Lara A. Serodio, nos lleva a un profundo viaje a través de su última obra literaria, abordando temas tabú como la infidelidad, la presión social sobre las mujeres y la intensidad femenina. Desde desafiar los estereotipos literarios hasta reflexionar sobre la salud mental en la sociedad española, la autora ofrece una visión franca y enriquecedora de la vida, compartiendo su experiencia personal y desafiando las etiquetas impuestas por la industria editorial. Un diálogo cautivador que destaca la importancia de abordar temas profundos con sensibilidad y autenticidad en la literatura contemporánea.

Me gustaría empezar hablando de la protagonista de Emma, que trata de salir de esa rutina. ¿Cómo la definirías?

Buena pregunta. Sabes que nunca me preguntan por esto. Siempre vamos directo a la parte del sexo. Me gusta la idea de que Emma es una mujer completamente normal y común. Más allá de que las circunstancias en las que se encuentra sean comunes. Creo que no tiene ningún rasgo especial, como se menciona en las primeras páginas, pero es realmente verdad.

Cuando piensas en un personaje femenino fuerte, al menos a mí, que he crecido con estas películas, vienen a la mente personajes como Terminator o Alien, personas que toman mucha acción, ¿verdad? Pero no todo el mundo tiene esa valentía, y no todo el mundo es un personaje fuerte con la capacidad de tomar las riendas de su vida. Y así es como definiría a Emma: una persona muy pasiva, común, que no experimenta grandes cosas ni vive grandes eventos, y precisamente por eso se encuentra en la situación en la que está. Enfrenta la crisis actual porque carece de las herramientas para plantarse frente a sus jefas y decirles «esto no está bien», o determinar directamente que algo está mal y tomar acción. Yo la describiría así. Creo que es un personaje muy común, muy a pie de calle, para que la gente también se sienta identificada, porque no todos tienen los rasgos de una heroína valiente. No, no es un personaje valiente. ¿No está mal hablar de los defectos del personaje, verdad?

¿A qué público le está dirigido este libro? 

Sí que es cierto que es muy fácil pensar que alguien pueda sentirse más vinculado con la protagonista sería el público potencial, ¿no? Obviamente no quiero descartar a nadie, pero vamos a lanzar la idea de que cualquier mujer en edad de merecer pueda o, en una situación similar, se pueda sentir identificada. Entonces, me parece bastante bien que una mujer joven trabajadora entre los 20 y los 40 va a sentir más vínculos con la protagonista. Me gusta mucho los dos caminos que puede recorrer también el lector, que es la mujer un poco mayor, que a posteriori también reflexiona y se da cuenta de este momento de decisión, ¿no? Yo, que hablaba con mi madre y perfiles como mi madre, que decía claro, yo tiré millas por la vida y no me paré a tomar decisiones. O sea, yo no pensaba que te estás pasando, ¿estás teniendo hijos? Gracias mamá por decírmelo ahora. Pero bueno, este punto de que me gusta la idea de que este tipo de lectores también se puedan lanzar.

Y luego he descubierto un nicho muy pequeñito que me parece muy curioso que son los hombres. De la similar a la de Alexis que se han sentido muy abrazados por la narración de Alexis, no las partes en las que quizás Alexis es el personaje más tóxico de la novela, sino todas las ventanitas hacia la historia de cómo ha perdido la hija, ¿no? Y yo creo que ahí, un terreno que a mí me gustó mucho escribir que, y que cuando un hombre de esa edad me escribe y me dice es que me ha destrozado porque he pensado soy yo, son mis hijas. Yo me hago ahí. Bueno, esto lo hemos hecho bien. Entonces creo que ese nicho también trata aparte temas de masculinidad tóxica, porque estás hablando de un tipo de personaje al que se le espera que actúe así a nivel social. Pues de nicho, de lector creo que también puede encontrar. A priori quizás no le llama, pero creo que puede encontrar un algodoncillo donde también verse identificado. No sé si te ha respondido la pregunta.

¿Se perdona una infidelidad a un hombre pero no a una mujer? 

