“El dolor de la separación no es nada comparado con la alegría de reunirse de nuevo”, Charles Dickens.

El origen de los cuentos de Navidad es un tema que me ha cautivado desde siempre. Estas historias no solo son relatos festivos, sino también reflejos de los valores y las luchas de las sociedades que las crearon. Al explorar su historia, descubrí que estos cuentos han evolucionado a lo largo de los años, adaptándose a los cambios sociales y culturales mientras mantienen viva la esencia del espíritu navideño.

Una de las razones que me llevó a escribir esta obra fue el deseo de conectar a las nuevas generaciones con estas narrativas atemporales. En un mundo cada vez más digital y  acelerado, creo que es fundamental recordar la importancia de las historias que nos han acompañado a lo largo de la historia.

En esta obra no quiero hacer una antología al uso de una decena de cuentos navideños, sino profundizar hasta cierto punto en aquello que los autores decimonónicos quisieron transmitir más allá de sus historias a veces fantásticas, a veces religiosas; pero todas ellas con un componente profundamente costumbrista que nos permite conocer cómo celebraba en aquella época la Navidad.

 

Canción de Navidad de Dickens. Origen de un género.

Es imposible tratar éste género sin tener en cuenta “Canción de Navidad” de Charles Dickens. Una obra que estableció un arquetipo para los cuentos clásicos de Navidad durante el siglo XIX.

No cabe duda sobre que Dickens (1812-1870) fue, y es, uno de los autores más influyentes de la literatura inglesa. Su vida estuvo marcada por la pobreza y la diversidad en su infancia, razón que le sirvió de inspiración para la gran mayoría de sus obras que, a menudo, exploran las crueles realidades de la sociedad decimonónica.

“Canción de Navidad” es una novela corta que sigue la historia de Esbenezer Scrooge, un anciano avaro y solitario que desprecia la Navidad y a todo lo que esta representa. La trama, de hecho, se desarrolla en la víspera propia de la Navidad, cuando Scrooge es visitado por el fantasma de su antiguo amigo y socio, Jacbo Marley, quien le advierte que su comportamiento egoísta lo llevará a un destino miserable. Marley, condenado a vagar por la Tierra con cadenas pesadas, le anuncia que será visitado por tres espíritus que le mostrarán el pasado, el presente y el futuro.

A lo largo de este viaje, Scrooge se enfrenta a las consecuencias de sus acciones y descubre el verdadero significado de la Navidad: la generosidad, la compasión y la importancia de las relaciones humanas. Al final de la historia, Scrooge se transforma en un hombre bondadoso y generoso, comprometido a vivir su vida de manera muy diferente.

Es especialmente importante comprender el contexto en el que surge la obra. Durante el siglo XIX, Inglaterra experimentó una notable industrialización que trajo consigo una serie de consecuencias sociales tales como la pobreza y la desigualdad económica. Teniendo en cuenta que Dickens fue un ferviente crítico de estas condiciones y utilizó su pluma para arrojar luz sobre las que creyó injusticias en su tiempo.

La Navidad, a priori un momento de celebración y de unión familiar, era también un periodo en la que la hipocresía social emergía con fuerza. Por un lado, la clase alta podía permitirse festejos opulentos, mientras que las clases trabajadoras se enfrentaban a la miseria y la soledad.

Uno de los aspectos más importantes que convierte “Canción de Navidad” en un arquetipo es su temática de redención. La transformación de Scrooge desde un anciano avaro y solitario hasta un hombre generoso y lleno de espíritu navideño es un simbolismo que aparece, de manera recurrente, en numerosas historias de Navidad posteriores.

El origen de los cuentos de Navidad

La Navidad, una de las festividades más celebradas en el mundo, ha sido durante siglos un tiempo de reflexión, celebración y comunidad. Sin embargo, lo que hoy entendemos como cuentos de Navidad no siempre fue parte de esta celebración. El origen de estos relatos y su instauración como una tradición literaria se consolidó en el siglo XIX, período que marcó un auge significativo  de estas narrativas.

La época navideña es un tiempo que evoca alegría y cierta nostalgia que nos empuja a reencontrarnos con nuestros seres queridos, a realizar esas buenas acciones que quizás durante el resto del año permanecen en un segundo plano y rescatamos tradiciones que nos inyectan esperanza, porque la gente necesita tener esperanza y pensar que el futuro es la promesa de seguir adelante. Entre las tradiciones que adornan estas festividades, los cuentos de Navidad ocupan un lugar privilegiado en muchos hogares, brindando consuelo, moralidad y un toque de magia a quienes los escuchan.

Los cuentos de Navidad tienen raíces profundas que se remontan a tradiciones orales y literarias mucho antes de que se establecieran como clásicos escritos. En aquellos tiempos, las festividades navideñas estaban llenas de teatralidad y narraciones populares, donde historias bíblicas y leyendas eran contadas en encuentros familiares y comunitarios. Historias que estaban más enfocadas a la espiritualidad y la vida de Cristo que en la magia y el sentido festivo que conocemos hoy.

Ya el Renacimiento trajo consigo una revalorización de la literatura y el auge del “carnaval festivo”, donde las narraciones humorísticas y alegóricas ganaban protagonismo. A medida que la sociedad se transformaba, la idea de la Navidad comenzó a cambiar, enfocándose más en la familia y la comunidad que en la exclusividad religiosa. Un contexto que no pasó desapercibido para la evolución de los cuentos de Navidad.

Sin embargo, es el siglo XVIII el impulsor de la prosa como género literario dado que el cuento no había sido nunca considerado dentro de los géneros literarios clásicos. A partir de entonces los autores comprueban que es un soporte más que aceptable para ser transmitido por la reciente prensa cultural*

Nos encontramos con una nueva forma de publicación: las novelas por entregas. Durante el siglo XIX se convirtió en una revolución muy popular para publicar obras literarias, estas obras conseguían una divulgación en partes o capítulos a través de periódicos y revistas. Esta modalidad permitía a los autores publicar su trabajo de manera continua llegando a un público mucho más generalizado que podía permitirse adquirir una revista con un coste muchísimo más inferior que el que supondría conseguir un libro impreso.

La forma de divulgar estos cuentos, no solo los navideños, conseguían una mayor interacción con el público que permitía a los lectores comentar y discutir la obra mientras se publicaba. Razón que, en muchas ocasiones, influía en el desarrollo de la trama.

El sentido costumbrista cobra más importancia que nunca dado que las publicaciones tienen la necesidad de influir y empatizar con la sociedad. Las novelas por entregas marcaron una etapa muy importante en la evolución de la literatura llegando, incluso, a sentar las bases para la narrativa moderna.

Sobre este y otros temas como la influencia de los Cuentos de Navidad en la cultura popular, os hablo en la obra de divulgación que me ha empujado a escribir este artículo dentro de la serie “Más allá de…”: Los Cuentos de Navidad de Mireia Giménez Higón.

* El cuento navideño decimonónico español: Configuración del género. CARRILLO MARTÍNEZ, Ana Lydia (2020)