Es inevitable que al leer el nombre de Luis Miguel Sánchez Tostado nos venga a la memoria, de entre todas sus obras, la afamada “La cuarta bestia”. Una historia que nos trasladó hasta la España de finales del XIX: “…un asesinato que marcó un hito en los fastos de la criminalidad. Una ardua investigación, el polémico juicio y las ejecuciones públicas desataron un enorme impacto social en aquella España profunda y hermética”. Una obra que será llevada a la gran pantalla en un largometraje con Arantxa del Sol a la cabeza del cartel.
Este año, sin embargo, regresa a un mismo tiempo, pero en diferente lugar y con dos grandes personajes históricos de la época: Doyle y Houdini. Es ya conocida la rivalidad que se pretendían escritor e ilusionista dadas sus creencias relativas a las dos caras de una misma moneda: los fenómenos paranormales.
De un lado, Arthur Conan Doyle (1859-1930) es ampliamente conocido por ser el creador del famoso detective Sherlock Holmes, uno de los personajes más icónicos de la literatura policial. De otro lado, Harry Houdini (1874-1926) conocido por ser uno de los mejores ilusionistas y escapistas de la historia, su habilidad para escapar de la muerte y su destreza física lo convirtieron en una figura icónica del entretenimiento de la época. Los dos son protagonistas de este fascinante thriller que nos presenta Sánchez Tostado en “Al otro lado del velo”, novela publicada por Versátil ediciones y con el que ha sido galardonado con el XXVI Premio Francisco García Pavón.

¿Qué aspectos del contexto histórico y social de finales del XIX y principios del XX influenciaron la relación entre Arthur Conan Doyle y Houdini en tu obra?
Esa parcela histórica coincide con grandes acontecimientos: Jack el Destripador, la guerra de Cuba, la Primera Guerra Mundial, la pandemia de 1918 o la expansión del espiritismo. Aunque en los años en que Houdini y Doyle se conocieron reinaba en Inglaterra Jorge V, nieto de la reina Victoria, aún puede considerarse época victoriana pues seguían vigentes sus viejos valores: la estricta moral, la rigidez social, los avances científicos, el desarrollismo industrial y el colonialismo. La sociedad de Dickens todavía estaba muy presente. Estados Unidos era la primera potencia mundial pero la historia se desarrolla en los años previos a la Gran Depresión.
¿Cómo abordaste la investigación sobre la vida y las obras de Conan Doyle y Houdini? ¿Hubo algún descubrimiento sorprendente que no se refleje en tu novela, pero que sí llegara a cautivarte en un momento dado?
Al principio, mi intención era escribir sobre las dotes detectivescas de sir Arthur Conan Doyle en casos reales como el de George Edalji u Oscar Slater, condenados en 1903 y 1908. Doyle demostró que eran inocentes. Documentándome sobre el autor de Sherlock Holmes, me topé con su amistad con Harry Houdini. Ambos fueron personajes muy influyentes en su tiempo y tuvieron una trepidante relación de amor-odio. Indagando sobre sus vidas me llevé sorpresas como la doble vida secreta de Houdini, los últimos estudios sobre su misteriosa muerte o cómo Conan Doyle llegó a detestar a su personaje Sherlock Holmes, a pesar de que, gracias a él, se convirtió en el literato mejor pagado de su generación. El lector descubrirá no pocas sorpresas en la novela.
Por un lado, nos encontramos con un Conan Doyle especialmente interesado en el ocultismo y, por otro lado, a un Houdini muy escéptico hacia el espiritismo: ¿Cómo exploras este tema en tu obra?
Los desafíos escapistas de Houdini parecían superar el límite de lo posible, de hecho, Conan Doyle estaba convencido de que tenía poderes sobrenaturales y deseaba unirlo a su causa espiritista. Pero Houdini desconfiaba de los fenómenos paranormales y desenmascaró a cientos de médiums fraudulentos. Conan Doyle, en cambio, pasó del racionalismo científico como médico, a una creencia sin fisuras de un Más Allá donde los entes incorpóreos nos muestran el camino de la perfección. Se convirtió en el más conocido profeta de la doctrina espírita divulgándola por todo el mundo, paradójica antítesis del racionalismo holmesiano de sus primeros años. Sus diferencias con Houdini se hicieron insalvables y terminaron odiándose. Ambos representaban la pugna entre fe y ciencia.
¿Decidiste adoptar un estilo literario particular para reflejar la época en la que vivieron estos personajes? ¿Cómo influyó tu decisión en la narración y la voz de los personajes?
Es importante trasladar al lector al tiempo y al espacio a través de una atmósfera creíble. Para ello es imprescindible una documentación previa sobre los usos y costumbres de la época en Inglaterra y Estados Unidos durante el periodo en que desarrolla la mayor parte de la trama. Esto se consigue con la lectura de autores británicos Charles Dickens, William Thackeray, Jane Austen, George Eliot, Thomas Hardy, o de estadounidenses como Mark Twain, Francis Fitzgerald, Emily Dickinson o Allan Poe, y por supuesto las obras de sir Arthur Conan Doyle y Houdini.
En cuanto a los lectores, ¿cuáles esperas que sean las reacciones ante la representación de estos dos personajes icónicos? ¿Qué mensaje o reflexión deseas que les deje tu historia?
Desearía destacar que, pese a los sorprendentes episodios descritos en la novela, casi todos ellos están basados en hechos reales. Esto aporta un plus de interés y rigor histórico pues el lector descubrirá desconocidos e interesantísimos aspectos de las biografías de estos personajes sin abandonar el suspense propio de la novela policiaca. Mi pretensión era documentar al lector sin dejar de sorprenderlo a través del thriller en medio de una atmósfera de magia, espionaje, intriga e ilusionismo.
Y, por último, ¿cuál consideras que es el legado más duradero de Arthur Conan Doyle y Houdini en la cultura popular actual?
Ambos coincidían es que lo esencial es invisible a los ojos. Conan Doyle desde el fideísmo al Más Allá, Houdini desde el ilusionismo y la ciencia. En sus escapismos y desafíos, el famoso ilusionista demostraba que podemos superar todas las adversidades por duras que sean. Este mensaje caló en la sociedad norteamericana y salvó muchas vidas en los años previos al crac de 1930, en los que se multiplicaron los suicidios de personas que se arruinaron de la noche a la mañana. El mayor legado de Conan Doyle fue adelantarse a la ciencia forense moderna a través de Sherlock Holmes mediante el trabajo detectivesco, el análisis de la escena del crimen, el estudio de las huellas dactilares, los cifrados, l










