En las últimas semanas, la tensión entre Etiopía y Eritrea ha escalado a unos niveles nunca vistos, desde hace años. No es exagerado hablar del riesgo de un estallido bélico.
Recapitulando la historia, Eritrea era una colonia italiana, ocupada por Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial. Tras estudiar diversas posibilidades y un sinfín de debates, en 1952 la ONU apoyó la federación de Eritrea, como entidad autónoma, con el entonces, Imperio Etíope.
«la tensión entre Etiopía y Eritrea ha escalado a unos niveles nunca vistos, desde hace años»
Los eritreos no quedaron demasiados satisfechos con la solución. En lugar de tratarlos como un igual, el gobierno de Adis Abeba los acabó convirtiendo en ciudadanos de segunda en su propia tierra. En 1961 se inicia la guerra de la independencia que se prolongará por más tres décadas. Un año más tarde, en un gesto de buena voluntad, el emperador Haile Selassie I abole la autonomía eritrea, reduciéndola oficialmente a una provincia sin entidad política propia, a la vez que recrudecía la represión sobre la población.
La caída de la monarquía en 1975 no mejoró mucho las cosas para los eritreos. Tuvieron que esperar hasta 1993 para que, agotada por la guerra de guerrillas, devastada por otros conflictos internos y con su economía anquilosada, Etiopía aceptara su independencia como nuevo Estado. Con Eritrea independizada, claro, Etiopía perdía su salida al mar.
«en 1952 la ONU apoyó la federación de Eritrea, como entidad autónoma, con el entonces, Imperio Etíope»
Poco les aprovechó la independencia a los eritreos… Si su situación bajo dominio etíope había sido mala, en su independencia estuvo muy lejos de mejorar. Rivalizando con Turkmenistán y Corea del Norte, la dictadura de Isaías Afwerki, único presidente conocido por los eritreos, merece considerarse no sólo uno de los regímenes más despiadados del planeta, sino contarse entre los más enajenados.
Cuesta explicarlo en pocas líneas. Sobre el papel, el Frente Popular para la Democracia y la Justicia, único partido legal en Eritrea, abanderaría un ideario comunistoide. Se le puede vincular a corrientes estalinistas y maoístas. Algo de eso hay, pero intentar clasificar el gobierno de Afwerki resulta difícil, entre otras cosas porque su estilo gubernamental tampoco se ha detenido demasiado en dotarse de una base ideológica.
«la dictadura de Isaías Afwerki, único presidente conocido por los eritreos, merece considerarse uno de los regímenes más despiadados del planeta»
La gestión del país es nefasta. Más del 66% de la población vive en situación de pobreza extrema. Políticamente, se mantiene a la sociedad en una pseudomivilización militar permanente. Los hombres teóricamente deben estar siempre a disposición del ejército, ya que el servicio militar es de por vida. Sin embargo, el propio ejército es un caos y la administración gubernamental, en muchos sentidos inexistente.
Las obsesiones del gobierno eritreo resultan, a menudo, imposibles de explicar. Palabras como «seguridad», «defensa» o «revolución» se han convertido en una excusa para hacer o más bien, para no hacer muchas cosas. Por dar un ejemplo, el gobierno eritreo jamás ha aceptado que se lleve a cabo un censo oficial del país. Esta insólita decisión nos deja con una horquilla de entre 3 a 6 millones, cuando se calcula aproximadamente la población del país. Pero lo surrealista es que el propio Afwerki no sabe a cuantos ciudadanos oprime, digo, gobierna.
«Más del 66% de la población vive en situación de pobreza extrema»
¿Y Etiopía? Desde 2018, se encuentra al frente del país el Primer Ministro, Abiy Ahmed, quien, ironías de la vida, ganó el Nobel de la Paz en 2019, por haber normalizado las relaciones con Eritrea. Su gobierno acumula varias manchas de gravedad, entre otras la brutal represión contra la guerrilla de Tigray (2020-2022), región etíope fronteriza con Eritrea, donde se han apreciado evidencias notables de maniobras de limpieza étnica e incuestionables crímenes de guerra.
El pasado 1 de septiembre, Abiy hizo saltar todas las alarmas cuando consumó su giro hacia Eritrea, de una actitud amistosa a la hostilidad abierta. Calificó de «error» histórico que Etiopía hubiese perdido su salida al mar después de la independencia de Eritrea y manifestó su voluntad de «rectificar» ese error.
«el Primer Ministro, Abiy Ahmed ganó el Nobel de la Paz en 2019, por haber normalizado las relaciones con Eritrea »
Lejos de dejar esto en la mera abstracción, en un queremos recuperar nuestra salida al mar, el gobierno etíope ha sido muy claro. Desean recuperar la marítima ciudad de Assab, en el sur de Eritrea, próxima a Yibuti.
Desde septiembre, figuras relevantes de la vida política, diplomática y militar etíope han coreado y ampliado progresivamente, cual caja de resonancia, la demanda del Primer Ministro. Afirman que, si es preciso, recuperarán Assab por la fuerza.
«Desean recuperar la marítima ciudad de Assab, en el sur de Eritrea, próxima a Yibuti.»
Aún no puede hablarse de grandes maniobras ni de preparación de una invasión. Sin embargo, el ejército etíope ha intensificado su actividad en la frontera con Eritrea, en especial, en la zona sur. La vocación intimidatoria, tanto diplomática como castrense, parece evidentes.
¿Ha respondido Eritrea? Bueno, el ministro de información ha posteado en X, antiguo twitter, varios mensajes criticando la actitud de Adis Abeba. Las agencias de propaganda eritreas restan importancia a la amenaza y exaltan el patriotismo. No hay registros de maniobras militares especiales a ese lado de la frontera.
«¿Ha respondido Eritrea? Bueno, el ministro de información ha posteado en X, antiguo twitter, varios mensajes criticando la actitud de Adis Abeba»
¿Qué posibilidades hay de una guerra? En realidad, todo depende de Etiopía. Si este país valora que tiene posibilidades de hacerse con el puerto de Assab en poco tiempo, quizás se atreva a dar el paso, dinamitando un poco más el marco supuestamente pacífico que debería regir la comunidad internacional.
Ahora bien, no se arriesgarán a la vía militar si creen que puede degenerar en un conflicto duradero, bien porque la ciudad resista el cerco, bien por el desgaste al que les someterán las guerrillas eritreas. La economía etíope no puede permitirse un conflicto así…, en este momento.










