En esta entrevista, conocemos a Marcela Once, una talentosa artista argentina que ha encontrado su hogar en España, donde explora y redefine el arte a través de materiales ecológicos y reciclados. Con una trayectoria que abarca exposiciones internacionales y una constante búsqueda de nuevas formas de expresión, Marcela nos comparte sus inspiraciones, sus retos y su visión sobre el papel del arte en un mundo globalizado y en constante cambio. Descubrimos cómo su dedicación y disciplina diaria la han llevado a transformar no solo su obra, sino también su forma de vivir y entender el arte.
¿En qué etapa profesional está inmersa en este momento?
En este momento me siento en un desafío personal porque trabajar con los materiales actuales implica un compromiso personal y coherente. Decidir trabajar con este tipo de materiales significa renunciar a lo que aprendí en mi carrera de Bellas Artes. Es un descubrimiento y estoy investigando, lo cual me apasiona.
¿Cómo fue tu primer encuentro con el arte? ¿Cuál es tu historia?
Empecé desde muy pequeña, alrededor de los cuatro años. Vivía al lado de una gran pintora en Mendoza, Argentina, donde nací. Mi madre me incorporó a sus talleres infantiles, por lo que estuve en contacto con las artes plásticas desde temprana edad. Luego pasé al bachillerato en arte y después a la universidad.
¿Qué recuerdos tienes de tus estudios de Bellas Artes en Argentina y cómo influyen en ti ahora?
Los recuerdo desde un punto de vista romántico, sobre todo lo aprendido en términos de valores, como que el artista se forma con talento, trabajo, honestidad y esfuerzo. Recuerdo el compromiso que nos inculcaron mis profesores, y especialmente que el artista no debe brillar por encima de su obra.

¿Cómo es un día típico para ti como artista?
Soy muy disciplinada. A las ocho y media o nueve estoy en el taller y trabajo hasta las cuatro de la tarde de forma ininterrumpida. Me concentro para poder trabajar y obtener buenos resultados, y luego disponer de tiempo para el ocio, que también es importante.
¿Qué sueles tener contigo en el taller? ¿Escuchas música mientras creas?
Sí, la música me inspira mucho. Normalmente selecciono qué escuchar cada día, dependiendo de lo que vaya a pintar. Si trabajo con colores potentes, quizás elijo música más enérgica, y si es algo más tranquilo, música clásica o introspectiva.
¿Qué te inspiró para enfocarte solamente en los materiales ecológicos y reciclados de los que hablábamos al principio?
Para ser totalmente honesta, el primer contacto que tuve con estos materiales fue gracias a mi salud. Empecé a tener episodios de asma y alergias, y no descubríamos la causa hasta que me di cuenta de que pasaba muchas horas en el taller con productos tóxicos, incluso los acrílicos y óleos. Entonces decidí reducir su uso y descubrí la cantidad de cosas nocivas que utilizaba, no solo para mí, sino también para el medio ambiente. Me impactó mucho ver la cantidad de residuos que generaba en el taller.
¿Cómo elaboras estos nuevos materiales?
Actualmente, en lugar de bases acrílicas, utilizo bases de arcillas, mezcladas con resinas de pino, cal, arenas, y otros materiales naturales. Para texturas, empleo cáscaras de huevos, naranjas, nueces, cacahuetes y cortezas de árboles. Estas las muelo y las someto a un proceso para evitar la descomposición y la aparición de hongos, usando un añadido proveniente del alga que las convierte en una pasta más dura.
¿Cómo de importantes son para ti las texturas y los colores en tus obras?
Depende de lo que quiera transmitir. A veces, necesito que una obra tenga volumen para expresar rudeza o contundencia visual. En esos casos, recurro a la materia y al ensamblaje, añadiendo piezas no relacionadas con el arte, como madera o cartón, para lograr tridimensionalidad y jugar con el volumen, las luces y las sombras.
¿Esperas transmitir mensajes sobre la importancia del cuidado del planeta con el uso de estos materiales?
Espero que sí. Ese es mi gran desafío: que una obra no solo sea estética, sino que también produzca un impacto. Sé que no voy a cambiar el mundo, pero creo que puedo contribuir en pequeñas dosis, especialmente inspirando a artistas que utilizan aerosoles o pinturas con metales pesados.
¿Crees que todos los artistas deberían seguir tu método y abandonar estos materiales nocivos?
Eso sería muy pretencioso por mi parte, pero me gustaría inspirar a otros para que sepan que es posible trabajar con materiales menos dañinos y, con ese pequeño gesto, contribuir a un mundo menos contaminado.
