La idea de estos textos que comienzo a compartir con vosotros hoy surge, una vez más, gracias a mis bonitas coincidencias literarias. La literatura me persigue, qué inmensa suerte la mía. Tenía muchas ganas, tras el revuelo organizado en diferentes redes sociales, de ver “La mesías”, pero, cosas del destino, supongo, no lo hice. Hasta que cayó en mis manos “Los Miralles” la novela de Kike Cherta.
Leyendo esta obra mi cabeza saltaba, una y otra vez a la serie. El tema tratado sonaba parecido. Dicho y hecho. Leí el libro, vi la serie, y me dio por pensar, cosas que hace una de vez en cuando, que el mundo literario y el audiovisual siempre han tenido una rara querencia a ir de la mano. Y aquí me tienes, dispuesta a unir, o por lo menos a intentarlo, lecturas y series, dos cosas que a mí me apasionan.
Aclaro: esto no va de leer un libro y comentar una serie o película basado en el mismo texto del autor. Vamos a ir un poco más allá. Vamos a hablar de lecturas, de serie, de la cotidianeidad. Vamos a buscar hilos comunes en el tejido de las letras y las imágenes. Mil palabras unidas a mil imágenes también valen. Acompañadme, por favor, en esta nueva aventura.
«Los Miralles» es un libro que no me he cansado de recomendar/regalar desde que lo leí (ahora mismo mi ejemplar está en estantería ajena esperando atrapar un nuevo lector). Y, ¿por qué? No solo por su trama, y ahora descubriréis también su enorme vínculo con La mesías, sino también por su acertada forma de contarnos tan disparatada historia. ¿Disparatada? Tal vez no tanto.
Cherta coloca al lector en una alquería valenciana cuya labor en esta vida es cuidar, o al menos eso es lo que ellos creen, del Árbol del Bien y del Mal, el manzano del paraíso que tantos males acarreó a la humanidad. Generaciones de Miralles casándose entre sí, y con que gracia nos lo dice, para evitar la ira de Dios. El peso del futuro del mundo tal y como lo conocemos sobre sus espaldas. Así, desde niños crecen aislados por culpa de una creencia, guardando el secreto divino y sometidos a una locura religiosa que se ha transmitido de padres a hijos con un tesón casi genético.
¿Os habéis quedado con la frase “aislados por culpa una creencia”? La última producción de Los Javis, Javier Calvo y Javier Ambrossi, nos lleva también al condicionamiento de una familia generado por el fanatismo religioso. El video de un grupo pop católico compuesto por varias hermanas se hace viral y desmorona la vida de Enric, un hombre atormentado por una infancia dura. Muy dura. ¿Recordáis a FLos Marie? Pues de eso más o menos estamos hablando. De una madre cuyos delirios religiosos le hacen creer que habla con dios y aísla (por una creencia) totalmente a sus hijas del mundo. Viven para Dios y para la música, el resto les es negado.
Pero lo que más llama la atención es que ambas, novela y serie, nos cuentan lo mismo con dos tonos diferentes. En «Los Miralles», un humor ácido pero certero sumerge al lector en una trama que por momentos es hilarante, y que el autor no deja decaer en ningún momento. Ritmo y constantes puntos de giro son la excusa utilizada para profundizar en las infancias marcadas, en cómo el fanatismo puede llegar a cambiar una vida, narrada la historia con tanta inteligencia por parte del autor que el lector no duda en ningún momento que esa familia pudiera vivir entre nosotros.
En cambio en «La mesías», si bien Los Javis mantienen también una preferencia clara por una narración bastante realista, sí que se alejan de esta línea poco a poco con pinceladas de CIFI.
En cualquier caso, ambas ficciones nos hacen reflexionar sobre lo mismo, y curiosamente no es sobre la religión en sí sino sobre cómo el fanatismo trunca vidas, sobre traumas de infancias rotas por padres que se exceden en sus funciones, sobre la importancia de la salud mental y de cómo la ausencia de tratamiento puede dañar a nuestros seres queridos. En definitiva, nos hablan de vidas rotas. Sea por la religión o por cualquier otra creencia. No importa el principio, se trata del fin. De reflexionar sobre la influencia que determinados modos de vida tienen en nuestros hijos. En la ficcion el aisalmiento es por mptivos religiosos, pero ¡Ay! No caigamos en el error depensar que este es el único fanatismo que existe. Desde entender mal el deporte hasta imponer una forma de vida diferente. Desde un aislamiento provovado por el uso excesivo de video juegos, redes sociales, etc hasta la imposición de determinados posicionamentos politicos…
Solo por esa reflexión posterior ya la lectura y/o visionado valdrían la pena, pero es que además los dos relatos nos proporcionan entretenimiento puro, pues están contados sin perder el sentido del humor. Y eso, lectores míos se agradece. ¿Hay algo mejor que cerrar un libro, apagar la tele y darle vueltas a lo que te han contado sin sensación de sufrimiento?
Dos historias que podrían haber pasado, una de hecho suponemos que pasó, que nos reflejan una realidad casi irreal. Una realidad que me temo que estamos empezando a vivir.
Me ha encantado la lectura y me enganchó la serie, aunque reconozco que Kike Cherta sabe redondear su obra y, a mí personalmente, se me desinfló un pelin la trama de Los Javis, pero quienes me leéis sabéis que a mí siempre me gustan más los libros.