Pues a mí me gusta mucho más esa pregunta, porque creo que más que perdonar o no perdonar, la sociedad, y no hablo de justificar o no justificar la infidelidad del hombre y no la de la mujer, sino que creo que la sociedad empuja a que haya un entendimiento, no en este sentido. Al menos me estoy metiendo en un berenjenal con lo que voy a decir, pero allá voy. Creo que sí que hay esta idea de «bueno, pero entiende lo que ha pasado porque no le perdonas». Ya has montado una estructura familiar. Hay como esta idea de original. Creo que es así. Las madres, si tú vas a tu madre y dices «mi pareja ha hecho esto», creo que van a intentar allanar ese terreno de esta manera, eh? Que lo van a intentar entender más, van a intentar justificar más. A día de hoy creo que también pasa lo contrario. No sé si vosotras, como mujeres jóvenes, estáis de acuerdo en que incluso hay miedo a venir y decir «ostras, mi pareja me ha sido infiel, pero quiero continuar con ella», porque automáticamente todas las amigas piensan que estás loca. Entonces, por un lado o por el otro se expone.

Juicio y muy grande la decisión de la mujer. Eso es lo que me interesa. Es todo el rato la decisión de la mujer, la decisión de la mujer para ponerle el cuerno o la decisión de la mujer para perdonar o romper la relación. Y es ahí donde creo que está el tema, eh? En diferencia a la decisión del hombre o no, que parece que es como bueno tomar la decisión de hacer esto si me perdonas, perdona si no, no, parece que no hay la misma esencia. Yo creo que lo que está bajo la lupa es la decisión de la mujer siempre. En cuanto a este territorio, eh? Claro, en el caso de la novela, mmm va más allá porque está en el entorno laboral. Perdonar o no perdonar en una relación ya no sé, pero las consecuencias creo que son otras. Y las consecuencias que, por ejemplo, puede tener para la vida de una mujer si se le desmonta todo versus las consecuencias que puede tener en la vida de un hombre son otras. Y podemos poner mil casos desde que si tienes hijos y te separas, la carga va a ser peor para ti. Y como hay gente que toma la decisión de decir «bueno, no me separo porque es un brownie, yo como hombre te pongo los cuernos, te separas de mí, soy soltero otra vez», ¿no? Entonces creo que todo está, la presión está ahí. El foco de presión está ahí, en cómo la mujer va a sentirse juzgada, igual tome la decisión que tome, sea para engañar, sea para perdonar, sea para dejarlo.

Hablando de decisiones. ¿Crees que en esta vida las mujeres tenemos como todo organizado y escrito?

Va mejorando, sin duda. Pero por otro lado, todavía arrastramos el ancla de este tipo de presiones, eh? Porque todavía están estas generaciones que miden nuestra vida con este tipo de vara, ¿no? Eh? Y ya no es que estén las generaciones encima, no vamos a culpar a madres o tías pobres porque han sido educadas. Es que creo que incluso nosotras todavía a día de hoy estamos educadas con esta idea. Y cuando digo la idea de amor romántico es la romantización de este tipo de vida en el que tienes que seguir todos los pasos. Y lo que me interesa justamente de tratar en la novela, porque creo que en un momento u otro todas nos sentimos identificadas con eso. Es este punto en el que la vida se empieza a medir por una cuestión cronológica y es algo que yo rebato en mi vida e intento rebatir con el libro. Cuando la gente te pregunta cuándo vas a hacer según qué cosas, dando por hecho que las vas a hacer. Entonces es cuando vas a tener el trabajo serio y vas a dejar de tal. Cuando vas a tener trabajo, cuando vas a comprar la casa, cuando te vas a casar, cuando sea, cuando vas a tener hijos. Bueno, ¿quién te ha dicho a ti que yo quiero tener hijos?

¿Cree que ahora queremos, como han querido nuestros padres o como queremos nosotros que nos quieran?

