Pues que el Parlamento nombrará una regencia que firmará indultos por Rey. Alá, se acabó por hoy. ¡Disfrutad del lunes!

No, a ver, que es broma. Y disculpadme si os he parecido chulesco, pero realmente cuesta creerse la cantidad de polémicas y especulaciones absurdas se han desatado por las redes. En particular, decepciona ver a supuestos expertos en Derecho Constitucional ser incapaces de aclarar nada más allá de “el Rey tiene que firmar los indultos”.

“decepciona ver a supuestos expertos en Derecho Constitucional ser incapaces de aclarar nada más allá de: el Rey tiene que firmar los indultos”

Hace tiempo, un amigo mío, historiador, me preguntó qué pasaría si el Rey veta una ley o un decreto, si se niega a firmarlos. Le contesté que no puede, ni siquiera aunque tuviera claro que se trata de una ley inconstitucional, ya que no es su función controlar la constitucionalidad de las normas.

-Pero si se niega, la ley no podría enterar en vigor ¿verdad?

Correcto, sin la firma del Rey las normas no pueden entrar en vigor. Ahora bien, eso no significa que tenga poder para paralizar la actividad del Estado si se le cruza el cable.

“sin la firma del Rey las normas no pueden entrar en vigor”

Empecemos por señalar que el Rey no tiene derecho de veto, como pueden tener el Presidente de EE.UU. o de nuestro vecino, Portugal. Los vetos tienen que estar previstos legalmente. Por ejemplo, en el debate de los presupuestos generales del Estado el Gobierno puede vetar enmiendas que impliquen aumento de gasto, impidiendo que el Parlamento las discuta. Pero no hay ninguna previsión de veto regio.

La constitución (art. 91) da un plazo de quince días al monarca para sancionar y promulgar las leyes. Si el Rey no firma una ley o un decreto no veta, simplemente, hace dejación de funciones.

“el Rey no tiene derecho de veto”

Efectivamente, la ley, o, en este caso, el indulto no podría entrar en vigor, pero insisto, eso no significa que ya haya que olvidarse de la ley.

En las últimas décadas, los belgas y los luxemburgueses se han encontrado en esta situación. En 1990, Balduino I de Bélgica solicitó al Primer Ministro, Martens, que buscara alguna solución para no tener de sancionar la ley del aborto, ya que como católico le suponía un problema de conciencia. En 2008, el Gran Duque de Luxemburgo, Enrique I, solicitó lo mismo a su premier, Juncker, futuro Presidente de la Comisión Europea, cuando el pequeño país aprobó la ley de la eutanasia.

Los belgas optaron por interpretar esto como una “incapacidad regia”, de modo que de acuerdo con el art. 82 de su constitución, el Gobierno asumió las funciones del monarca por 24 horas. El 4 de abril el Gabinete-Regente sancionó la ley y el 5 Balduino reasumió sus funciones de monarca constitucional de los belgas.

“En las últimas décadas, los belgas y los luxemburgueses se han encontrado en esta situación”

Juncker no fue tan paciente. Para los belgas el episodio de Balduino había sido inédito, pero en Luxemburgo ya habían tenido una experiencia similar en 1912, con la tía bisabuela de Enrique, María Adelaida quien vetó una ley para aprobar la educación laica en el principado. Efectivamente, la constitución de Luxemburgo sí contemplaba este derecho para el monarca, aunque desde aquel año nadie había usado de él y, ojo, Enrique no quería vetar la ley. Sólo ahorrarse la sanción, así que Juncker impulsó una reforma constitucional. Desde 2008, el Gran Duque de Luxemburgo ya no sanciona las leyes, las promulga.

Adicionalmente tenemos el caso de Suecia. En 1974 se realizó una profunda reforma y actualización constitucional. No había ningún problema con el monarca, de hecho, Carlos XVI Gustavo medió para que los más conservadores no se opusieran a la reforma. Una vez aprobada, en Suecia las leyes las firma el Presidente del Riksdag, el Parlamento nacional.

