Cuando aprecias a un autor, es difícil ponerle etiquetas que no suenen manidas y con Cororonado Smith es complicado. Quizá ese es su gran talento, que no se deja encasillar en un solo registro. Podemos decir de él que es un buen compañero de letras, siempre dispuesto a colaborar y ayudar a otros que empiezan; podemos decir que la presión social ha sacado lo mejor de él a través de textos incisivos y cargados de ironía en los que nos invita a ponernos un espejo delante de nosotros mismos; podemos decir que le sobra talento y le faltan apoyos, como a tantos y tantos autores de este siglo.
Cuando le pedimos que nos resumiera su trayectoria como artista comenzó diciendo: «Después de superar varios infiernos particulares, en el año de Vuestro Señor 2016, recogí una buena parte de esos demonios y me puse a darles voz». No creemos que haya una forma mejor de ver su trasfondo que a través de su visión de cómo comenzó todo. Demonios que cobran voz en sus letras, acompañadas de música o en papel. A fecha de hoy tiene cuatro discos publicados oficialmente: El teatro de los sueños, Y a quien le pique…, Sonidos de soledad e Hijos de la pobreza. Además de cinco libros de poemas titulados: Anti-Poemas. Canciones Frustradas de un Perdedor, Las revelaciones de Tontilé, Crónicas de Españistán y Antilogía Poétrica Vol- I y Antilogía Poétrica Vol- II.
«Por sus frutos los conoceréis», decía un santo que no es de la devoción de este autor, pero que ilustra perfectamente que los títulos de las obras de Coronado ya dicen mucho de lo que podemos encontrar en ellas. Directo, desgarrador y sobre todo irreverente. Sin miedo al qué dirán y sin máscaras que oculten lo que se mueve por sus entrañas. Un poeta de los de antes reencarnado en cantautor. Un hombre de letras sonoras y letras que se quejan de lo injusto y de lo que compramos por inercia. Un talento que merece la pena conocer. ¡Vamos!
Eres poeta y cantautor. ¿Qué fue primero y qué te llevó a la otra faceta creativa?
Primero fue la música, la poesía vino de rebote. Yo nunca he leído mucha poesía —de hecho, llevo leída más poesía entre 2024 y 2025 que en toda mi vida—, pero ante la imposibilidad de grabar todas las canciones que tenía compuestas, un buen día, se me ocurrió hacer un libro con lo que tenía escrito. Vi que había coherencia temática y escribí Antipoemas, inspirado en la filosofía de Nicanor Parra. A raíz de esto, me empezó a interesar la poesía.
¿Cuál es tu concepto de la poesía en un momento en el que la rima y el ritmo no parecen ser relevantes para los creadores?
Los tiempos son cambiantes desde sus albores, lo de ayer siempre se catalogará obsoleto hoy, aunque, por alguna extraña razón, dentro de dos semanas volverá. Mi concepto de poesía es en el que me sienta más cómodo y sin rima no me siento cómodo. Además, debido a mi faceta de compositor de canciones, es inevitable que el ritmo sea consistente. Yo respeto lo que se hace ahora, aunque creo que le falta alma y le sobra ambigüedad y corrección.
¿Cuál de tus obras recomendarías a alguien que quiere comenzar a leerte y por qué? ¿Y si lo que quieren es escuchar tu música?
Para empezar a leerme creo que el Antipoemas: Canciones frustradas de un perdedor, es el ideal; además de ser el primero es bastante original, pues consigo hilar una historia cohesionada con textos que no están creados expresamente —salvo tres o cuatro— para hacer un libro. En cuanto a la música, depende del momento, pero mi «niño bonito» es Sonidos de Soledad, porque fue el proyecto original —aunque fue el tercero que grabé— y creo que es donde están mis mejores composiciones: músicas surgidas de la nada y letras impersonales; no hay tanta carga emocional, con lo que lo puedo mirar a la cara sin que choque con los demonios que habitan en él. Por otra parte, toda mi música suena a mí, todavía no he oído decir a nadie que le recuerdo a esta o a aquél, lo que es un arma de doble filo en los tiempos actuales donde todo el mundo quiere parecerse a alguien.
El mensaje de tus poemas suele ser incisivo y crítico con la sociedad. ¿Qué quieres decirle al mundo y cómo quieres que este te perciba?
La percepción es subjetiva, depende del perceptor. En cuanto al mensaje, no soy ningún ideólogo ni cosas así, pero me es imposible abstraerme de lo social, las desigualdades y todo eso. Yo creo que mis poemas y canciones, aunque crudos, tienen una carga emocional y simbólica bastante potente. Procuro usar un lenguaje oscilante entre lo poético y lo terrenal, con cierta carga de existencialismo que invite a la reflexión. Lo malo es que ahora todo es inmediatez y nadie quiere pararse a reflexionar sobre lo que le rodea, «Canta sirena, canta cautívame con tu voz —que digo en una de mis canciones— y déjame dormir mi sueño y así nos va».