De cuentos de tal, pero también de querer adaptarlo a nuestra propia narrativa, no de estas «Me han enseñado que quiero esto, entonces voy a contestarlo y decir que no, pero por otro lado, como peleo con mis propios deseos, no pasa nada por decir que sí, que quieres una relación estable. O sea, yo creo que estamos todavía navegando un territorio en el que sabemos que no vamos a aceptar todo lo que nos han dicho que tiene que ser de una manera. Pero por otro lado, y aquí voy a romper una lanza en favor de las generaciones anteriores y de mi madre, y esto os lo voy a contar. Yo recuerdo perfectamente el día que mi madre me dijo que ella era consciente de que ya no estaba enamorada de la persona con la dice tu padre. No estoy enamorada, lo quiero. Y por qué lo quiero? Porque me he dado cuenta de que es mi compañero de vida y eso me pareció más bonito que que no.

Esta idea de las abuelas, no mi abuela, que no tiene nada que ver con la abuela del libro de No, tú te casas con esta persona, tienes que estar toda la vida con esta persona, tienes que soportarlo, no? Esta tradición más. Me parece muy romántico. La idea de «Soy consciente de que el amor romántico se va a ir, que el enamoramiento inicial se va a ir», eh? No lo cataloga, no lo cruza o no lo justifica, como en las abuelas de «bueno, que vosotros ahora cada cinco años estáis cambiando de pareja», sino que realmente me gusta mucho esta realización de date cuenta de que conquistas lo que quieres hacer. Si quieres ir por esa vía es encontrar a alguien con quien compartas tu vida, no? Y esto me parece como que es una manera muy bonita de enfocar el amor y de darte cuenta de que puedes enamorarte, puedes enamorarte, pero que al fin y al cabo se establece. Es una relación, es un compañero de vida y vinculándolo con la infidelidad y otro jardín en el que me voy a meter. Es ahí donde también entra la confianza o la comunicación. Y como creo que a día de hoy sí que se empiezan a abrir más vías de concebir el amor y las relaciones, no, porque existe más la posibilidad de girarte y enfrentarte y decir eh, mmm, van a existir otras personas en nuestro camino que nos van a atraer, que nos van a llamar la atención. ¿Cómo quieres enfocarlo? ¿Qué exiges de mí? ¿Exiges monogamia, eh? Vamos a ser adultos, vamos a comunicarnos al respecto. Entonces se empiezan a abrir vías de comunicación diferentes, al menos.

¿Cómo describirías al otro protagonista de esta novela? (Alexis)

Lo primero que te diría es que creo que nunca llegaremos a conocer a Alexis como es en realidad, porque la intención de la narración es que solo lo veamos a través de los ojos de Emma. Entonces, Alexis nunca se abre y es un personaje que solo vamos a desgranar gracias a la relación que establece ella con él y, sobre todo, las proyecciones que hace Emma. Y esto creo que nos pasa a todos, que en una manera u otra rellenamos los huecos de lo que no sabemos de alguien y muchas veces incluso nos montamos películas. Dicho así de manera plana, para justificar esos huecos. ¿Por qué no me llama? Porque está ocupado.

Otra de las cosas que me gusta del libro y que habla mucho de salud mental. Eso, eh, aquí en España hoy día, sigue siendo un tabú y yo me lo quería llevar también al tema de redes sociales, por ejemplo. ¿Qué opinas de todo esto?

Como quien se rompe el pie, se ha roto la cabeza y tiene que ir a ello. Hace más de 20 años y creo que ahora a nivel social se está ahí. El discurso está ahí, el diálogo. Hace 20 años no lo estaba yo a mi madre, fue casi que una pionera en su grupo de amigos decirnos que a la gala, pasado esto en casa, nos ha pasado esto, estamos yendo al psicólogo, estamos yendo al psiquiatra. Estas palabras que antes las mencionabas y era un estigma brutal. Y esa línea empezó a abrir que sus amigas empezaron a decir ah, pues yo también. Y empezamos a descubrir que todo el mundo compartía esto y nadie lo hablaba por estigma. Yo creo que esto, 20 años después, está más normalizado, está en el diálogo, está en la calle, eh. Las redes sociales tienen una gran culpa de que haya muchos problemas, pero también son un abanico y un escenario muy grande para que la gente lo normalice y sienta justamente que no estamos solos, que se habla mucho de ello y se expone mucho más el tema.

