Solo hay una cosa peor que estar encerrado en un teatro viendo una mala obra: estar encerrado en un teatro viendo una mala obra que ensalza la figura de Hitler.

Y es que no sería descabellado pensar que un musical sobre las ventajas del nazismo no duraría más de una noche en cartel el Broadway, y justo por eso los productores Max Bialistock (Armando Pita) y Leopold Bloom (Ricky Mata) quieren sacarlo adelante.

Escrita por Mel Brooks, y dirigida por Àngel Llàcer y Manu Guix, The Producers parte de la sorprendente premisa de que un productor teatral podría sacar más dinero con un fracaso que con un éxito, algo que llama poderosamente la atención de Bialistock, un productor venido a menos que es incapaz de hacer algo que la crítica no destroce. “Es un productor sin escrúpulos, sin moral y al que sólo le importa el dinero. Encarna los estereotipos de los peores productores de teatro: el vividor, el usurero, etcétera” explica Pita, y confiesa entre risas haberse inspirado en algún otro personaje real, del que nunca compartirá el nombre.

Junto a él, Leo Bloom es un contable que podría describirse como gris, pero que sueña con los teatros de Broadway. “Este personaje es lo mejor que me ha pasado en la vida” reconoce Mata y explica que “venía de hacer personajes muy histriónicos y con mucha vitalidad, y Leo es todo lo contrario”. Además, añade que “Leo es una persona muy especial y me da mucha ternura; y su inteligencia es la que hace que todo pase en el musical”.

En su intento por producir el peor espectáculo que se haya puesto en escena, los productores irán reclutando a una troupe de lo más peculiar, entre la que destacan la actriz Ulla (Mireia Portas), el director Roger De Bacle (Àngel Llàcer) y Franz Liebkind (José Luis Mosquera), el autor de Cartas a Hitler.

Puede parecer imposible, pero mientras ponen en marcha una aberrante función, en escena sucede todo lo contrario, al estar presentes todos los aspectos que hicieron triunfar a los musicales clásicos. Grandes números con complejas coreografías, como el que protagonizan Leo y Ulla, que a muchos le recordará al ambiente de La la Land, o el arrollador monólogo de Max al final del segundo acto; cambios espectaculares de escenografía y finales apoteósicos que han convertido a The Producers en el musical que más Premios Tony ha ganado en la historia, 12 en 2001; además de un Premio Grammy en 2002 y el Oscar al mejor guion original en 1969.

Además, la apreciación de Brooks por los musicales más aclamados no se reduce a seguir sus normas, sino que les dedica el primer número de la obra con la presencia de personajes de Grease, El Fantasma de la Ópera, Chicago, La Càge aux falles Cantando Bajo la Lluvia, entre otros.

El trío principal compuesto por Pita, Mata y Portas deleita con una amplia gama de formas de hacer reír, desde el humor más blanco con los “ullas” de Ulla, hasta el físico con las mecenas de Bialistock, o con la enternecedora forma en la que Bloom se relaciona con el mundo del espectáculo por primera vez.

Además, según confiesa Mata, tanto Pita como Portas “son unos terroristas escénicos”, pues improvisan partes del espectáculo y el resto del elenco, ajeno a lo próximo que pasará, tiene que contener la risa, algo que les resulta casi imposible, pero que solo hace que el público se ría más. Pita explica que “desde el estreno intentamos ser fieles, pero no lo conseguimos, siempre estamos por ahí improvisando, pero siempre dentro del código y con lógica y coherencia con lo que está pasando en el escenario”.

De esta manera, la función avanza de una manera tan ligera que cuando el público se quiere dar cuenta, se encuentra en medio de un proceso de audiciones para encontrar al Hitler perfecto y aplaudirá en el estreno de esta esperpéntica obra, pues es tan surrealista que solo puedes reírte de ella. Sin embargo, la sensación generalizada cuando cae el telón y se vacía la sala es la de haber visto algo, no solo distinto y fresco, sino de una altísima calidad y con momentos únicos e irrepetibles.

The Producers podrá verse en el Teatro Alcalá de Madrid hasta el 19 de mayo, de manera improrrogable.