El sector editorial es complicado para los autores poco conocidos y si se trata de poesía, todavía más. ¿Cómo ves tú el mundo editorial en la actualidad?
Siempre ha sido complicado y ahora aún más. Antes tenías que pasar por el aro porque solo estaban las tradicionales y no tenía cabida todo el mundo, quien no tenía editorial, se tenía que arriesgar e ir a que le imprimiesen el libro, casi para regalarlo luego, para hacerse promo, pues el costo era alto para poder venderlo siendo alguien «de la calle». Eso ha cambiado con la autoedición, pero no ha hecho que mejore sustancialmente el asunto, pues cada persona ahora es autor, «yo vine a hablar de mi libro» y… El primero te lo compra la familia y allegados, el segundo los compañeros de trabajo que se sienten culpables por no haber comprado el primero, y a partir de ahí tienes que hacer encaje de bolillos, incluso teniendo muchos seguidores en redes (ese no es mi caso). Aunque parezca un cliché, si no sales en «la tele» sigues siendo invisible para el lector en general, la industria no te apoya y tienes que decidir si quieres seguir disparándole tinta a un muro por que sí o pasar de todo. Yo he elegido seguir disparando tinta, me sirve como terapia. Sé que mi perspectiva no es popular, pero me arriesgo. La misma gente que autopublica, en sus recomendaciones ensalzan solo a autores consagrados —con orgullo y admiración— y se la refanfinfla el autopublicado. Partiendo de esa base, el futuro de los «underground» ya te puedes imaginar cual es.
Constantemente se ve por redes sociales que un escritor debe crear su marca personal para poder vender o ser publicado por grandes editoriales. ¿Trabajas en este camino? ¿Cuál es tu opinión respecto a esta tendencia?
Hombre tener una marca personal ayuda, siempre que esa marca vaya en consonancia con lo que demanda la moda de turno. Yo tengo mi propio estilo y mi propia marca, pero obviamente no es una concesión a lo actual. Si tienes la suerte de caer en manos de alguien que vea el negocio en eso, hará que te consolides, si no, es complicado. Estamos en un discurso de lo políticamente correcto y bla, bla, bla. Parece que nadie dice las cosas como se decían antes, pero eso es mentira; se siguen diciendo cosas y hay originalidad, lo que pasa es que no interesa dar visibilidad a quien las dice, para no matar la gallina de los huevos de oro con los dinosauros que se quedaron anclados en otro entorno cultural y para diferenciar lo actual de aquello y así crear un contraste que permite a la industria potente seguir haciendo caja. Yo, realmente, no soy mucho de trabajar las cosas, creo que pierden el matiz. Por otra parte, creo que mi naturalidad y estilo ya es suficiente marca; intento pulir las aristas demasiado cortantes, pero poco más.
¿Qué podemos esperar de Coronado Smith en el futuro? ¿En qué andas trabajando?
De Coronado Smith, la verdad ya se puede esperar poco, creo que «su pescao está todo vendido». Ha sido una experiencia bastante intensa, pero ahora tengo otra perspectiva de las cosas; ni más actuales, ni más antiguas, si no diferentes y estoy mutando a Antonicus_F. Estoy trabajando ahora en reescribir toda mi poesía no publicada desde otro enfoque —me parece un ejercicio bastante instructivo—, tratando de adaptar mi pensamiento y emociones pasadas a mi pensamiento y emociones actuales sin que se pierda la esencia. Estoy leyendo ahora más poesía que en toda mi vida, tanto actual como atemporal, tanto introspectiva cómo gótica, romántica o contemporánea. En cuanto a la música estoy preparando canciones nuevas, más introspectivas y menos comprometidas, que era la otra parte de Coronado —pues había mucho compromiso, pero también algo de introspección—, en la línea de Canta sirena, Tu recuerdo, Olvidando el olvido y alguna más; las tenía un poco apartadas, pero también son mías y he decidido darles voz. Tampoco me apetece ahora usar la distorsión por que sí, para que suene más rock. Creo que el espíritu está en la canción y los sonidos solo son vestimentas que les ponemos. Yo me puedo permitir el lujo de hacer lo que quiera pues lo hago para mí. Calculo que para 2027 ya tendré otro disco. También estoy viendo la posibilidad de volver al directo en acústico tuneado —ahora mismo no puedo explicar en qué consiste—, pero tengo que tener ganas de trabajarlo y soy un gran perezoso activo; me gusta tocar, pero no ensayar y me gusta escribir, pero no trabajar los escritos. Si consigo encontrar ese equilibrio puede que salga adelante el volver al directo.
El público español sería afortunado si Coronado volviese a sus directos, como lo será cuando su nuevo libro de poemas vea la luz; porque él nos enseña a no seguir el camino fácil si este no te define, nos enseña que ser auténtico es un tesoro al que todos podemos sacar brillo, nos enseña que las palabras se leen o se escuchan con el corazón abierto.
Si deseas conocerle más, te dejamos enlace a su último libro en Bookólicos:
https://www.bookolicos.com/descubre/antilogia-poetrica-vol-ii