Yo creo que ahí hemos ganado, aparte que también salen datos al respecto de la pandemia, también sacó a la luz la cantidad de dependencias a psicofármacos, a visitas. Yo creo que esto ha mejorado, pero voy a poner un pero como una catedral. Que hablemos de ello más no significa que estemos reaccionando como sociedad o poniendo soluciones. Y a día de hoy, cuánta gente conozco o conocemos o yo mismo que somos capaces de hablar de ello, de ansiedad, de depresión, de los problemas que tenemos pero no tenemos acceso, o las herramientas como para poder como sociedad, sociedades a nivel de en seguridad social, enfrentarnos a ello sin o bien no tener el trato que corresponde o bien no acabar teniendo un montón de pasta, porque esto es así, si tienes dinero puedes cuidarte la salud mental. Si no tienes dinero, bueno, pues 15 minutos cada tres meses y con suerte. Entonces creo que ahí hay una asignatura y lo digo a título personal 100%. De cuánta gente conoces de estas en la conversación? Ya está, que tú necesitas ir al psicólogo, te señala a ti. Pero si eres una amiga mía…Y el pero es ya, pero no me lo puedo permitir, porque claro, quién puede permitirse 200-300€ al mes solo en esto…Entonces ahí está guay que se vaya hablando. A ver si dentro de 20 años estamos teniendo esa conversación con el 17.º libro.

Volviendo a Emma, ¿crees que la intensidad hoy día molesta?

El concepto intenso, ese nuevo histérico que cuando se hablaba de la histeria era la histeria femenina y se trataba en psico frenopático. En los años 50 que te enchufan electricidad a la cabeza, o sea, todo el rato una manera de minimizar el sentimiento femenino. Y es todo el rato una manera de. Has perdido los papeles? Has perdido la razón, ¿eh? Cuando esto a la inversa no pasa, no cuando tú eres contundente eres un hombre. A nivel sexual, porque también les pasa a los hombres. Esta idea de desvincular emociones con razón es lo que dices. No parece que sea algo negativo, intenso o intenso. Eres como. Como penalizando el hecho de que tú vivas las cosas con intensidad, que signifiquen algo para ti, que no seas un robot frío, o sea algo negativo.

He leído en otras entrevistas que le cerraron la puerta a este libro…

Creo que hay un punto también muy bonito y romántico de que estamos hoy aquí. No hubiésemos podido estar hoy aquí. Ya. El destino. Ahora que tengo el final feliz, lo veo con este punto de vista de creo que las cosas pasan por algo y me costó mucho tiempo pensar. Estaba muy frustrada de por qué no está saliendo el libro. Vamos a intentar ver qué le pasa, dónde están los errores. Yo creo que el libro está bien. Mis agentes me dicen que el libro está bien. La gente que se lo lea te puede gustar más o menos, pero no lo tenía, lo lo tenía todo como para estar ahí fuera. Es que aparte, claro, yo había publicado el primero con la editorial pequeño, el segundo fue en Planeta, pero fue juvenil. Luego escribí este claro, esto fue el tercer libro. Lo que pasa es que ahora sale de 5.º, se quedó en el cajón. Publique con Ediciones B en Penguin, o sea, ya fue como subiendo y este sigue en el cajón. Entró el audiolibro, que fue como esta manera de salir. Claro, yo ahí escribí otro libro con con una beca y escribí otro audiolibro después que salió hace un par de semanas también porque llevo un mes muy ocupado. Pero claro, luego llega Planeta, volver un poco a casa con el sello nuevo, o sea, todo, todo sube, todo sube y ahora tiene todo mucho sentido. Pero claro, a veces mis amigos me hacen la broma de que no puedo poner los libros en orden. Yo los veo tal cual los publicas, no tal cual los escribiste, porque el tercero en verdad es el 5.º, pero es el 6.º. Pero es este, ya salió en audiolibro, entonces me frustró mucho y yo de verdad que lo acuso a la calidad de. Entiende mi calidad en el sentido de etiqueta. Este país es comercial o literario. Lo literario está como muy marcado y una serie de autores muy marcado en al mundo editorial de Confunde mucho que tú tocas muchos palos y es como un momento, pero tú no hacías thriller, ¿qué haces ahora siendo romántica?, ¿qué estás ahora haciendo ciencia ficción?