AfD, siglas de Alternativa por Alemania, considerada ultraderecha, ha obtenido unos magníficos resultados en las elecciones de Sajonia y Turingia. Con 32 diputados de 88, son la primera fuerza electoral turingia. En Sajonia, sólo un diputado separa a sus 40 legisladores de la CDU, pírrica vencedora del centro-derecha alemán. Pese a ello, no gobernará. El resto de partidos se han comprometido a reforzar el llamado “cordón sanitario” a la ultraderecha.
A menudo, la etiqueta «ultraderecha» se utiliza con frivolidad. Además, las fuerzas de ultraderecha, o, como dicen los anglosajones «derecha alternativa» (alternative right) difieren en no pocos asuntos. Económicamente algunas son neoliberales, otras intervencionistas. Todas apadrinan unos inespecíficos valores occidentales, pero, mientras algunas se adentran en un estricto tradicionalismo, otras basculan hacia posiciones más liberales en derechos LGTBI o el feminismo. Apenas su oposición contumaz a la inmigración y al islam les une como colectivo.
“Alternativa por Alemania, considerada ultraderecha, ha obtenido unos magníficos resultados en las elecciones de Sajonia y Turingia”
AfD es un caso particularmente peculiar. No nació como una formación de ultraderecha, sino como un partido liberal euroescéptico, una alternativa al Partido Democrático Libre alemán, considerablemente neoliberal en lo económico, pero profundamente europeísta.
Sus primeras elecciones federales, en 2013, se saldaron con dos millones de votos. Ni tan mal, pero no alcanzó la barrera electoral que exige contar con el 5% del voto escrutado para ingresar en el Bundestag. Pese a ello, como fuerza extraparlamentaria fue engrosando sus filas, en plena crisis financiera, pero no con militantes que compartieran su ideario original, sino posturas, sí euroescépticas, pero poco definidas en lo económico y marcadas por sus conexiones con grupos verdaderamente neonazis.
“AfD no nació como una formación de ultraderecha, sino como un partido liberal euroescéptico”
No todo el partido es neonazi, ni siquiera toda la formación es de ultraderecha. Se mantiene una corriente neoliberal y euroescéptica –con cada vez menos peso interno. No obstante, el partido ha acogido a grupos que se manifiestan enmascarados, portando bengalas rojas y cruces celtas –el sustituto de la cruz gamada. En la actualidad, el partido se ha encarrilado decididamente en las coordenadas ultraderechistas, haciendo de su islamofobia y la xenofobia sus señas de identidad.
Su éxito explica, en gran medida, la aparición de una fuerza radical de izquierda populista, BSW, escisión de Die Linke. Este partido mantiene un discurso radicalmente anticapitalista, pero es también contrario a la inmigración. Algunos analistas creen que otras izquierdas europeas copiaran este modelo si éxito de BSW sigue en aumento.
“Su éxito en gran medida explica la aparición de una fuerza radical de izquierda populista, BSW […] contraria a la inmigración”
La mentalidad práctica de los alemanes se plasma en sus debates de investidura. La Ley Fundamental de Bonn, constitución de la República Federal desde 1949, establece que, después de las elecciones, los diputados del Bundestag escogen al canciller en una votación secreta y sin debate previo.
Al Presidente Federal, lo elige la Asamblea Federal. En este sínodo, cuyo único propósito es dar al país un Jefe del Estado, se reúnen los diputados del Bundestag y un número igual de delegados propuestos por los parlamentos estatales o Langtage. Sus votaciones tampoco incorporan un debate previo.
“La mentalidad práctica de los alemanes se plasma en sus debates de investidura.”
¿Y esto? Con lo que nos entusiasma la charla en estas latitudes, esto de cancelar el debate de investidura nos parece antidemocrático como poco, pero sus razones hay. En el caso de los cancilleres, siempre se ha dicho que ya hubo tiempo para debatir y dar a conocer el programa durante la campaña electoral. ¿Quién necesita repetirlo? Mejor votamos directamente.
Respecto a la presidencia, hemos de tener presente la naturaleza ceremonial de este cargo. La agenda de gobierno alemana la deciden el canciller y sus ministros. Aparte de plantear cuestiones sobre la constitucionalidad de algunas leyes y decidir si convoca elecciones o nombra un gobierno en minoría, cuando el Bundestag se revele incapaz de escoger líder del gabinete, sus funciones son eminentemente simbólicas.
“los diputados del Bundestag escogen al canciller en una votación secreta y sin debate previo”
Esto se les recuerda a los padres de siete o más hijos, ya que, entre otros roles, el Presidente apadrina al séptimo hijo de cada alemán y a los que tenga después. En el certificado de apadrinamiento se explicita la naturaleza honoraria del gesto. Nada de fiestas de cumpleaños en el Palacio de Bellevue.
En consideración a este papel casi espiritual, se entiende que un debate de investidura sobre los candidatos perjudicaría en sus funciones, a quien finalmente resultara elegido Presidente. De ahí que solo el silencio público preceda a la votación.
“Cada Landtag escoge a su Ministerpräsident”
¿Y en los parlamentos territoriales? Cada Landtag escoge a su Ministerpräsident o primer ministro después de las elecciones. Las previsiones constitucionales de cada Land o Estado pueden variar un poco de uno a otro.
En el caso de Turingia, su constitución –allí los Länder tienen constitución, no estatuto, como nuestras autonomías– respeta la norma de votar al primer ministro sin previo debate. A diferencia de en España y otros parlamentos alemanes, entre ellos el Federal, los diputados de este Landtag no votan a favor, en contra o abstención, sino que se escribe el nombre del candidato en una papeleta. Si en las dos primeras votaciones nadie obtiene la mayoría absoluta, se celebra una tercera votación, donde se escogerá a quien obtenga la mayoría de los votos que se convierte en Ministerpräsident.
“los diputados de [Turingia] no votan a favor, en contra o abstención, sino que se escribe el nombre del candidato en una papeleta”
Pero el Lantag turingio tiene 88 diputados. ¿Qué pasa si hay empate? Pues…, no está previsto la verdad. En principio habría que seguir votando hasta que alguien prevaleciera en votos.
El Land de Sajonia sigue un funcionamiento con el que estamos más familiarizados. Eso sí, tampoco hay debate de investidura. El candidato a presidir el gobierno necesita mayoría absoluta de los votos en la primera vuelta y mayoría simple para su elección en la segunda votación. Si en cuatro meses, los diputados sajones no han dado con un primer ministro, se disolverla en Lantag y habrá nuevas elecciones.
“Si todos los partidos de la oposición pactan contra AfD, no podrá gobernar”
Si todos los partidos de la oposición pactan contra AfD, no podrá gobernar…, en esta ocasión. Sin embargo, las coaliciones que gobiernen Sajonia y Turingia no lo tendrán nada fácil para entenderse. Previsiblemente, en ambos Länder, el primer ministro pertenecerá a la CDU, el centro derecha alemán, pero sus apoyos irán desde la izquierda socialdemócrata a las izquierdas radicales de Die Linke y BSW.
Mientras tanto, en el resto de Alemania, AfD sigue subiendo. Parece posible que ganen las próximas elecciones en el Land de Brandemburgo. Alarmado, el gobierno alemán ha restablecido controles en las fronteras terrestres. El éxito de AfD resuena, incluso, más allá de Alemania. Sólo la semana pasada el gobierno sueco abrió un plan: pagará 30.000 euros a cualquier inmigrante que regrese a su país. En Países Bajos se prepara el estado de alarma para agilizar sus deportaciones.










