El pasado enero, la guerrilla tutsi M23 emprendió una ofensiva a gran escala en el Kivu del Norte, provincia nororiental de la República Democrática del Congo. Impotente el gobierno de Kinsasa ve a los rebeldes adueñarse de importantes localidades en la zona, como Bunagana, Kiwanja, Kitchanga o Rutshuru. Tras sufrir sucesivas derrotas, el ejército ha evacuado incluso la ciudad de Goma. La ofensiva sigue y el envolvimiento de Ruanda es más indisimulado cada día que pasa.

Sobre el mapa, llama la atención que un país pequeño como Ruanda esté invadiendo a su gigantesco vecino. Más importante aún es entender qué interés tiene Ruanda en esta política expansiva. Y, por último, cómo es posible que el la República Democrática del Congo (RDC) no pueda defenderse.

“la guerrilla tutsi M23 emprendió una ofensiva a gran escala en el Kivu del Norte, provincia nororiental de la República Democrática del Congo”

Empezando por esto último, conviene entender que el RDC es un Estado totalmente artificial. Como tantos países africanos sus fronteras derivan de las demarcaciones de la colonización europea, pero el suyo es un caso especialmente aberrante.

El país se corresponde con la cuenca del río Congo y sus afluentes. Como París, Londres y Berlín no eran capaces de repartírsela, acordaron en la Conferencia de Berlín (1885) entregársela a Leopoldo II de Bélgica, no como colonia belga, sino como dominio personal. La brutalidad despótica del monarca costó una masacre de entre 10 y 15 millones de personas. Incluso para los laxos estándares del colonialismo, semejante salvajada llevó a las potencias europeas a exigir al rey que entregara su terruño africano a los belgas.

“el RDC es un Estado totalmente artificial”

Después de la Primera Guerra Mundial, Bélgica, que había sido invadida por Alemania, recibió los actuales países de Ruanda y Burundi, colonias alemanas hasta entonces, como parte de las reparaciones de guerra. Pese a que hubo muchas discusiones al respecto, Bruselas terminó planificando la independencia de la RDC como un único país.

Conviene insistir en que el despropósito del proyecto sería comparable a no sé… decir que toda la cuenca del Danubio –Baviera, Austria, Hungría, Serbia, Bulgaria y Rumanía– se constituya en un único país. En las riveras del Congo, viven grupos étnicos distintos, con idiomas diferentes, sin sentimientos de unidad nacional e incluso con muchas rivalidades.

“Después de la Primera Guerra Mundial, Bélgica […] recibió los actuales países de Ruanda y Burundi”

Poco nos podrá extrañar que, pocas semanas después de la independencia (1960), estallara varias insurrecciones paramilitares en distintas zonas del país. La huella de estas sigue hasta la actualidad. Ahora mismo en RDC encontramos activos los siguientes conflictos guerrilleros:

  • Katanga
  • Ejército de la Resistencia del Señor
  • Fuerzas Democráticas Aliadas
  • Conflicto Kivu que a su vez incluye tres vertientes: a) el conflicto Ituri, b) la ofensiva M23 y c) el conflicto con Ruanda.
  • Conflicto occidental.

Lo primero que llama la atención es que, con excepción del último, el llamado conflicto occidental, todos los demás se ubican en la franja oriental del país, cerca de las fronteras de Uganda, Ruanda y Angola. No es una casualidad.

“con excepción del […] conflicto occidental, todos los demás se ubican en la franja oriental del país”

El conflicto en la región meridional de Katanga, empezó como un movimiento guerrillero independentista alentado por los belgas que acariciaban la idea de crear un Estado títere en una región tan rica en minerales. También recibieron apoyos de las tropas coloniales inglesas de la Rodesia Norte (hoy Zambia) y de Portugal. Lisboa incluso formó a los guerrilleros de Katanga para que lucharan contra la insurgencia en la colonia lusa de Angola.

