FOTOGRAFÍA: MÓNICA REBOLLO
Hablamos con el periodista y escritor Guillermo Sánchez sobre su última novela histórica “Lluvia de Almendras”. Una interesante trama sobre la primera navegación del mundo, encabezada por la figura de Magallanes y culminada por Elcano. La trepidante trama, relata el desconocido enfrentamiento entre España y Portugal en la conocida como Guerra de las Antípodas. En su carrera profesional cultiva géneros desde la entrevista o la narración hasta la crónica. Actualmente trabaja en Canal Sur Televisión, como periodista deportivo, en el que nos niega conocer por qué equipo de la balanza sevillana se decanta. Sevilla, su tierra querida, al igual que la Semana Santa que nos menciona con tanta emoción. Navegamos con Guillermo en su carrera literaria, conociendo como adelanto que se encuentra inmerso en ensayos deportivos e históricos. 

 

¿Cómo se encuentra?

Pues muy bien porque estoy teniendo experiencias muy satisfactorias en un mundo que no conocía porque he estado seis días firmando en la Feria del Libro. No tuve esa oportunidad con mi primera novela que se titula “La levitación”, es una obra ambientada en el siglo XVII y no tuve la oportunidad de llegar a la Feria del Libro de Sevilla porque la editorial quebró y no tuve demasiada suerte con esa novedad. Ahora sí me han coincidido dos libros en el mismo año porque eran dos proyectos que tenía desde hace cinco años atrás pero vino la pandemia y resulta que, con ella “La Macarena se vistió de luto”. Es la historia de la devoción de la Macarena en los siglos en los que se forja la devoción. Es un ensayo, narro una serie de relatos en el que cuento la devoción hacia la Virgen de la Macarena.

Me ha coincidido ese libro con “Lluvia de Almendras”, que es una novela histórica muy diferente. Entonces, me siento un privilegiado, para mi escribir novelas es como si me despojara del hábito de periodista. Me despojo del rigor, de ser profesional, de relacionarlo todo a la fuente fiable para que la noticia sea cierta. Aunque sea basado en hechos históricos, la historia debe ser verosímil. Después de tantos años de tener ese traje que me apretaba tanto, tener la posibilidad de ser subjetivo es como una liberación.

¿Cómo se definiría? ¿Quién es Guillermo Sánchez? 

Creo que soy aprendiz de todo y maestrillo de nada. A lo largo de mi vida, no he querido especializarme en nada, he pretendido aprender de todo. Empecé con menos de vuestra edad en un periódico que fue el último periódico de tarde en España, fue “Nueva Andalucía”. Contaba resultados y realizaba calificaciones. Desde entonces, me he movido sobre todo en el periodismo deportivo pero, me ha interesado el documental, el reportaje, la entrevista, la narración tanto en radio como televisión… también me ha interesado el mundo del teatro. Finalmente me ha interesado el mundo del ensayo y el mundo de la novela histórica porque es lo que siempre me ha gustado más. Al final, cuando haces tantas cosas eres aprendiz de todo y maestrillo de nada. 

¿Cuáles diría que son sus hobbies? 

El fútbol ha marcado mi vida. Mi padre fue futbolista, jugó en el filial del Sevilla y del Betis. Llegó a jugar un partido con el Betis y de pequeño, quise ser futbolista. Entonces, una vez tuve una experiencia muy interesante y es que una vez probé con el Betis siendo un niño con doce años. Me llevaron a la prueba y me dijeron que me dedicara a otra cosa, eso marcó mi vida. Lo que fue una noticia terrible, alguien especialista me dijo que no podía ganarme la vida con eso. Entonces me volqué desde muy joven con mi profesión de periodista, en contar las cosas que era mi segunda devoción, la verdadera. Eso me ha ayudado mucho a contar historias, a la hora de contar novelas, el destino. Me interesa mucho, la mágica fuerza del destino, que marca por casualidad muchas veces a la persona. En “La Odisea” de Homero, el destino ha sido muy importante, de hecho, marca el teatro. En esta novela, me voy a un puerto como el de Lisboa para arrancar la historia porque en el siglo XVI, la gran aventura era hacerse a la mar para conocer mundo y para darse a conocer. Las posibilidades del destino más ricas eran los puertos de mar, que salían a la aventura para el descubrimiento del mundo. Entre esos puertos está Sevilla y Lisboa. 

Siguiendo la conversación “futbolera”, ¿Betis o Sevilla? 

