Laura Grani

Pocas regiones pueden presumir de una huerta tan generosa como la de Navarra. Allí, bajo un clima templado y un suelo rico en nutrientes, nacen dos auténticas joyas gastronómicas: el espárrago de Navarra y la alcachofa de Tudela. Ambos productos, protegidos por sellos de calidad como la Indicación Geográfica Protegida (IGP), son símbolos de excelencia, sabor y tradición.

El espárrago de Navarra es reconocido por su textura carnosa, su suavidad en boca y su sabor dulce y delicado. Recolectado a mano entre abril y junio, su temporada es corta, lo que lo convierte en un manjar de primavera muy esperado cada año por los amantes de la gastronomía. Cocido, a la brasa o simplemente aliñado con un buen aceite de oliva, su pureza brilla en cada preparación.

La alcachofa de Tudela, por su parte, es la reina de la huerta navarra. De corazón tierno y sabor profundo, esta variedad se distingue por su menor cantidad de pelusa interior y por su capacidad de adaptarse a todo tipo de elaboraciones: cocida, a la plancha, confitada o guisada. Su recolección manual y su cultivo tradicional garantizan una calidad difícil de igualar.

Para celebrar esta riqueza agrícola, Madrid acoge un año más —y ya van cinco ediciones— la Ruta del Espárrago de Navarra y la Alcachofa de Tudela, una cita gastronómica imprescindible para descubrir, en su máximo esplendor, dos de los mejores productos de temporada de nuestra despensa natural.

27 restaurantes de la capital, desde estrellas Michelin hasta tabernas tradicionales, se suman a esta edición, demostrando que la sencillez de un gran producto puede ser el punto de partida para una explosión de creatividad culinaria.

En Alabaster, los espárragos blancos se sirven a la brasa con ajo blanco y aceituna de Kalamata; en Triciclo, se combinan con tuétano, limón y aceite de anchoas en una propuesta audaz; mientras que en El Invernadero de Rodrigo de la Calle, se reinterpretan en versión verde y dulce, acompañados de piñones y helado vegetal.

La cocinera Pepa Muñoz, de El Qüenco de Pepa, resume el alma de esta Ruta: “El espárrago y la alcachofa, bien tratados, no necesitan nada más para brillar. Su calidad habla por sí sola”.

Durante esta cita, los comensales podrán redescubrir el verdadero sabor de la huerta navarra a través de platos que van desde los más clásicos —como el espárrago cocido con aceite de oliva— hasta creaciones de alta cocina que combinan técnicas modernas y respeto máximo al producto.

Una ocasión inmejorable para dejarse sorprender, viajar a través del paladar y celebrar, bocado a bocado, la riqueza de nuestra tierra.

Restaurantes participantes

Durante un mes, Madrid late al ritmo de su mejor huerta. La Ruta del Espárrago de Navarra y la Alcachofa de Tudela invita a descubrir dos productos que no necesitan artificios para emocionar.

 

Creatividad, respeto por el producto y sabor auténtico se dan la mano en una cita que cada año gana nuevos adeptos.
Una oportunidad perfecta para celebrar la primavera con platos que hablan de tierra, tradición y futuro.

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