Aunque la operación, operación Grandslam (1963-1964) de Naciones Unidas logró sofoca la revuelta, el conflicto ha pervivido con intermitencias hasta nuestros días alternando, escaladas de gran intensidad con guerrillas y terrorismo. En la actualidad, los objetivos de los guerrilleros ya no apuestan claramente por la independencia, sino a derrocar al gobierno de Kinsasa.

“El conflicto en la región meridional de Katanga, empezó como un movimiento guerrillero independentista”

El Ejército de la Resistencia del Señor es una fuerza paramilitar que aterroriza tanto el norte de RDC como zonas ugandesas. De hecho, es un producto directo de la guerra civil ugandesa (1986-1994). Su líder, Joseph Kony es un ex militar ugandés que, sigue la estela de movimientos místicos militarizados en África. Asegura ser un “portavoz de Dios” y un “médium chamánico” con el mundo de los espíritus.

Su “ejército del Señor” sigue una religión particular que mezcla islam, cristianismo y tradiciones animistas africanas, concediendo a su hueste paramilitar una cohesión de tipo secta religiosa. En los últimos años, ha sido capaz de operar también en Sudán del Sur, fuera de su zona geográfica natural.

“El Ejército de la Resistencia del Señor es una fuerza paramilitar que aterroriza tanto el norte de RDC como zonas ugandesas”

El nombre de «Fuerzas Aliadas Democráticas» parece elegido casi como un chiste de mal gusto. Este grupo paramilitar islamista también opera entre Uganda y Congo. En los últimos años ha adquirido un control proto estatal de ciertas regiones rurales, donde impone las más crudas interpretaciones de la sharía. Su líder, Tablighi Jamaat, católico convertido al islam, se ha acercado al ISIS y otros grupos salafistas africanos.

El «conflicto Kivu», en realidad, es una etiqueta que agrupa a numerosos conflictos en la zona Kivu, cerca de los grandes lagos, entre Katanga y el norte del país, a lo largo de las últimas décadas. Muchos de estos conflictos no guardan mayor conexión que la proximidad geográfica.

“este grupo paramilitar islamista [«Fuerzas Aliadas Democráticas»] también opera entre Uganda y Congo”

El conflicto Ituri, por ejemplo, es básicamente una lucha entre dos grupos étnicos, los lendu, agricultores, y los hema, pastores. Entre 1999-2003 estalló en la región de Ituri, una violencia que se venía cociendo desde hacía décadas entre ambos por la delimitación de las tierras de pasto o de cultivo. Aunque en 2003 terminaron los combates, la violencia se mantiene en un formato de baja intensidad hasta nuestros días.

Pese a ubicarse en el otro extremo del país, el conflicto Ituri presenta un notable parecido con el llamado conflicto occidental activo desde 2022. Este también involucra a dos grupos étnicos, los teke y los yaka. Fruto de las sequías de finales de la pasada década, muchos yaka, así como clanes mbala y suku emigraron al territorio de los teke. Allí rige una estructura agrícola casi feudal. Los grandes jefes teke poseen la tierra y dejan trabajarla a cambio de una renta.

“El conflicto Ituri, por ejemplo, es básicamente una lucha entre dos grupos étnicos, los lendu, agricultores, y los hema, pastores.”

Esta renta se la exigen a los propios teke, sin embargo, para los recién llegados, en condiciones de pobreza extrema se veía como un agravio. En 2022, después de subir dichas rentas, los jefes teke sufrieron protestas de los agricultores yaka. La violencia acabaría estallando y los yaka se organizaron en milicias armadas conocidas como Mobondo –nombre que remite a un antiguo amuleto. Desde entonces, los Mabondo protagonizan acciones terroristas y guerrilleras contra los gerifaltes teke, quienes han armado a sus propias milicias y cuentan con el apoyo del gobierno de Kinsasa.

Pero volvamos al oriente, a Kivu, a los conflictos entre Ruanda, el M23 y RDC. Este conflicto se remonta a la antigua guerra civil ruandesa (1990-1994). Aquel salvaje enfrentamiento étnico en el pequeño país se gestó en gran medida –o, como mínimo se incentivó– durante la administración colonial belga.

