Aunque asegure que tiene un acuerdo de paz con Irán, por ahora, Trump sólo ha conseguido un memorándum de entendimiento. No es un pacto definitivo, sino un acuerdo que caduca en pocas semanas. Y a Netanyahu ya le parecen demasiadas…
Empecemos por lo básico ¿qué es un memorándum de entendimiento? Es una especie de acuerdo internacional por el que dos Estados se emplazan a seguir negociando. No es algo exclusivo de los conflictos bélicos. De hecho, donde más se emplean es en negociaciones complejas y largas, como los acuerdos comerciales.
«Aunque asegure que tiene un acuerdo de paz con Irán, por ahora, Trump sólo ha conseguido un memorándum de entendimiento»
Precisamente, en ese ámbito, los tratados de libre comercio, Trump ya ha jugado a sobredimensionar el memorándum de entendimiento. Cada vez que conseguía uno con otro país, se lo presentaba al pueblo estadounidense –al menos, lo intentaba– como un acuerdo comercial definitivo con efectos inmediatos. En realidad, lo único que tenía era la promesa de seguir negociando un futuro acuerdo comercial, a menudo –pero no siempre–, acompañada de algunas medidas menores.
¿Entonces, en un escenario de guerra, un memorándum de entendimiento es sólo un alto al fuego puesto por escrito? Principalmente sí. No obstante, cada memorándum tiene su propio contenido. Y el que la mediación pakistaní ha logrado que firmen Washington y Teherán se desglosa en diversos puntos:
- Cese inmediato de las hostilidades durante 60 días.
- Apertura inmediata del estrecho de Ormuz, garantizando el pase seguro de todos los barcos, con la retirada de minas y cualquier otro obstáculo ubicado en esas aguas.
- Fin del bloqueo naval estadounidense en el estrecho de Ormuz, así como en los puertos iraníes. El repliegue naval de Washington debe completarse en 30 días.
- Irán se compromete a congelar su programa nuclear militar y se somete a la vigilancia de la Organización Internacional de la Energía Atómica. No obstante, los mecanismos exactos de dicha supervisión se han de negociar todavía.
- Estados Unidos acepta crear un fondo de 300.000 millones de dólares, como mínimo, para la reconstrucción de Irán, tras los estragos causados por sus bombardeos. La cantidad final y el mecanismo de desembolso aún debe acordarse.
- Condicionándolo a la renuncia del armamento nuclear, Estados Unidos se compromete a levantar, una vez se firme el acuerdo definitivo, todas las sanciones que ha impuesto a Irán. También ayudará a que se deroguen las sanciones internacionales impuestas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y por la Organización Internacional de la Energía Atómica.
- De forma inmediata, el Departamento del Tesoro de EE.UU. –equivalente a nuestro ministerio de economía y hacienda– levanta las sanaciones del crudo iraní. Esto facilita su venta internacional y ofrece una vía inmediata de financiación para Teherán.
Más allá de cese de acciones armadas, durante los próximos 60 días, ambos países se han comprometido a no adoptar sanciones ni medidas de presión de cualquier naturaleza contra el otro. Además, por expreso deseo iraní, el cese de hostilidades no afecta únicamente al golfo pérsico, sino también al Líbano.
«por expreso deseo iraní, el cese de hostilidades no afecta únicamente al golfo pérsico, sino también al Líbano»
La valoración de este acuerdo provisional es bastante negativa. Recordemos que este es sólo el punto de partida. Si las cosas no saltan antes por los aires, en el mejor de los casos, Estados Unidos terminarán con acuerdo bastante peor que el que habría conseguido hace meses, si hubiesen seguido en la mesa de negociaciones omaní.
Si lo comparamos con el acuerdo que firmó Obama en 2016, aquel garantizaba la supervisión internacional del programa nuclear iraní, para comprobar que no obtenía armas nucleares a espaldas del mundo. A cambio, Estados Unidos entregaba 1.700 millones de dólares. Estos provenían de los 400 millones de dólares que el antiguo Sha depositó en un fondo fiduciario en Estados Unidos, más 1.300 millones en concepto de intereses de demora. Además, se desbloquearon fondos congelados por valor de 100.000 millones.
«La valoración de este acuerdo provisional es bastante negativa»
En cierto modo, Estados Unidos no pagó entonces nada de su bolsillo, al margen de los intereses de demora. Ahora tendrá que pagar 300.000 millones, amén de descongelar fondos iraníes por valor de otros cientos de miles de millones de dólares. Esto sin mencionar el levantamiento total de las sanciones…
Un aspecto especialmente criticable del memorándum de entendimiento es que no incluye cláusulas que garanticen que Irán no usará ese dinero para reconstruir su potencial militar. Considerando la humanidad histórica demostrada por el régimen ayatolá, hemos de dudar de que aliviar el sufrimiento de su población sea su prioridad principal.
«Ahora [EE.UU.] tendrá que pagar 300.000 millones, amén de descongelar fondos iraníes por valor de otros cientos de miles de millones de dólares»
Para colmo, la persistencia de Netanyahu en prolongar la lucha en Líbano ya ha puesto las negociaciones al borde del colapso. La semana pasada, Irán volvió a cerrar el estrecho, apenas cuarenta y ocho horas, después de la reapertura en protesta por los ataques israelís en suelo libanés.
Esto nos lleva a un último aspecto importante de la crisis: la relación entre Trump y Netanyahu. En los últimos meses, muchos analistas han presentado a Trump como un tonto útil en manos del premier israelí. A diferencia de Bush, Obama o Biden, a él si le convencieron de que era posible derribar el régimen iraní matando a algunos dirigentes y con unos pocos bombardeos. ¿Tropas sobre el terreno? Innecesarias.
«no incluye cláusulas que garanticen que Irán no usará ese dinero para reconstruir su potencial militar»
Hay bastante verdad en este análisis, pero sería un error imaginar a Netanyahu como una especie de genio lleva las riendas del conflicto. En realidad, es un hombre desesperado que necesita prolongar la guerra, para no ir a la cárcel. De ahí que sea el talón de Aquiles de cualquier acuerdo de paz duradero. Y de momento, sí, está salvando su carrera política, pero el daño que, a la larga, le infligirá a su propio país será irreparable.