“en Suecia las leyes las firma el Presidente del Riksdag

A todo esto ¿qué diferencia hay entre sancionar y promulgar? En España la constitución dice que el Rey hace ambas cosas, pero, en la práctica ocurren conjuntamente, cuando firma la ley, tratado internacional… indulto. Técnicamente, sancionar implica una expresión de adhesión la norma. Promulgar es un acto formal, una especie de “dar fe”, como los notarios, de que el Parlamento ha aprobado esta ley o el Gobierno este decreto.

Dado que nuestro monarca no tiene ni siquiera la capacidad teórica de oponerse a ofrecer su firma, muchos expertos en Derecho constitucional cuestionan que en nuestro país exista la sanción regia. Aunque la Constitución de 1978 recoja esa expresión, el Rey no puede negarse a expresar su adhesión a la nueva norma, luego no tiene margen de decisión real.

“sancionar implica una expresión de adhesión la norma. Promulgar es un acto formal, una especie de dar fe”

Si no sancionara/promulgara los indultos y se negara a abdicar, el Gobierno podría pedir a las Cortes que invistieran a una regencia. Sería un evento interesante para los freakies del Derecho como un servidor: Congreso y Senado se reunirían en una sesión conjunta para declar la inhabilitación del monarca, por dejación de función y ver qué hacer.

El art. 64 de nuestra constitución prescribe un orden preferente de regencia, en caso de imposibilidad de monarca para ejercer su cargo: el heredero directo, que no podría ser porque la Princesa de Asturias es menor de edad, su consorte, sus padre o pariente más próximo. Ahora bien, ante una crisis constitucional de semejante magnitud, sin embargo, salvo que la Reina Leticia, la Reina Sofía o la Infanta Elena (las primeras llamadas a la Regencia de Felipe VI) manifestaran buena disposición a firmar los indultos, es más que probable que el Parlamento se las saltara y pasar a nombrar la regencia ajena a la Familia Real.

“Si no sancionara/promulgara los indultos y se negara a abdicar, el Gobierno podría pedir a las Cortes que invistieran a una regencia”

Prevista en el apartado 3º del art. 64, cualquier español mayor de edad puede ser nombrado Regente del Reino. Es más, el parlamento podría optar por una regencia colegiada de tres o cinco personas que ejercerían conjuntamente como Jefe de Estado.

¿Y por qué no proclamar la República? La constitución de 1978 exige de una reforma agravada para proclamar la República, mayorías cualificadas. ¿Y para proclamar Regente? Pues en realidad no se establece qué mayoría se necesita para que esta asamblea conjunta de diputados y senadores declare al Rey inhabilitado y escoja al Regente, por lo tanto, si Felipe VI, quedara incapacitado por dejación de funciones, se aplicaría la norma general, bastaría con la mayoría simple: más síes que noes.

Importante, Felipe VI seguiría siendo Rey, salvo que decidiera abdicar y estaría cubierto por su inviolabilidad. Ahora bien, sus funciones de Estado las desempeñaría el Regente.

“no se establece qué mayoría se necesita para que esta asamblea conjunta de diputados y senadores declare al Rey inhabilitado y escoja al Regente… bastaría con la mayoría simple”

¿Se llegará tan lejos? Pongo la mano en el fuego y no me quemo a que no. El monarca no provocará una crisis constitucional, entre otras cosas, porque su primer deber institucional es prevenir estas crisis. No me atrevo a decir si la Presidenta de Madrid se expresó mal o no, pero sorprendería que los defensores de la constitución quisieran romperla.

¿Qué pasará con los indultos? Difícil saberlo. ¡Aún no están aprobados! Como escribí hace dos semanas, hay posibilidades de que la Sala del Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo los anule. Incluso no descartemos que, en ese lapso de días entre que el Consejo de Ministros aprueba los indultos y el Rey los firma, se recurran a Supremo y se pidan una medidas cautelares sui generis: paralizar el trámite constitucional, que quede en suspenso la sanción regia, hasta que se resuelva si los indultos se ajustan a la ley.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here