He visto que han mencionado en algunas entrevistas que este libro surge de un evento milagroso, por así decirlo. ¿Por qué ha sido así?
Es un milagro que ocurrió en la realidad en 1580. Bueno, el resultado de aquel milagro fue que en una ferrería surgió una cruz de hierro de seis kilos y, bueno, pues aquello se intentó proclamar el milagro y desde entonces es la seña de identidad del pueblo donde yo vivo. Por eso me apetecía mucho contarlo y ha sido como un poco la semilla de esta historia.
¿Tienes algún escritor o escritora de referencia?
Bueno, no de referencia, me gustan muchos. Hay muchos escritores que me encantan. Está Noelia Lorenzo, Ana Lena, Santiago Díaz… Hay muchos escritores que me gustan. No escriben exactamente lo mismo que escribo yo, pero, bueno, la manera de escribir, la manera de expresarse y sus historias me gustan y, bueno, pues al final son un poco lo que suelo leer yo.
Una vez que ha salido ya el libro publicado, ¿qué dirías que has aprendido durante el proceso de creación?
Pues he aprendido mucho porque yo vengo de la autopublicación y, al final, cuando vienes de la autopublicación te lo tienes que hacer tú todo. Corriges tú, maquetas tú, buscas tú la portada, haces todo tú. Y ahora que estoy publicando con Planeta, pues, bueno, es muy distinto porque tienes un departamento de marketing, otro de corrección, otro de comunicación y, bueno, pues aprendes que estás acompañada y que el proceso es mucho más sencillo cuando cada uno se dedica a su especialidad.