Esta pregunta no me la han hecho nunca. No puedo contestar a esto porque dedicándote al periodismo deportivo, he visto nacer un nuevo periodismo en el que el periodista prima desde la perspectiva del equipo al que pertenece. Yo, públicamente tomándome una cerveza te diré de qué equipo soy. Esta ciudad la primera decisión que tomas cuando haces la Primera Comunión es si eres del Sevilla o del Betis, cuando incluso tus padres te ponen una carta de Reyes y tienes que pedir una camiseta de algún equipo. Entonces, antes de decidir si eres cristiano o haces la Comunión, la primera decisión que toma un sevillano es si eres del Sevilla o Betis. Creo que un periodista deportivo no debe decirlo públicamente, luego ocurre que con las redes sociales la gente indaga en tu vida personal y pueden sacar conclusiones de si soy sevillista o bético. No lo diré públicamente. Lo que sí diré es que como desde los cinco años mi padre se dedicó al fútbol, voy al campo del Betis y Sevilla. No lo digo, me parece mal que un periodista deportivo diga eso, al igual, que me parece mal que un periodista político mencione su signo político. Si trabajas en La Razón, puede ser que trabajes con un diario de derecha. Si trabajas en El País, por lo menos históricamente, entendías que eras de un signo liberal o de izquierdas. Puedes intuir cómo respira un periodista, pero que un periodista diga soy de derecha, Vox o del Betis no me parece bien. Ahora te digo si soy del Betis o del Sevilla. 

¿Qué le llevó a elegir el periodismo como profesión? 

Es muy difícil de responder, en mi primera infancia yo quería ser santo y quería levitar. Mi novela se llama “La levitación” porque leí que había una congregación en la Catedral que pertenecía Juan Martínez Montañez que entendía que la levitación era un fenómeno difícil de realizar pero que era posible de realizar. Entonces, recuerdo mis años de salesiano en los que tenía ocho o nueve años intentando profundizar en si era posible la levitación. Seguía los modelos que nos daban en los salesianos de abstraerte en algo para ver si era posible levitar. Mi plan A era que quería hacer milagros, mi plan B era futbolista y mi plan C era ser periodista. 

¿Cree que el periodismo se adapta a los nuevos tiempos? 

Sí claro, se está adaptando a los nuevos tiempos. Lo que pasa es que los nuevos tiempos son bastante miserables. En la pandemia realmente cuando todos debimos comprender de una vez por todas lo que es importante de lo que no es importante. Porque al final la madurez es eso, tanto a nivel personal como profesional. La madurez es dar prioridades a las cosas, entender qué es importante en la vida. Resulta que me he llevado un chasco tremendo con la sociedad. Pensaba que íbamos a entender que la seguridad de la sociedad, el contar las cosas, aparcar momentos de pánico general, dar el sitio al periodista que es un experto. Para periodista se estudia, uno se forma y es una profesión muy difícil. Debemos distinguir la diferencia entre fake news, si todo el mundo tiene acceso a dar noticias sin ningún bagaje de información que tiene el periodista, tenemos un mal camino. Si una vez que pasa la pandemia no diferenciamos la importancia de las cosas y ves que lo menos importante no se ha mejorado sumando la estabilidad y seguridad de la salud y del periodismo, que son las dos carreras que debíamos haber entendido que son importantes en la sociedad. Ni el papel del periodista ni el papel del médico, el papel del profesional sanitario ha sido tomado en cuenta.

Ha sido muy frustrante comprobar que el periodismo después de la pandemia no se ha rehecho y que la sociedad no ha dado al periodismo la importancia superlativa que en mi opinión tiene para el ciudadano y para la sociedad. Es una nueva oportunidad perdida porque estamos reinventándonos. Los medios convencionales tienden a desaparecer y es ahora cuando el periodismo tiene que coger ese fortalecimiento de la propia sociedad. Para mi ha sido eso, una gran sorpresa, que los dos grandes oficios no han salido reforzados de la pandemia, ni a efectos de estabilidad laboral ni sueldo. Ni la sanidad ni el mundo del periodismo, estoy decepcionado con la humanidad. 

¿Qué opina de la polémica del Premio Planeta? ¿Debate necesario? 

