En estas últimas semanas, Texas vive un episodio inédito. Muchos legisladores estatales demócratas han huido a otros Estados, para bloquear la tramitación parlamentaria de una reforma electoral. ¿Motivo? Esta beneficia descaradamente a los republicanos. En otros Estados, los demócratas amenazan replicar la maniobra a su favor. Si es verdad que las democracias mueren cuando se niega la legitimidad al adversario, en Estados Unidos ya tiene un pie en la tumba.

La democracia estadounidense concede a los Estados un claro protagonismo en la fijación del régimen electoral. Sí, la constitución fija algunas normas básicas, pero en su desarrollo y supervisión, se aparta al gobierno federal.

«Texas vive un episodio inédito. Muchos legisladores estatales demócratas han huido a otros Estados»

¿Qué dice la constitución? Que cada dos años se renuevan la cámara de representantes y un tercio del senado. En cuanto al Presidente y al Vicepresidente, se les elige cada cuatro años, por medio de un Colegio Electoral –una asamblea de compromisarios– cuyos miembros votan directamente los ciudadanos.

Con independencia de su población, cada Estado elige a dos senadores. Desde 1913, con la XVIIª Enmienda, se exige el voto directo –antes, en muchos casos, los escogía el parlamento estatal. Atendiendo a las variaciones demográficas, cada diez años, el Congreso de Estados Unidos determina cuántos de los 435 escaños de la Cámara de Representantes corresponden a cada Estado. Por ejemplo, tras la reactualización de 2020, Texas ganó escaños y Nueva York los perdió.

«La democracia estadounidense concede a los Estados un claro protagonismo en la fijación del régimen electoral»

Para que nos hagamos una idea, Estados con poca población como Alaska, Dakota del Norte, Dakota del Sur o Wyoming, cuentan con un único diputado. En cambio, Texas disfruta de 36 y California, el más poblado, 53.

A partir de estas pocas premisas, cada Estado puede hacer un poco lo que quiera. En las presidenciales, por ejemplo, la mayoría siguen un sistema según el cual el candidato presidencial con más votos directos, se lleva todos los escaños del Colegio Electoral asignados al Estado. Nebraska y Maine son la excepción. Dividen el Estado en distritos y asignas unos votos electorales a cada distrito.

«Estados con poca población como Alaska, Dakota del Norte, Dakota del Sur o Wyoming, cuentan con un único diputado»

El sistema de elección de los congresistas también puede variar. Alaska introdujo recientemente una elección basada en un sistema preferencial, similar a la ley electoral australiana. En los otros Estados suele seguirse el sistema electoral de mayoría simple o británico. El candidato con más votos en el distrito, se lleva el escaño.

Aquí empieza el problema en Texas. Un Estado no puede elegir cuántos escaños le tocan, pero, si le corresponden más de uno, el parlamento estatal decide cómo divide su territorio y, por tanto, su población, en distritos. Si el proceso de lleva a cabo con honestidad, se parte de una división equitativa de la población en bloques homogéneos.

«Un Estado no puede elegir cuántos escaños le tocan, pero, si le corresponden más de uno, el parlamento estatal decide cómo divide su territorio y, por tanto, su población, en distritos»

Al margen de la pura demografía, la delimitación de los distritos debería intentar respetar la idiosincrasia de las distintas regiones del Estado. Lo ideal es buscar que todas sensibilidades políticas sustantivas tengan posibilidades de conseguir un escaño. Pensemos que, al no haber un reparto proporcional, cada distrito sólo puede elegir un representante. Según como se agrupe la población, se podría privilegiar con más opciones de ganar un escaño a zonas conservadores respecto a las progresistas, o a la inversa.

Hay una norma no escrita que veda a los Estados alterar sus leyes electorales en elecciones federales, durante la década. Después de todo, los distritos también deben respetar las variaciones demográficas. No obstante, no están obligados a hacerlo.

«Hay una norma no escrita que veda a los Estados alterar sus leyes electorales en elecciones federales, durante la década»

Los republicanos de Texas han propuesto remodelar sus distritos, de modo que las zonas urbanas donde los demócratas gozan de mayoría se vean marginadas a unos pocos distritos, en unos casos, o bien, en otros, se dividan y se rejunten con zonas rurales de mayoría republicana.

Muchos arguyen que la legislación electoral texana ya privilegia a los republicanos. En 2024, obtuvieron 25 escaños frente a 13 demócratas, pese a que en voto popular los republicamos obtuvieron el 58% de los votos y los demócratas algo más del 40%. Con tales cifras, no convence demasiado que un partido prácticamente duplique al otro en escaños.

«Muchos arguyen que la legislación electoral texana ya privilegia a los republicanos»

Como ya hemos dicho, las elecciones legislativas en Estados Unidos se celebran por bienios. La regla histórica es que las elecciones de mitad de mandato siempre castigan al partido del Presidente, pero en 2026, muchos estudios demoscópicos apuntan a una hecatombe para los republicanos. De ahí que el gobierno de Texas haya dado este paso, en un intento, un tanto desesperado de compensar… la voluntad de los votantes.

Como en parlamento estatal, los republicanos tienen mayoría, los demócratas han huido del del Estado. Literalmente, los diputados de… ¿Valencia? Huyen al resto de España para no votar una norma. El resultado de esta maniobra es que se bloquea la votación. No puede reformarse la ley electoral por falta de quórum parlamentario.

«Como en parlamento estatal, los republicanos tienen mayoría, los demócratas han huido del del Estado. […] El resultado de esta maniobra es que se bloquea la votación»

No es la primera vez que el Partido Republicano plantea una jugada de este tipo. Durante las últimas elecciones presidenciales, el Gobernador de Nebraska amagó con reformar el sistema de distritos, para garantizar que Trump se llevara todos los votos electorales del Estado. Al final, no dio el paso, pero marcó un precedente peligroso.

Ahora que Texas ha abierto la veda, muchos Estados donde gobiernan los demócratas con mayorías confortables, sobre todo California, pero podrían seguirla New Hampshire, Illinois o Nueva York, amenazan con hacer lo mismo para borrar las esperanzas republicanas de ganar diputados allí. De ocurrir, semejante escenario supone el fin de la democracia en el alma de un país.

«Ahora que Texas ha abierto la veda, muchos Estados donde gobiernan los demócratas con mayorías confortables […] amenazan con hacer lo mismo»

Cuando se niega al otro el derecho a ganar, se está a un paso de negarle el derecho a existir. Este proceso transcurre paralelo a la radicalización/polarización de la ciudadanía.

España aún no hemos empezado a retorcer las leyes, pero muchos signos apuntan a que no estamos tan lejos de una crisis democrática como la estadounidense. Sin ir más lejos, alarma el número de votantes de izquierdas que estarían dispuestos a ilegalizar a Vox –no a limitar, por ley o por constitución, algunas de sus políticas, sino eliminar el tercer partido en votos del país. Peores porcentajes se registran entre votantes de derechas dispuestos a ilegalizara a Podemos o a partidos nacionalistas…

«España aún no hemos empezado a retorcer las leyes, pero muchos signos apuntan a que no estamos tan lejos de una crisis democrática como la estadounidense»

Aquí, como al otro lado del Atlántico, en el momento en que se está dispuesto a vencer al adversario, quitándole de antemano las posibilidades de ganar, se inicia el camino hacia la tumba de la democracia.