Laura Grani
¿Te imaginas disfrutar de platos firmados por chefs de renombre sin dejarte medio sueldo y sin pisar un restaurante con estrella? Ese es precisamente el espíritu de Alta Cuchara, el nuevo festival gastronómico que aterriza en Madrid con una propuesta tan ambiciosa como apetecible: democratizar la alta cocina y convertirla en una experiencia compartida, creativa y —por qué no— callejera.

Del 13 al 15 de mayo, los jardines de la Finca Casa de Mónico se transforman en un parque de atracciones para los amantes del buen comer. Pero aquí no hay montañas rusas, sino food trucks con platos de autor, showcookings en directo, catas de vino, talleres de coctelería y hasta DJs para alargar la velada. Alta Cuchara quiere romper el molde del fine dining y acercarlo a nuevos públicos. Porque sí, la gastronomía también puede ser inclusiva sin perder calidad ni emoción.
Alta cocina sin etiquetas (ni barreras)
La idea parte de dos creadores de contenido que conocen bien el terreno: Barbygant y Kino Jerez, dos nombres habituales en el universo foodie español. Su propuesta es clara: un festival donde el comensal decide. Doce restaurantes —algunos muy conocidos en la escena madrileña— servirán cada uno un único plato al día, con precios que rondan los 10 euros. El resultado es una especie de menú degustación a la carta, sin protocolos, sin prisas y con libertad absoluta para descubrir sabores nuevos.

Entre los participantes figuran nombres como Santerra, Bar La Mina, Marmitón, Tetsu, Grupo Jhosef Arias o el restaurante Caleña, desde Ávila, que con apenas un año de vida ya presume del Sol Repsol más joven de España.
Más allá del plato
Pero Alta Cuchara no es solo para comer. La entrada —desde 29 euros— incluye dos consumiciones y abre la puerta a una experiencia mucho más amplia: zonas exteriores con food trucks, barras, photocalls, música en vivo y un ambientazo festivalero. Por la noche, la fiesta continúa con DJs y coctelería en los salones de Casa Mónico.

Para los más curiosos, el festival propone también una agenda repleta de actividades: talleres de coctelería con The BAR de Diageo, catas de vinos centenarios con Sotero Pintado, degustaciones con Chandon, Trapa, Atípico y Licor 43, y hasta la posibilidad de pintar un cuadro mientras te tomas una copa de vino. Los más jugones podrán participar en la zona de gamificación de Mahou, donde se reparten premios tan castizos como rondas de cerveza o golosinas de San Isidro. Y para los más sibaritas, la zona premium de Johnnie Walker Blue Label ofrecerá degustaciones exclusivas en un espacio reservado al disfrute pausado.
Un San Isidro para recordar
El 15 de mayo, Día de San Isidro, el festival se pone aún más castizo con La Mesa Madrileña, una jornada especial con platos tradicionales reinterpretados, guiños a la gastronomía local y ese ambiente de verbena con toque moderno que tanto engancha.
Con aforo limitado a 1.200 personas por día y una alianza con Square para gestionar los pagos de forma ágil, Alta Cuchara llega para quedarse. Un festival que derriba mitos y demuestra que la alta cocina no tiene por qué ser elitista: puede vivirse en zapatillas, al aire libre y entre brindis con amigos.
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