Durante años, los seguidores de Trump, el movimiento MAGA (siglas inglesas de Hacer América Grande de Nuevo), se han retroalimentado de distintas teorías de la conspiración. Sin embargo, pocas han despertado el entusiasmo de cuanto rodea al «caso Epstein». De ahí que la negativa de la Casa Blanca a desclasificar sus informes policiales haya causado indignación entre las bases más convencidas de sus votantes.

Aunque a muchos estadounidenses les sorprenda, fuera de sus fronteras, mucha gente ni siquiera sabe quién es Epstein. Multimillonario, magnate del mundo de las finanzas, ocupó durante décadas un rol destacado en la jet set del país. Su imagen pública mostraba a un ricachón fiestero, hábil en los negocios y amigo de todo el mundo. Empresarios de cualquier sector, figuras del mundo del espectáculo y personalidades relevantes de todo el espectro político se dejaban caer por sus fiestas. Para muestra, tanto Bill Clinton como Trump guardaron una amistad estrecha con el personaje.

«los seguidores de Trump, el movimiento MAGA se han retroalimentado de distintas teorías de la conspiración»

Era de dominio público que a Epstein le gustaban las mujeres muy jóvenes. Las convirtió en el gran aliciente de sus espectaculares fiestas en sus mansiones de Florida o de las Islas Vírgenes. Para despertar su interés en amenizar las veladas de cuarentones y cincuentones aburridos, se incentivaba a muchas de estas chicas con compensaciones económicas más o menos concretas, que iban desde dinero a regalos caros.

Aquí aparecen las primeras acusaciones criminales contra Epstein: prostitución y prostitución de menores. Con la excepción de Nevada –dentro de establecimientos que cuenten con la pertinente autorización administrativa–, la prostitución es ilegal en todo Estados Unidos. Es un delito para el cliente, pero también para la persona que ofrece servicios sexuales si es mayor de edad –de esto último se desmarca Maine. Por supuesto, en la prostitución de menores, sólo hay delito por parte del cliente.

«Era de dominio público que a Epstein le gustaban las mujeres muy jóvenes»

Pese a que su nombre quedará para siempre asociado a la «pedofilia», conviene aclarar que Epstein no era un pederasta en el sentido estricto. No se le conocen agresiones sexuales a prepubescentes, a niños o niñas, pero sí a mujeres muy jóvenes, algunas de ellas menores de edad. Y ahí aparecen otros dos delitos, bajo la legislación estadounidense.

Mientras la mayoría de países europeos concedemos la libre autodeterminación sexual antes de la mayor de edad legal, normalmente a los 16, en Estados Unidos, es ilegal mantener relaciones sexuales consentidas con alguien menor de edad –si bien la mayoría de Estados contemplan excepciones, como la ley Romeo y Julieta de Texas, para relaciones preexistentes o entre personas de edad próxima.

«las primeras acusaciones criminales contra Epstein: prostitución y prostitución de menores»

Allí, una relación consentida con una menor de edad ya es, en sí misma, un delito de violación. La pena, naturalmente, se agrava cuando se trate de sexo no consentido. Epstein habría incurrido en ambas.

En 2006, el FBI detiene a Epstein por primera vez. El mangante llegó a un acuerdo con el Fiscal Federal al cargo de su caso, Mr. Acosta. Aceptó indemnizar a las víctimas identificadas por el FBI, declararse culpable de dos delitos de prostitución y registrarse como delincuente sexual. Así evitó la cárcel.

«En 2006, el FBI detiene a Epstein por primera vez»

Este acuerdo acusado-fiscalía se produjo de manera ilegal. No por su contenido, sino porque la ley federal estadounidense deja claro que, en este tipo de delitos, antes de llegar a un acuerdo la fiscalía debe consultar a las víctimas. Acosta no sólo no hizo consultas, sino que les ocultó las negociaciones.

