Nunca dejará de sorprenderme la poca atención que los medios españoles prestan a África. Mucho de lo que ocurre en el continente negro nos afecta de directamente. Y no hablo sólo de la migración o la subida del precio del chocolate… En las últimas semanas, nos han llegado novedades importantes de la República Democrática del Congo (RDC), de Togo y del Camerún.

Apenas hace unos días, un amigo me pregunto si RDC era un mal país. Le expliqué por qué no sería mi primera opción de mudanza:

-Es un Estado prácticamente fallido. El gobierno carece de poder en muchas zonas. Los conflictos armados internos se suceden desde hace décadas…

«Parece ser que el Barça vestirá pronto propaganda institucional de RDC en sus camisetas»

Pero mi amigo no iba por ahí. Le interesaba saber si el gobierno del lugar es particularmente despótico. Parece ser que el Barça vestirá pronto propaganda institucional de RDC en sus camisetas. En las redes, esto desembocó en un alud de críticas contra los blaugranas, presumiendo el carácter despótico del gobierno de Kinsasa.

A ver… todo Estado fallido es, en el mejor de los casos, una democracia imperfecta. Incluso si es bienintencionado, su gobierno no puede proteger los derechos de gran parte de sus ciudadanos, atrapados bajo el yugo de líderes mafiosos, señores de la guerra y otros déspotas. La RDC sería uno de estos «mejores casos». Actualmente es una democracia sumamente imperfecta.

«al ex Presidente de la RDC, Joseph Kaliba, […] han decidido procesarle por complicidad con la guerrilla del 23-M»

Como decía, la RDC no parece un apetecible destino de vida ni de viaje. Dicho esto, para un equipo de futbol, más polémica me parece, con diferencia, la publicidad institucional de Qatar o de otros gobiernos de la Península Arábiga.

Aunque si mi amigo le preguntara hoy al ex Presidente de la RDC, Joseph Kaliba, este le diría que el gobierno vigente de Kinsasa es una dictadura. ¿Motivo? Pues que han decidido procesarle por complicidad con la guerrilla del 23-M.

Como ex Jefe de Estado, Kaliba disfruta de la condición de senador vitalicio, lo que, en principio, le garantiza inmunidad judicial. O más bien, se la garantizaba, hasta que los demás senadores votaron la autorización de su procesamiento.

«desde principios de año, la guerrilla del 23-M ha lanzado una ofensiva a gran escala en el este del país [RDC]»

¿Cuán verosímil resulta que el hombre que presidió la RDC entre 2001 y 2019 esté conchabado con un grupo paramilitar apoyado por Ruanda? Pues, innegablemente hay conexiones.

Kaliba prácticamente heredó el cargo de su padre, Lauren-Desiré Kaliba, después de su asesinato en 2001. Kaliba senior había derrocado al desquiciado dictador Mobutu, en 1997, con el apoyo, entre otros grupos, de los guerrilleros tutsis vinculados al gobierno ruandés. Ni él ni su hijo eran santos tampoco. Hay evidencias sobradas de que antes de alcanzar la presidencia Kaliba junior, combatió en escuadrones paramilitares que practicaron tácticas de terror, violaciones y enrolaron a niños soldado.

Después de ganar dos elecciones y prorrogar su segundo mandato, bajo la excusa de que la inestabilidad nacional no permitía convocar elecciones, Josep Kaliba acabó aceptando su derrota electoral en 2019 frente al actual Presidente, Félix Tshisekedi.

«Kaliba prácticamente heredó el cargo de su padre, Lauren-Desiré Kaliba»

Sobre estas bases, motivos para juzgar a Kaliba igual no faltan, pero las acusaciones contra él no resultan del todo convincentes. Prácticamente, se le acusa de ser el cerebro que ha guiado los ataques del 23-M, a la vez que se insinúa que quizás ha llegado a un acuerdo para que lo restauren en el poder, derrocando al gobierno democráticamente elegido.

Como decía, los lazos históricos entre Kaliba y las guerrillas pro-ruandesas están fuera de duda. Más incierto resulta que mantenga algún contacto con ellas o que estas estuvieran dispuestas a devolverlo a la presidencia. Que él sea el líder en la sombra del 23-M sí resulta disparatado. El hombre tras esa cortina es Paul Kagame, Presidente de Ruanda.

¿Entonces por qué exagerar así las acusaciones en su contra? Pues, tengamos en cuenta que, desde principios de año, la guerrilla del 23-M ha lanzado una ofensiva a gran escala en el este del país, ocupando un vasto terreno y ciudades tan importantes en la zona como Goma. Un reciente reportaje de la BCC demuestra que no sólo han conquistado, sino que, aunque bajo la brutalidad del terror, han reconstruido las zonas ocupadas. Esto demuestra hasta que punto este grupo de guerrilleros pretendidamente anárquicos, se encuentra bien dirigido y, sobre todo, muy bien financiado.

«los lazos históricos entre Kaliba y las guerrillas pro-ruandesas están fuera de duda»

Con el control gubernamental sobre el este del país desmoronándose, algunos ven, en el juicio a Kaliba, la búsqueda de un chivo expiatorio de la hecatombe militar.

En Togo, las protestas incendian las calles de Lomé y otras grandes ciudades. Cada vez parece más inevitable el riesgo de una guerra civil o de una brutal represión gubernamental –uno no sabe qué sería peor. El pequeño país lleva más de medio siglo bajo la zarpa del clan Gnassingbé.

En 1967, Eyadéma Gnassingbé derrocó a Presidente Grunitzky. Retuvo el poder hasta su muerte 2005. Unas elecciones polémicas –como todas las vividas por los togoleses– después, su hijo Faure Gnassingbé se hizo con la presidencia. La oposición política, en su mayoría clandestina y/o exiliada, estalló. Pensaban que con la muerte del padre habría un punto final y una apertura a la democracia.

«[Togo] lleva más de medio siglo bajo la zarpa del clan Gnassingbé»

Tras varios años de tiras y aflojas, con una población cada vez más enfadada, Gnassingbé junior aceptó una limitación de mandatos presidenciales. El pasado 3 de mayo, tras casi 20 años en el poder, cedió el testigo a Savie de Tové.

Todo el mundo advertía que Gnassingbé le dejaba la presidencia a un edecán, que había ocupado las carteras de Comercio, Industria y Artesanía, bajo sus gobiernos. Sin peso político propio ni conexiones militares, parecía evidente que la influencia del ex Presidente iba a ser muy fuerte.

Lo que la oposición no esperaba es la obscenidad que tuvo lugar: el mismo día que Gnassingbé cedía la banda presidencial, Savie de Tové le nombraba Primer Ministro, cargo para el que no hay límites de mandato. Poco sorprenderá que, en un país torturado por el autoritarismo gubernamental y la corrupción, la gente se haya enfadado.

«En Camerún […] a sus ¡92 años! Paul Biya busca su reelección presidencial»

En Camerún, el estallido popular va en camino. A sus ¡92 años! Paul Biya busca su reelección presidencial. Primer Ministro entre 1975-1982 y Presidente desde 1982, se le considera el gobernante no monárquico más longevo de la historia. Ya se imaginará que no es el más democrático. En su enésima maniobra de corrupción, ha vetado a Maurice Kamto, líder de la oposición, como candidato a las elecciones de octubre.