No me parece mal. Todos sabemos que los Reyes Magos llegan una edad en la que conoces la realidad, no quiero molestar a los padres. Pero, creer en el Premio Planeta es como creer en los Reyes Magos, no quiero herir a otros premios similares. Cuando te presentas a un premio, yo me he presentado a diez o doce, lo que pretendes es que la editorial te de a conocer y que al menos, pueda hacer pasar tu novela por un proceso de lectura. Entonces, todos sabemos que los grandes premios solo se dan, no digo que estén trucados, pero se dan a personas que tienen relaciones con la editorial. Viniendo de fuera de la editorial, te dan el premio y es difícil, relativamente imposible. En medio de esto que yo pienso, esto me parece divertido, que le den el premio a tanta gente, ha sido como un misterio. No me parece ni mal. 

¿Cuánto tiempo le llevó crear su última obra “Lluvia de Almendras”?

Realmente, lo que más invertí fue en la documentación. Decía un escritor andaluz, Juan Valera, que lo más importante de la novela histórica es la precisión arqueológica. Debes invertir en tiempo para conocer un tema, esto me costó como dos años. Anduve documentándome por un tema que me parecía fascinante como me parece el de “Lluvia de Almendras”. No soy un escritor profesional, me encuentro a tiempo parcial dentro de lo que me permita mi oficio como periodista. Entonces, cinco años, pero probablemente siendo honestos a tiempo total sobra para escribir una novela tan exigente. 

¿Siente alguna responsabilidad al ser pionero en tratar este tema? 

Realmente muy pocos libros de historia dedicados a este momento que a mi me parece trascendental en la historia de España. Y de hecho, ninguna novela. Un poco el tormento de cualquier autor es que alguien ha escrito sobre lo mismo que tú, afortunadamente no he encontrado a nadie. Igual también es porque fui original y ambicioso, no había mucha información sobre las Molucas. Está ambientada alrededor de ello y eso es porque me documenté. 

Mezcla ficción y realidad pero, ¿cuánta realidad autobiográfica hay tras “Lluvia de Almendras”? 

Creo que tras “La levitación” que fue mi primera novela, hay mucho más de autobiografía. Un niño huérfano que quiere levitar en la Sevilla del siglo XVII, hay más autobiografía que aquí. En “Lluvia de Almendras” hay muy pocos personajes de ficción y muy pocos personajes ficticios, todos se unen a la realidad. Los personajes de ficción lo que me han permitido es usarlos como margen sin sentirme demasiado encorsetado en la historia que quería contar. “Lluvia de Almendras” es la historia de un narrador y un protagonista que se conocen en la Lisboa mágica en la que el rey Juan y Manuel hacían confrontaciones con rinocerontes. También eran enfrentamientos en los que Portugal quería hacer valer su poder, en el que habían conquistado el sur de la India, que traían animales exóticos y conformaban de algún modo aquellos animales. Hago viajar al narrador y al protagonista en un reencuentro porque ambos tienen un mismo propósito, encontrar su lugar en el mundo. Reinaldo Duarte encuentra su lugar en el mundo, en las islas Molucas, que se convierten en una guerra. No solo una guerra sino la originalidad y el planteamiento de la novela, de enfrentarse a ese lugar en el mundo. Se enfrenta al que fue su lugar en el mundo. España y Portugal protagonizan una guerra, quizás uno de los episodios más desconocidos de la historia española. 

¿Se ha enfrentado a algún reto a la hora de escribir este libro? 

Sí claro, me estoy enfrentando ahora al reto de luchar, de continuar y no dejo de preguntar ahora que ha salido la novela si se sienten atrapados por la trama. Justamente es eso lo que persigo, primero que el lector, se sienta atrapado por la trama y en segundo lugar rescatar la vida de unos personajes que son secundarios de la primera vuelta al mundo y a los que la historia no rescata. Reparamos una injusticia histórica con personajes que cumplieron el papel para los que fueron asignados y luego la historia se olvidó de ellos. 

¿Quién es su personaje favorito? 

De personajes históricos reales Hernando de Bustamante, es un personaje real que también ha sido ninguneado de alguna manera por la historia. Es el personaje que recibió dinero por parte del emperador Carlos porque es el primero que cruza el Estrecho de Magallanes. Los barcos llega un momento en el que no encuentran el camino y hay un personaje que salta, llega hasta encontrar la salida del estrecho. Ese personaje se ha hablado muy poco, apenas una historiadora extremeña, Belén Baños, solo ella se ha interesado hasta donde ha podido por su historia. Era barbero, es decir, cirujano de la época va con el piloto a visitar al emperador para darle noticias del mundo. Hernando embarca a por esos personajes secundarios que defienden la isla y está a punto de ser la primera persona que da dos vueltas al mundo porque ElCano muere en la vuelta y media. Hernando vuelve a convivir en las Molucas y protagoniza una historia final. Pasa por un traidor e intento hacer ver que todo es relativo en la historia. Hernando no es un traidor, porque es el que decide entregar la plaza a Portugal cuando ya están asediados los españoles y cuando no hay otra salida. Hay una división de votos, quería que hubiesen las menores víctimas posibles. He dicho alguna vez que esta guerra que pone fin al libro es la Guerra de las Antípodas, es una guerra que pudo haberse evitado con un Whatsapp o un correo electrónico. Pudo evitarse pero, no se hizo, era una fake news que se habían inventado. 

