By Mónica Córdoba.

Entrar en Jay’s Japanese (C/ Tuset, 21, Barcelona) es como viajar en el tiempo hasta los años 20, a la época del gran Jay Gatsby. Espejos, mármol, lámparas modernistas, sofás tapizados de terciopelo y mucho, muuucho dorado -la decoración de su interior está firmada por Dpoch Studio-, el escenario perfecto para una cena inolvidable. ¡Y lo fue! 

Teniendo una mínima información sobre el local, pero la suficiente como para imaginarme su espectacularidad, saqué una de mis mejores galas sabiendo que disfrutaría de una noche degustando cócteles premium y una cocina japonesa gourmet en un lugar refinado y exclusivo con un puntito canalla y actual. Un plan realmente apetecible después de dos años de pocas salidas. 

El salón, un escenario de película

Tras recorrer un corto y espejado pasillo que ya hacía presagiar lo que estaba a punto de aparecer ante nuestros ojos, llegamos a un salón de tamaño medio, pensado para acoger a un número reducido de comensales, donde, sobre una larga barra de mármol iluminado, nos esperaba un delicioso cóctel de bienvenida. 

Mientras brindábamos por el encuentro, percibí un ambiente íntimo que se prestaba a la conversación y a las largas sobremesas -y no me equivocaba-. Este punto completa la oferta de su “hermano mayor”, Gatsby Barcelona, el mejor dinner & show de Cataluña, al que se puede acceder desde el mismo local. 

Y como no lo conocía, me acerqué para verlo con mis propios ojos. Allí estaba, al final de los espejos del pasillo, un espacio de estética similar que apenas dos horas después estaría preparado para terminar la  noche al ritmo del Dj y rodeados de un talentoso cuerpo de baile, si eso era lo que más nos apetecía. 

La contigüidad de ambos locales no es casual: el actual Jay’s Japanese fue otrora el espacio que ocupaban los camerinos de los artistas de Gatsby. Descubrir este detalle hizo que de repente el sitio pareciera aún más exclusivo y especial. 

Un lujo que también se ve en su carta, diseñada a partir de productos de primera calidad, y en la cuidadísima puesta en escena de los platos -además de una vajilla tan ideal que deseé poder llevármela a casa después del servicio-. 

En la mesa, sabor y texturas sorprendentes

Prepárate. Si te gusta la cocina japonesa como a mí -y aunque creas que ya lo has probado todo-, vibrarás con sus tartares de salmón, atún o gamba roja y caviar -este último, servido con una deliciosa salsa-; sus ostras con salsa Ponzu; o sus tacos crujiente de alga nori y salmón -una explosión de sabor y texturas-. 

Para los paladares más exigentes, la carta cuenta con platos especiales como el bacalao negro de Alaska; y diversas preparaciones con la cotizada ternera Wagyu, en versión roll, tataki o unas costillas que se deshacen en la boca y te dejarán sin palabras -en la mesa se cruzaron miradas y expresiones de admiración. Posiblemente, mi plato favorito de la noche-. 

Tratándose de un japonés, tampoco podía faltar el sushi, con pescado de lonja: sabrosos makis, nigiris y sashimi; o unos uramakis especiales como los de cangrejo pando, bogavante flambeado o atún soasado, un auténtico capricho para el paladar. 

Y los postres no se quedan atrás, con deliciosas opciones como el tiramisú de té verde -muy original y equilibrado-, el cheesecake de yuzu -con un toque cítrico muy refrescante, mi favorito- o la degustación de mochis. Una cena deliciosa acompañada de una exquisita selección de vinos blancos, rosados, tintos y, cómo no, cava, que va fenomenal con la comida japonesa.

Cócteles y cocteleros premium

En cuanto a la coctelería, la carta ofrece los clásicos de siempre y también las tendencias más punteras y sorprendentes para satisfacer y sorprender a cada cliente. Lo mejor, dejarse aconsejar por sus prestigiosos y simpatiquísimos cocteleros. El nivel premium de este local es tal que acogerá de manera puntual eventos pop-up con afamados bartenders internacionales.

Una velada inolvidable con precios flexibles

En definitiva, una buenísima idea si quieres sorprender a alguien o disfrutar de una velada exquisita con un pequeño grupo de personas. Una excusa perfecta para arreglarse y viajar en el tiempo derrochando glamour sin moverte de Barcelona. 

Y seguro que con todo este lujo os imagináis un ticket elevado -que puede serlo-, pero la amplia variedad de la carta también se ajusta a presupuestos moderados. 

Visita el coqueto y sofisticado Jay’s Japanese de martes a sábados, en horario de tarde o noche, y descubre, posiblemente, uno de los mejores restaurantes japoneses de Barcelona en primera persona.