FOTOGRAFÍA: LOS 40 PRINCIPALES
Espectáculo. Con este término podría definirse la presencia de Lola Índigo el pasado jueves 21 de octubre en el Cartuja Center CITE. Miriam Doblas, quien fuera la primera expulsada de Operación Triunfo en 2017, presentó su último trabajo discográfico La niña en un concierto regido por su fiel premisa:“yo soy más de hacer bailar que de hacer llorar”. Un álbum impregnado de mensajes feministas y un ritmo compaginado con música latina en la que el género urbano, el pop y el R&B ocupan un lugar esencial y conforman la “etapa rosa” de la artista.

 

Tres palcos y una planta baja repleta de un público sentado en sus correspondientes asientos cantaban algunas de las letras de Lola Índigo cuando, sin avisar, se iluminó el escenario con luces de tonos rosados. Comenzó a sonar una melodía siguiendo los acordes de una caja de música a medida que se encendía una plataforma circular que tenía en su cima a su bailarina, Lola Índigo, aunque no precisamente se tratase de una bailarina de ballet. “La Niña de la Escuela” fue el single que inauguró la mágica noche de los allí presentes que pretendían disfrutar de la magia del directo junto a Lola Índigo y su grupo de bailarinas que vestían un uniforme bicolor: rosa y celeste. El hit global que aúna las voces de Lola Índigo, Belinda y Tini Stoessel y se ha convertido en todo un éxito veraniego fue seguido de “Culo” que, precisamente por su ritmo, nos hizo mover el esqueleto. Llegó el momento de entonar el sencillo producido por el afamado productor Alizzz, “Mala Cara”, todo un espectáculo visual combinado con danza.

Si por algo se caracteriza Lola Índigo es por su estilismo e imaginario innovador. Aunque esta vez no iba vestida de vaquera al puro estilo cowboy ni acompañada del artista Rvfv para lograr el clamor del público con “Trendy”. Tras “Cash”, y con la ausencia de sus bailarinas, llegaron las primeras palabras de la cantante granadina hacia los asistentes recalcando la energía que emanaba de ellos. Agradecida por su asistencia y por “darle sentido” a su trabajo introdujo una canción que trataba de explicar lo que le sucedía en el momento de escribirla. Quiso dedicar un espacio en su discurso a la importancia de la salud mental, que tan afectada se ha visto estos últimos tiempos, un tiempo en el que “lo que hemos tenido más cerca ha sido el arte”. Tras ello “La Llorera” una canción que desprende emoción y sentimiento hizo que el auditorio se convirtiera en un mar de estrellas. Un momento inolvidable en el recuerdo de los presentes que fueron testigos de cómo la música puede albergar los sentimientos de quienes las componen.

No hubo bandera del colectivo LGTBI en “Killa (ring, ring)” pero sí una coreografía sensual que culminó con un beso entre Miriam Doblas y una de sus compañeras, Claudia Riera. Llegó el momento de echar una vistazo al pasado y rememorar los éxitos de su primer disco plasmando en la pantalla un libro de hechizos bajo el nombre de Akelarre, creando una reacción de euforia entre el público. “Maldición”, “Santería” y “Mujer bruja” fueron los capítulos en los que se dividía y que convocaba al público sevillano, precisamente, como aquelarre. “Lola Bunny” salió a jugar a la cancha con pelotas de yoga de color rosa y un equipo de animadoras que le acompañaron, posteriormente, en “Tamagochi”. Era tiempo de tomar un respiro y aclarar que aunque ”todavía en la Wikipedia pone que soy de Madrid, yo soy de aquí, de Andalucía” porque “uno no es de donde nace es de donde pace”.

“Aunque yo siempre he tenido este sueño, llega un momento en el que aterrizas y te das cuenta de que ahora que tienes lo que siempre has querido, no puedes tener lo que siempre has tenido” y de eso mismo habla “Spice Girls”, en cuál es el precio que se paga al alcanzar la fama. Aunque hemos de decir que echamos en falta a dos de las chicas que protagonizan junto a una Mimi el videoclip protagonizado por una Emma Bunton andaluza, Mónica Peña y Laura Ruiz. Lola Índigo no dejó al público con las ganas de escuchar en el live su última colaboración, de nuevo, junto al almeriense RVFV. Un tema que aporta un nuevo tono a la tragedia de Shakespeare alejado del romanticismo que hasta entonces habíamos visto en “Romeo y Julieta”. Fue con “Calle” cuando la granadina animó al público a bailar su challenge viral de Tik Tok cantando el estribillo al unísono. Tras “un casting exhaustivo”- bromeaba la cantante- subieron al escenario cuatro jóvenes escogidos al azar entre los asistentes para bailar e interpretar junto a su ídola “Nada a nadie”. Las risas y el humor se apoderaron del recinto. Lola Índigo nos contó un secreto aquella noche sobre “una canción que no se llama Niño de la Luna”, una colaboración con el sevillano Álvaro de Luna, de la que nos regaló un anticipo de sus versos. Se acercaba el final del concierto pero, antes, hizo una presentación de los miembros de su equipo.

La despedida llegó con un tema que revolucionó el auditorio y le impulsó a convertirse en lo que Lola Índigo representa ahora, “Yo ya no quiero ná”. Un final lleno de emoción y lágrimas con una última declaración de la cantante: “Sé que tengo el mejor público del mundo”.

La pregunta que nos queda por hacernos es “¿podrá La Niña superar el éxito que cosechó su primer disco Akelarre? Lo que sí tenemos claro es que ¡Lola no baila sola! y pretende quedarse en el panorama musical con trabajo, esfuerzo y, sobre todo, constancia combinando música y danza.