Preguntado por el asunto, años más tarde, Acosta aseguró que recibió presione de «altas instancias» que le aseguraron que Epstein trabajaba para los servicios secretos. Semejantes declaraciones hicieron las delicias de los conspiranoicos, pero resultan dudosas.

«Acosta aseguró que recibió presione de «altas instancias» que le aseguraron que Epstein trabajaba para los servicios secretos»

Aparte del testimonio de Acosta nada apunta a que Epstein fuera un agente de la CIA o cualquier otro servicio de inteligencia. De hecho, dos años más tarde fue condenado a 18 meses de cárcel por prostitución de menores ante otro tribunal. ¿Ahí nadie presionó a la fiscalía o a los jueces? Si tuviera que apostar, diría que Acosta se inventó la historieta para desviar la atención de su actuación que, además de chapucera, podría ser delictiva.

En Estados Unidos existe una larga lista de millonarios que reciben un trato privilegiado en la cárcel. Epstein no fue una excepción. Cumplió condena en un módulo acomodado y accedió rápidamente a la libertad condicional bajo arresto domiciliario. Por cierto, poco después de salir de la cárcel, donó 128.000 dólares a la oficina del sheriff como agradecimiento por el trato dispensado. Aunque nos asombre, esto es perfectamente legal bajo la ley estadounidense.

«Si tuviera que apostar, diría que Acosta se inventó la historieta para desviar la atención de su actuación que, además de chapucera, podría ser delictiva»

El tribunal se negó, sin embargo, a reducir la calificación de Epstein como delincuente sexual de nivel 3 (alto riesgo de reincidencia) que mantuvo de por vida. El 6 de julio de 2019, Epstein es detenido por tercera vez, acusado de tráfico sexual. Se detiene también a su novia, Mrs. Maxwell, acusada de engañar a muchas chicas, luego prostituidas o abusadas por el magnate. Paralelamente, se destapó una investigación contra el magnate en Francia por delitos similares. El 19 de julio, Epstein se ahorca en la cárcel. Diez días después, el juez Berman cierra el caso, aunque la fiscalía pedía que se mantuviera abierto por si aparecían coautores.

La conspiración empieza a circular: Epstein no se suicidó, lo mataron, porque tenía toda una red de prostitutas menores para millonarios y políticos… de izquierdas, o sea demócratas.

«dos años más tarde fue condenado a 18 meses de cárcel por prostitución de menores ante otro tribunal»

Como muy bien explica Alejandro M. Gallo en su libro, Crítica de la razón paranoide, las carencias lógicas de las teorías de conspiración afectan a dos áreas. Por una parte, seleccionan, con asombroso capricho, qué evidencias admiten y cuáles desechan. Esto es una consecuencia de su segunda problemática: la naturaleza del conspiracionismo. Las teorías de la conspiración nunca son neutras. Sus relatos siempre buscan señalar a alguien: una etnia, una raza, una orientación sexual, una ideología política, una creencia religiosa…

Los conspiranoicos del «caso Epstein» son un buen ejemplo. Desde el minuto uno, decidieron que Epstein tenía una lista de clientes a los que procuraba prostitutas menores de edad. ¿Pruebas? ¿Indicios? ¿Qué es eso? De paso, decidieron todos los miembros de esa lista o, al menos, la mayoría eran liberales progresistas, quienes lo asesinaron para protegerse.

«El 6 de julio de 2019, Epstein es detenido por tercera vez, acusado de tráfico sexual. […] El 19 de julio, Epstein se ahorca en la cárcel»

¿La estrecha amistad de Trump con Epstein? Ejemplo de evidencias ignoradas. No ven nada sospechoso en ella. Algunos conspiranoicos afirman incluso que el actual Presidente fingió su amistad con el delincuente sexual para investigarlo… Sin comentarios –¡ah! y, de nuevo, sin pruebas.

Además, asumen que hay tanta gente poderosa en eso que llaman las élites que Epstein fue protegido –y luego… asesinado– por el deep State (Estado profundo), o sea los poderes ocultos que controlan al Estado, más allá de la política. Se basan, sobre todo, en las declaraciones de Acosta o la decisión del juez Berman de archivar el caso.