Teniendo en cuenta que eres de Argentina, ¿se percibe de la misma manera el concepto de ser artista aquí en España respecto a Argentina?
Pues mira, yo creo que eso ya está muy globalizado. Con las redes sociales, la apertura que tiene un artista es muy diferente a la de hace muchos años. Antes, el artista tenía que esforzarse mucho para dar a conocer su obra. Ahora, con las redes sociales y toda la información disponible con un clic, es mucho más fácil. Creo que el artista que yo conocí, que me enseñaron a ser, desde la humildad y el trabajo, está desapareciendo un poco. Ahora, veo que muchos artistas quieren brillar por encima de su obra, y eso es algo que me gustaría evitar a toda costa.
¿Cómo gestionas el tema de las redes sociales?
Gestiono las redes sociales con un respeto que no te puedes imaginar. Para mí, es un tema muy delicado debido a la potencia y trascendencia de cada acción en las redes. Procuro mostrar solo lo que quiero mostrar. Siempre me hago tres preguntas básicas: ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué voy a lograr con esto? ¿Hacia dónde voy con esto? Intento mostrarme, pero sobre todo hacer que brille la obra. Yo gestiono esto personalmente, aunque una persona me ayuda dos días a la semana, principalmente para contestar preguntas y asuntos de trabajo, pero el contenido lo gestiono yo.
¿Dirías que ser artista es una carrera de fondo?
Sí, definitivamente es una carrera de fondo. Yo trabajo en gran formato y mis cuadros son a veces muy grandes, lo que requiere mucho esfuerzo físico. Antes de empezar a trabajar, hago entrenamiento físico para tener resistencia. Este trabajo merece el mayor de los respetos. No me vale venir un día al taller y tomarme siete libres; si no, no avanzas en tu meta. Como decía Picasso, “la inspiración existe, pero debe encontrarte trabajando.”
¿Cuánto tiempo te suele llevar hacer una obra?
Depende más de los materiales que del tamaño. Algunos materiales requieren un cierto tiempo de secado. Aunque podría hacer una obra en un día, tengo que tener en cuenta las pautas de conservación para el futuro. Mis obras son orgánicas y cambiarán con el tiempo, eso es parte del juego de trabajar con eco-materiales. Entonces, el tiempo que tardo depende del material.
Una vez que están hechos estos cuadros, ¿cómo pueden acceder las personas a ellos?
Cuando ya están terminados, tengo mucha suerte porque actualmente tengo mucha gente que acude a mi taller para encargarme obras. Sin embargo, también hago obras sin la pretensión de gustarle a nadie, simplemente porque quiero expresar algo. Las subo a las redes sociales y a mi página web, y hago envíos a cualquier lugar, sin límites geográficos.
¿Has hecho durante tu carrera alguna exposición a lo grande? ¿Te gustaría repetirla con alguno de tus cuadros?
Sí, he hecho muchísimas exposiciones. He estado en ferias de arte fuera de España, como Arts Milan y Arts París, y en Naciones Unidas. También he trabajado con galerías en Madrid. Aunque actualmente tengo esa parte un poco desplazada, planeo retomarla pronto. Estoy preparando una muestra, aún no sé dónde, pero quiero enseñar mi nueva obra orgánica.

¿Te gustaría salir de Madrid y mostrarla en otras partes de España o incluso en alguna parte del mundo?
Eso sería un sueño, definitivamente sí.
Si tuvieras la oportunidad de reunirte con un artista del pasado y uno del presente, ¿a quién elegirías?
Del pasado, elegiría a Picasso, me parecía un hombre muy atrevido. Del presente, elegiría a Anselm Kiefer, un artista alemán que trabaja con desechos y materiales orgánicos, y Gerard Richter, otro alemán. Ambos están en activo y tienen alrededor de 75 años. La obra de Anselm, en particular, me fascina por su uso de materiales como paja y su enfoque en cómo estos materiales cambian con el tiempo. Te recomiendo que leas sobre su historia, fue un niño de la guerra y su trayectoria es maravillosa.
¿Qué es lo más bonito para ti de ser artista?
La libertad, en todos los aspectos. La libertad de expresión y la libertad que te da trabajar en lo que te gusta. Es una bendición y un regalo. El arte me ha librado de muchas batallas.
¿Te gustaría colaborar con otros artistas o instituciones que den voz a tu proyecto?
Me encantaría, siempre desde la humildad, enfocándome en que brille la obra y no el artista.
¿Qué proyectos tienes para los próximos meses?
Seguir investigando y trabajando. Mantener mi coherencia con la idea de trabajar de forma orgánica y ver qué surge. Continuar con mi compromiso es mi principal objetivo.










