MÜHLBERG
Autor: Víctor Fernández Correas
Editorial: Edhasa
Nº. Páginas: 380
Fecha lanzamiento: Mayo de 2022
Género: narrativa histórica
Época de la novela: Siglo XVI
Localización de los hechos: Mühlberg y alrededores
Leída: del 26 al 30 de mayo de 2023
– ¿Qué haces?, ¿leyendo una novela sobre la famosa batalla de MÜHLBERG? ¿Qué no se habrá dicho ya de aquellos hechos cruentos que tuvieron lugar en esa localidad alemana el 24 de abril de 1547 en el marco de la guerra de Esmalcalda, entre las tropas de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico y las de la Liga de Esmalcalda, con el triunfo del rey español?
– Pues mira tú, que aun habiendo tanto escrito y publicado, plasmado en lienzo e incluso esculpido, si así es, sobre los aconteceres de dicha contienda bélica, siempre puede uno sorprenderse con la lectura, en este caso de una batalla harto conocida. Y la sorpresa puede estar no en hechos nuevos quizá desconocidos hasta ahora si así fuere, sino en cómo te la cuenten, cómo consiga el autor inmiscuirte en los acontecimientos. Esto lo consiguen las grandes novelas, los grandes escritores.
– ¿Y por qué afirmas tal, por qué o qué tiene de novedoso/sorpresivo la novela que acabas de leer?
– De la novela de Víctor Fernández Correas, MÜHLBERG, podría decirse que no es una novela histórica al uso. ¡Ojo!, cumple todos los requisitos de novela histórica: ficción recreada en período histórico de hechos acontecidos probados, lejano, con mezcla de personajes y eventos no ficticios y, fundamental, que no altera los hechos conocidos, pero cuenta con factores que lejos de desvirtuarla, la ensalzan como género novelístico y es que está dotada la narrativa de un genuino humor que como digo, aporta al lector, a más de la diversión propia de gustarte y disfrutar de la lectura, por ampliación de conocimientos o incluso por distracción (aunque no considero que así sea en el caso de lector de novela histórica), un agradable rato a veces hasta con carcajada añadida. Usa Víctor Fernández de metáforas y otros recursos literarios como las comparaciones, muy usadas por demás en textos poéticos, que hacen de la lectura un acicate para que el lector se embulla en aquel lenguaje, aunque se esté hablando de tiros, de espadazos, de soldados destripados, de miembros extirpados y de muertos, muchos muertos, una “jartá” de muertos, como diría algún personaje de la novela. Pero no vayas a equivocarte, no es una novela de “risa”, no, es el peculiar estilo de este autor que, con hilaridad, pero con todo el respeto debido, narra la batalla. Mira, te pondré algunos ejemplos que no creo suponga destripar nada de la novela, antes bien, es para mostrar determinados momentos que el autor expone con frases harto descriptivas de la situación:
- La mirada que le dedica no hace prisioneros.
- Con la alegría de la huerta hecha rostro.
- Con la nostalgia acostada en su mirada.
- Sonrisa alicatada hasta el techo.
- Su ropa desprendía un olor que hacía reclamar respeto por sus derechos a cualquier cerdo.
– Ahí es nada. Sin duda son ejemplos altamente significativos pues uno puede fácilmente hacerse cargo de hasta qué punto la mirada, el regocijo, la melancolía, la satisfacción y el hedor son patentes en los personajes. Un recurso muy plausible y digno de consideración. Pero, ¿qué otros detalles de la narrativa de esta novela destacarías?
– Pues, tengo que decirte que me encanta que me hagas esta pregunta. Vamos, que estaba esperándola de un momento a otro y es que es muy importante que te diga que la otra singularidad de esta novela, en lo que respecta a la narración y explicación de qué sucedió en ambas orillas del río Elba en aquella memorable fecha para unos (los vencedores) y fatídica para los otros (los perdedores, lógicamente) está en el hecho de que el autor da la palabra a los personajes.
– ¿Qué quieres decir con ello? Cuenta, cuenta, me tienes en ascuas.