«Algunos conspiranoicos afirman incluso que el actual Presidente fingió su amistad con el delincuente sexual para investigarlo»

No es que no se puedan tener en cuenta estas evidencias, pero hay que considerarlas junto a otras. La supuesta protección del deep State queda en entredicho si atendemos a circunstancias como los arrestos de 2008 y 2019, posteriores al acuerdo Epstein-Acosta; la negativa del juez Berman a concederle el arresto domiciliario en su tercera detención; o la posibilidad, que sigue abierta, de continuar la investigación policial si afloran otros cómplices o si aparecen pruebas nuevas.

Vayamos al meollo de la cuestión: la lista Epstein. Sea como una lista física de nombres o –más a menudo– como un grupo de individuos concretos, la creencia absolutamente dominante entre los estadounidenses es que Epstein procuraba víctimas de explotación sexual a otros millonarios y políticos que compartían sus inclinaciones sádicas y efébicas. Pues bien, no hay ninguna prueba al respecto.

«La supuesta protección del deep State queda en entredicho si atendemos a circunstancias como los arrestos de 2008 y 2019»

Sí, en 2019, lo acusaron de tráfico sexual y prostitución de menores. Sin embargo, los informes que conocemos del caso apuntan más bien a una red de consumo personal, chicas manipuladas para encontrarse con él, momento en que eran prostituidas y, a menudo, violadas.

Cierto que, puntualmente, otras personas pudieron participar en sus crímenes. Algunas de las víctimas, señalan que en estos eventos u otros escenarios parecidos fueron agredidas por sujetos distintos al magnate suicidado, entre ellos, el propio Trump. Ahora bien, nada tangible sugiere la existencia de una secta de millonarios de la que Epstein era el proxeneta en jefe.

«Cierto que, puntualmente, otras personas pudieron participar en sus crímenes»

De hecho, si uno lo piensa fríamente… ni siquiera es lógico. Sí, un grupo de millonarios malvados y sádicos da para argumento de muchas novelas y películas, pero supongamos por un momento que somos millonarios que comenten conductas sexualmente delictivas. ¿Realmente nos pondríamos en manos de otro millonario para llevarlas a cabo? ¿Le daríamos tanto poder sobre nosotros? ¿Para qué? Nos convertimos en carne de chantaje.

Después de años pregonando que los demócratas han encubierto a los cómplices de Epstein (pese a que en 2019 ocupaba él la presidencia), Trump había convertido la desclasificación de todos los archivos del caso en una de sus grandes promesas electorales. Después de meses amagando con la inminente publicación de los siniestros papeles, su Fiscal General –en EE.UU. este cargo se parece más a nuestro Ministro de Justicia– anuncia, dos semanas atrás, que…, no hay nada por desclasificar.

«Trump había convertido la desclasificación de todos los archivos del caso en una de sus grandes promesas electorales»

La izquierda mediática y política estadounidense está convencida de que el caso contiene informaciones comprometedoras contra Trump. Uno se pregunta por qué Biden no hizo uso de ellas entonces…

En mi opinión, quizás me equivoque, la explicación más sencilla y, por tanto, la más probable del caso es que la historia se ha inflado. Sin duda hay graves delitos y hay otros partícipes, además de Epstein y su pareja. Ahora bien, si no existe la gigantesca red de pederastia para las élites liberales contra la que, imbuidos de heroísmo, luchaban en las redes las bases del trumpismo.

«la explicación más sencilla y, por tanto, la más probable del caso es que la historia se ha inflado»

¿Qué le queda a MAGA? Como ocurre con la mayoría de conspiranoicos, aceptar la realidad y su vacío puede ser mucho más traumático para los seguidores de Trump que cualquier otra cosa que rodee a Epstein. Incluyo la participación de su líder en el caso. Para eso siempre podrán idear alguna nueva excusa, desde su realidad alternativa.