando el algoritmo empezó a recomendar en el scrolling vídeos de contenido sexual. Incluso facilitaba que depredadores sexuales contactaran a los menores.
«el algoritmo empezó a recomendar en el scrolling vídeos de contenido sexual. Incluso facilitaba que depredadores sexuales contactaran a los menores»
¿Lo peor? Como demostró la fiscalía, gracias a la incautación de documentos y el testimonio de ex empleados, Meta sabía, ¡por informes internos!, ¡desde 2021!, que su red era campo abonado para los pedófilos. En lugar de modificar su algoritmo o buscar nuevas prácticas de seguridad con que proteger a los menores, priorizó los beneficios.
La sanción de 375 millones deriva de las miles de infracciones contra la seguridad del consumidor menor de edad que contabilizó la fiscalía. ¡Ojo! El caso no ha terminado, todavía. Habrá una segunda parte –sin jurado popular– en que el juez decidirá si a la empresa a cambiar su algoritmo y otras políticas de seguridad.
«Meta sabía, ¡por informes internos!, ¡desde 2021!, que su red era campo abonado para los pedófilos»
Comparada con la multa que le ha caído en Nuevo México, los 6 millones compartidos –Meta 70%, YouTube 30%– de California pueden parecer poca cosa. Pues les dan más miedo que los 375 millones de Nuevo México. ¿Cómo es posible? Porque pueden ser los primeros seis de muchos miles y miles de millones.
El pleito californiano, no lo ha instado la fiscalía del lugar, sino un particular. Sentenciado el 25 de marzo, un día más tarde que el caso de Nuevo Mexico, este fallo pasa a la historia caso K.G.M. y ya ha sido reconocido como “bellwether trial” (juicio de referencia) por los académicos. En pocas palabras, cualquier estadounidense que crea encontrarse en una situación análoga a la del demandante, puede exigir ahora una indemnización similar a Meta y YouTube. Entendemos que ambas compañías estén aterradas ¿no?
«El pleito californiano, no lo ha instado la fiscalía del lugar, sino un particular»
Aunque también versa sobre la protección a los menores, el tribunal de California ha valorado el potencial adictivo del scrolling. ¿Acaso no es adictivo también para mayores de edad? Bueno, eso lo dejaremos para otro juicio.
En términos simplificados, la demanda de California considera que el scroll infinito es básicamente un equivalente digital, a un juguete defectuoso. Pone en peligro a los niños. YouTube y Meta deberían haber advertido de que su producto les genera adicción y afecta a su salud mental.
«la demanda de California considera que el scroll infinito es básicamente un equivalente digital, a un juguete defectuoso»
Como en el caso de Nuevo México, se ha podido demostrar que ambas empresas habían sido avisadas por sus propios empleados de que estaban comercializando un producto peligroso, sin advertir de ello al público. De resultas, el tribunal popular californiano las ha condenado a indemnizar al particular con 6 millones por daños y perjuicios.
Ahora veremos, cuántos harán cola para demandar a estas empresas…
Hace mucho que madres, padres, docentes y, en general, personas sensibilizadas con la infancia esperábamos una sentencia de este tipo. Recuerda un poco al célebre caso Estados Unidos contra Philip Morris USA (2006) que, junto a otros pleitos similares, sirvió para condenar a las tabacaleras por no advertir a sus clientes de la peligrosidad de los cigarrillos.










