“Cada uno de nosotros es único, irrepetible. Y esta singularidad es lo que debemos defender”
Ya lo decía Nadiezhda Mandelstam, escritora que retrató el estalinismo en sus memorias, si hay algo por lo que merece la pena luchar es por eso que nos hace diferentes. Algo que parece ser ciertamente olvidado en una industria donde las voces únicas y arriesgadas son, a menudo, silenciadas por el peso de lo comercial. Ante ello, nuevas iniciativas como TAI INCUBA son un soplo de aire fresco para aquellos directores que “buscan acercarnos a ese cine de vanguardia”.
Este proyecto respaldado por la Escuela Universitaria de Artes TAI, cuenta con Laila Hotait como una de las coordinadoras artísticas, cineasta y docente de la propia escuela: «queremos acompañar proyectos de largometraje en estado avanzado de desarrollo, que propongan una mirada disruptiva”. Prueba de ello son algunos de los asesores con los que se contará esta primera edición; como Lois Patiño o Albert Serra, allanadores del duro camino del cine experimental.

Al contrario que muchas otras iniciativas, TAI INCUBA ha sido fruto de propios participantes en potencia: “por un lado ha surgido del alumnado, como de la naturaleza de los proyectos que estábamos viendo, y nos dimos cuenta de que había un espacio que creemos que no estaba siendo cubierto”. Aunque Laila recalca efusivamente que es una oportunidad para todo aquel que desee participar: «el proyecto no es para alumnos ni alumnis de TAI. La idea tiene carácter internacional, el único requisito es que residas en España”.
La incubadora elegirá cuatro largometrajes, algo deliberado, dado que “la idea es darle un seguimiento real, para que la película realmente ocurra”. Este acompañamiento estará pensado al detalle, ya que contará con todo tipo de apoyo, desde formativo hasta económico, y va dirigido a personas tan peculiares como el cine que tratan de impulsar, ya que, más que los requisitos formales, lo más relevante quizás sea tener la capacidad de ver la realidad desde ángulos apenas planteados.
En este sentido, Laila subraya el carácter diferenciador del proyecto. En una época en la que la sociedad está atada a un concepto rápido, efímero o falsamente trascendental del tiempo ¿quién se preocupa por esas crías que aún no han salido del cascarón?¿Quién les enseña a sobrevivir a los depredadores de la industria sin perder su esencia? En TAI INCUBA ven estas películas “potentes en la idea pero frágiles en el sentido de que hay que cuidarlas para que no pierdan fuerza, ni se desvíen del camino y se quieran ir hacia un cine más convencional”. Además de ello, advierte sobre los peligros del uso del que hoy parece el mejor amigo de los jóvenes, se trata de la Inteligencia Artificial: “a no ser que mencionen algún motivo o justificación… si huele a Chat GPT, mal”
Y es que espacios y oportunidades como los que ofrece esta iniciativa no suponen únicamente un impulso para este tipo de directores, sino un oasis en un desierto de incertidumbre. Un lugar para terminar de aprender sin miedo a equivocarse. Lo decía Beaumarchais: “sin libertad de denuncia no hay elogio halagador”. ¿Cómo alabar lo valiente si no se deja espacio para decir lo no convencional? TAI INCUBA tratará de ofrecer ambas posibilidades al espectador a través de sus largometrajes seleccionados.
Este proyecto no ha nacido sólo para producir grandes películas, sino para proteger esas miradas únicas que quizás puedan servir de ejemplo en un futuro. Para acompañar ideas que están aún aprendiendo a defenderse solas. Estamos deseando ver finalmente volar a los cuatro afortunados.