– Puedes fácilmente imaginártelo, se trata de una novela coral, cuasi podría decirse por ello que, con musicalidad, pero coral en el sentido de que los protagonistas no lo son exclusivamente de lo acontecido (la víspera de la batalla, la batalla y la persecución). Son protagonistas de su propia vida y aunque esto pueda ser o sonarte a perogrullada, te lo explico. Víctor Fernández, este genial autor, da vida a los personajes, reales o ficticios, no solo por su descripción física y por su situación en las escenas que componen la batalla, sean arcabuceros, espadachines, estrategas, mandamases, duques o emperadores. Estos personajes, sienten, padecen, tienen sus cuitas personales y familiares y el lector será conocedor de estos aspectos, sentándose en las hogueras con ellos o entrando en la tienda. Sienten y padecen, digo, y tienen dudas y sufren la soledad como el emperador echando de menos a su amigo Garcilaso y a su mujer. Todos los personajes, por elevados o bajos que estén en la esfera del escalafón de mando o de la vida social, como la joven prostituta, tienen una historia al margen de la batalla. Es por ello que, sin temer errar en la afirmación, considero que esta novela que cuenta la batalla de Mühlberg, sí, es también, singularmente una historia de historias. Y de todas y con todas ellas el lector experimentará sentimientos, algunas veces encontrados y otras afines al personaje en cuestión.
– De acuerdo. Parece interesante. ¿Y qué me dices de la prosa, de cómo se explica el autor, como fluye su escritura, cómo se expresa, cuál es, en definitiva, su estilo?
– Yo no me atrevería o mejor dicho no abundo en conocimientos para exponer o definir en una sola palabra el estilo de que se vale el autor en esta novela. Si te diré que, el texto cuenta con una prosa muy eficaz, directa, ágil, con diálogos de rápido encaje y atinados verbos sin exceso de calificativos. Que cómo se diría todo esto en una sola palabra, no lo sé, pero si te diré que es muy fácil de leer: capítulos cortos y una capacidad de narración muy poderosa que cuenta además con un apasionamiento por parte del autor que el lector hará propio.
– Has comentado que los personajes hablaban de sus cuitas personales. ¿Qué me podrías decir, sin destripar nada, sobre qué comentan o cuáles son esos singulares sentimientos al margen de el de poder perder la vida en la batalla?
– ¡Buf! Perdona el bufido de grado bajo en la escala de bufidos, parafraseando al autor, respecto a lo de marcar los gestos de los personajes en grados, pero es que no si debería dar cuenta de determinadas escenas o como me dices describir los problemas de carácter particular que los personajes. Lo que si te diré es que están llenos de fuerza y personalidad, de eso no tengas dudas. Y por otra parte, hay otro aspecto que no quiero dejar de pasar, en mi afán de hacerte partícipe de mi lectura y de, en definitiva, crearte la necesidad, si o sí de leer esta última novela de Víctor Fernández Correas. Y ello es que hasta ahora no te he hablado de la ambientación. Claro, tampoco te he contado qué pasó en aquella noche y en aquella batalla. Bueno eso ya hemos dicho que es bastante conocido, ¿no? Te hablaré de la ambientación porque te puedo asegurar que el verbo expresivo, la antedicha narrativa del autor, te mete en todos los charcos de los aconteceres, nunca mejor dicho, porque de seguro que cuando los soldados del emperador están cruzando el río, al igual que ellos, el lector sentirá el frío de aquellas aguas turbulentas. Previamente la humedad de la niebla habrá calado en tus huesos y en el fragor de la batalla te llorarán los ojos de tanta pólvora. Huelga decir que el olor de la sangre, de las tripas, de la muerte te causarán todo tipo de náuseas, de vómitos. Ya lo sé, esto ralla lo escatológico porque puede que hasta también te ca…., pero es que lo que vengo a decirte con ello es que tal es el poder de la narración. Esto lo consiguen las grandes novelas, los grandes relatos, los expertos narradores y Víctor Fernández Correas está en esa lista. Para terminar, te relaciono a continuación…
ALGUNAS FRASES QUE ME IMPACTARON
- De qué sirve seguir adelante si quien lo va a hacer es vuestra sombra.
- No se sabe cuántos años tiene. Vive que ya es bastante.
- Una oda a la desolación.
- La venganza tiene muchas caras. Infinitas.
- El objetivo de un buen general no es la lucha sino la victoria.
- Quizá llegue un día en que ser distinto no se pague con la vida.
- Sueños, ilusiones, deseos de grandeza reducidos a un cuerpo tirado en un campo de batalla… Aquí yace quien todo aquello soñó.
Ah, y la más de la más, la que dice el emperador:
- Vine, vi y Dios venció.










