Aunque todo el mundo la conoce, casi nadie sabe cantar la canción más allá del título. Y es que existen pocos títulos tan icónicos como el de Pretty Woman.

Bajo la dirección de Carline Brouwer, el éxito cinematográfico lleva ya más de 500 funciones en Madrid en formato musical tras su éxito en Barcelona, demostrando estar a la altura del clásico moderno en el que se ha convertido la película protagonizada por Julia Roberts y Richard Gere.

Aunque los momentos más icónicos se trasladan de manera casi literal sobre el escenario, para hacer las delicias de los más fans de la producción, el espectáculo aporta nuevos detalles, escenas y perspectivas que hacen del musical una experiencia nueva y refrescante.

Nadie echará en falta a una arrolladora Vivian (Cristina Llorente), quien se muestra más decidida que nunca a encontrarse a sí misma para poder salir del Boulevard de Hollywood. Además, los vestidos que Pronovias ha confeccionado para la producción emanan la elegancia y el lujo que han hecho inolvidable a los conjuntos.

Sin embargo, destaca el desarrollo del personaje de Edward (Roger Berruezo/Sergio Escribano), quien profundiza en la personalidad del que, hasta ahora, era un millonario solitario. El proceso transformador al que se somete desde que conoce a Vivian queda mucho más latente a través de la amplia variedad de temas que canta.

Además, otra de las peculiaridades de la producción escénica es la relevancia de personajes secundarios como son todos los interpretados por Rubén Yuste (Happy Man, Sr. Thomson y Sr. Hamilton), que se convierten desde el minuto uno en los preferidos del público, ya que llevan el peso del humor durante toda la obra.

De manera similar, Giulio (Natán Segado) y Kit de Luca (Erika Bleda/ Lucía Valencia) sorprenden como personajes versátiles, divertidos y con los que los presentes conectarán más de lo que podrían haber esperado al entrar al teatro.

Con lo que respecta a las canciones, escritas por Bryan Adams & Jim Vallance, otorgan ritmo a la obra, al mismo tiempo que ahondan en los deseos de los personajes, puesto que es uno de los elementos fundamentales que hacen avanzar la trama.

Por su parte, la escenografía, responsabilidad de Carla Janssen Höfelt, juega con las proyecciones para delimitar los espacios y sabe recrear, sin necesidad de grandes cambios escenográficos, desde el lúgubre Boulevard de Hollywood hasta el lujoso hotel donde se desarrolla gran parte de la historia, pasando por las tiendas de Rodeo Drive o el club de campo.

Y para los que se preguntan si la mítica canción Pretty Woman es parte del musical, sí, lo es. Pero desde aquí aconsejamos a todos aquellos que no puedan esperar a escucharla en directo que se repasen la letra, no vayan a terminar cantando “la la la”.

Pretty Woman, el musical ofrece una nueva manera de experimentar la querida historia de amor y superación en el Teatro EDP Gran Vía y solo hasta el 28 de abril.

Corran, no querrán perderse la Pretty Locura.