“el llamado conflicto occidental activo desde 2022. Este también involucra a dos grupos étnicos, los teke y los yaka”

Mientras Ruanda estuvo bajo su dominio (1919-1962), las autoridades de Bruselas favorecieron descaradamente a la etnia tutsi a la que confiaron todos los cargos de la administración colonial reservados a los nativos. Esto se debía a que la monarquía regional más asentada era tutsi. Sin embargo, 1961, los belgas dejaron caer a la monarquía tutsi favoreciendo llegada al poder de los hutus.

Ya como república independiente, se implantó el denominado modelo de “poder hutu” acuñado por Kaybanda, quien presidió el país entre 1961 y 1973 imponiendo una dictadura de partido único. En julio de 1973, otro hutu, más moderado en sus planteamientos raciales, Habyarimana, lo derrocó mediante un golpe de Estado.

“Ya como república independiente, se implantó el denominado modelo de “poder hutu” acuñado por Kaybanda”

Pese a aflojar la mano sobre los tutsis y los twa, Habyarimana se encontraba lejos de permitir la igualdad étnica o el advenimiento de la democracia. La persecución racial y política ocasionó un éxodo de muchos tutsis a la vecina RDC –entonces llamada Zaire. Gobernaba entonces Kinsasa, el dictador Mobutu Sese Seko, conocido por su rapacidad. Su ansia por saquear las riquezas de su país era tal que, sin exagerar, rayaba en lo patológico.

Como suele ocurrir con los refugiados, Mobuto no les dio la bienvenida a los tutsis. De hecho, junto a Francia se posicionó a favor del régimen hutu ruandés. Poco sorprenderá que los tutsis se organizaran en grupos paramilitares que acabaron formando el Frente Patriótico Ruandés, para defenderse.

“La persecución racial y política ocasionó un éxodo de muchos tutsis a la vecina RDC”

En los años ochenta, este grupo se involucra en la guerra civil de Uganda (1981-1986) en el bando de Museveni. Poco después del derrocamiento de Milton Obote, al final de la contienda, Museveni tomará el poder en Kampala hasta… día de hoy.

Este longevo dictador se convierte enseguida en un agradecido aliado de los tutsis, proporcionando adiestramiento, financiación y recursos al Frente Patriótico Ruandés, a cambio de que le ayude a combatir a señores de la guerra ugandeses –como el Ejército de Liberación del Señor o las Fuerzas Aliadas Democráticas– allende de la frontera ugandesa, o sea, en suelo de la RDC.

“Este longevo dictador [Museveni] se convierte enseguida en un agradecido aliado de los tutsis”

Museveni enseguida logra el reconocimiento de la Casa Blanca de Reagan, lo que proporcionará a los tutsis un aliado todavía más valioso. La ayuda estadounidense permite a los tutsis empezar a luchar por su liberación étnica en suelo ruandés. Así empieza en octubre de 1990 la guerra civil de Ruanda.

Durante los primeros años, el conflicto se empantanó en una guerra de guerrillas. Francia no estaba dispuesta a ceder Ruanda a la esfera estadounidense. Sin embargo, en 1994, el avión en que viajan los Presidentes Habyarimana de Ruanda y Ntaruamira es abatido. El doble magnicidio enseguida desemboca en el genocidio tutsi en Ruanda. En apenas tres meses, casi un millón de civiles son asesinados, a lo que hemos de añadir medio millón de mujeres violadas y una cifra similar de mutilados.

“El doble magnicidio enseguida desemboca en el genocidio tutsi en Ruanda”

París quemó puentes con el gobierno hutu. Pocas semanas después del genocidio, el Frente Patriótico Ruandés se hacía con el poder en el país. Su líder Paul Kagame se convirtió en Presidente y… otro que ahí sigue. La dictadura de Kagame se ha caracterizado por el recelo y la discriminación de baja intensidad hacia los hutus, que no dejan de ser la etnia más numerosa del país. Sus políticas de reconciliación nacional se han limitado al olvido, más que a un verdadero acercamiento entre tutsis y hutus.

Temerosos de las represalias del Frente Patriótico, no pocos hutus cruzaron la frontera de RDC para refugiarse allí. Enseguida empezaron a formar grupos guerrilleros, aliándose tanto con el gobierno de la Mubuto, como con grupos de la oposición.

A Kagame le preocupaba que la historia se repitiera, o sea, que los hutus se reorganizaran para derrocarlo desde el otro lado de frontera. Así pues, emprendió una política de intervención en el país vecino a través de células paramilitares. En 1996 no se lo piensa dos veces para participar en la 1ª Guerra del Congo, auxiliando a los rebeldes de Kabila. Este guerrillero filo-marxista que había tratado con el mismísimo Che Guevara no dudó en acercarse a los estadounidenses y a los gobiernos de Angola, Zimbabue, entre otros. Sin apoyos, en 1997 Mobutu Sese Seko abandonó Kinsasa y Kaliba ocupó su posición como Presidente de la RDC.

“En 1996 Kagame no se lo piensa dos veces para participar en la 1ª Guerra del Congo, auxiliando a los rebeldes de Kabila”

Sin embargo, los tutsis de Kagame no tardaron en convertirse en un incómodo aliado. Apenas un año después del fin de la 1ª Guerra del Congo, estalla la segunda (1998-2003), también conocida como «guerra del coltán». En términos muy resumidos, los tutsis esperaban un compromiso claro de Kinsasa para desmantelar a los grupos hutus y cierto reconocimiento político de la minoría tutsi en la zona del Kivu Norte, rica en coltán y otros metales valiosos para la fabricación de baterías y dispositivos tecnológicos.

Deseoso de desembarazarse de los señores de la guerra del norte de la RDC que le hacían la vida imposible en Uganda, Museveni se alió una vez más con Kagame. En esta ocasión todos los hutus sin excepción lucharon al lado del gobierno de Kaliba.

“los tutsis de Kagame no tardaron en convertirse en un incómodo aliado. Apenas un año después del fin de la 1ª Guerra del Congo, estalla la segunda (1998-2003)”

Pese a su invisibilidad internacional, la 2ª Guerra del Congo es tal vez el conflicto armado más sangriento que ha acontecido en África desde el fin de la colonización. Las matanzas en combates, los asesinatos fruto de la violencia étnica y el hambre que asoló todo el este de la RDC costaron cerca de cuatro millones de muertos. Sin un vencedor claro, los Acuerdos de Paz de Pretoria (2002) terminaron con el envolvimiento oficial de países extranjeros.

Ya se sabe que lo «oficial» no siempre coincide con lo «real». Ruanda y, en menor medida, Uganda siguen nutriendo a grupos paramilitares que desestabilizan a la RDC. El M23 es sólo uno de los más exitosos de estos grupos. Cohesionados por su sentimiento étnico tutsi, se benefician de la manga ancha que Runda les da en medios y la debilidad de un país agotado como la RDC. Con sus finanzas en un estado precario, sin aliados sólidos y en ausencia de un sentimiento nacional, el ejercito oficial de Kinsasa se ve obligado a apoyarse en grupos paramilitares propios, como las brigadas hutus, con escaso éxito.

“Pese a su invisibilidad internacional, la 2ª Guerra del Congo es tal vez el conflicto armado más sangriento que ha acontecido en África desde el fin de la colonización”

La salida de Francia y la entrada de China en la zona se está traduciendo en una acentuación del belicismo de ciertos gobiernos. A diferencia de los occidentales, a Pekín no le preocupa guardar las apariencias. No es que el gobierno chino se haya envuelto directamente en el conflicto. De momento, se lo mira con interés. Una oferta sobre importantes reservas de coltán puede tentar a China lo suficiente para apoyar a Kagame, ayudándole de paso desembarazarse de cualquier amenaza hutu en Kivu. Y para su desgracia, no parece que RDC pueda hoy mejorar la oferta del dictador ruandés.