A lo largo de la novela menciona la figura de Dios, ¿es creyente? 

Sí, soy creyente. Soy católico y debería de ser más practicante pero sí creo en Dios. Es una pregunta que no digo si soy del Sevilla o Betis pero sí, creo en Dios. Después de escribir “La Macarena se vistió de luto” no solo los periodistas sino lectores, querían saber mi punto de vista a la hora de explicar ese fervor universal. Creo en Dios, me emociona mucho todo lo que rodea a la Semana Santa, tanto que no me importa decirlo. Mi emoción es tanta que creo que soy la persona menos indicada para narrar la Semana Santa, soy como un niño porque cualquier detalle que vea me emociona. La emoción me supera y afortunadamente, puedo dar paso a otro comentarista para tener mi momento de llanto y devoción. He vivido desde pequeño la Semana Santa de Sevilla.

¿Por qué deberían leer “Lluvia de Almendras”? 

Nunca me había planteado esa pregunta, es muy buena. Cuento un episodio completamente desconocido. Pienso que esta aventura que narro es probablemente la más deslumbradora de la historia de la humanidad no solo me refiero a España, pero la conquista del continente asiático es la aventura más emprendedora y osada del ser humano. El descubrimiento de la belleza de aquellos parajes, el mundo se hace abarcable y accesible, se hace cartográfico y flexible. Merecía la pena contar una historia con ese momento en el que el ser humano descubre la forma del mundo, que era tres veces mayor respecto a lo que concebía Cristobal Colón. Es una historia hermosa, llena de amor y desamor, de aventuras y guerra. Llena de todo lo que el destino que trae consigo de cuando se exploran los mundos desconocidos. 

Son muchos los que piensan que está cerca el fin de la literatura en papel, ¿está de acuerdo con esta afirmación? 

Bueno, lo último que me ha dicho David González, editor es que está preocupado por la falta de papel. Entre las muchas cosas que escasean, que probablemente haya conducido la pandemia, esta crisis global. El papel se está encareciendo y esto va a significar una crisis. He oído hablar de la ralentización de todos los procesos en libros para los próximos meses. Donde muchas editoriales pensaban lanzar diez o doce libros, probablemente se tengan que conformar con sacar solamente seis. Esto puede ser una buena oportunidad para dar cabida a la literatura en otros formatos. Probablemente sea pronto para contestar a esta pregunta porque la crisis ha estallado justamente ahora pero sí que puede existir, una crisis del papel. Hoy día vemos a través de otros formatos, las noticias del día. Viene una crisis del papel que anuncian los editores y va a estallar con toda su crudeza. 

¿La literatura puede ser sustituida por la televisión o el cine? 

No puede ser sustituida porque son maneras diferentes de contar historias. Es cierto que es un poco lastimoso ver como la literatura no tiene el mismo valor que la cinematografía. Y ver como la cinematografía en los últimos años le ha ganado el pulso a la literatura. Os pongo el ejemplo del caso norteamericano, hablo desde la admiración de ellos. Dominan el lejano oeste durante cincuenta años, que hacen alrededor de quinientas películas. Nosotros del tema de Molucas lo concebimos como el lejano oeste, hemos hecho dos películas relacionadas con Filipinas. Con esto no quiero decir que quiera aprovechar el lanzamiento para hacer una película relacionada con las diferentes etapas del imperio español. Pero es desafortunado que haya esta diferencia entre literatura y cine. Los norteamericanos hacen centenares de películas sobre la luna, que a mi me parece una roca que no alcanza ni la mitad de belleza que alcanza el sureste asiático. La cinematografía se ha impuesto ante la literatura. La literatura debe recuperar su papel porque habrá siempre un desequilibrio si la literatura no alcanza su verdadera dimensión. 

¿Qué proyectos tiene a corto plazo? 

Ahora mismo tengo en mente el proyecto de reeditar “La levitación”. Fue una novela que no tuvo toda la suerte que mereció porque la editorial dejó de funcionar justo en el momento que podía explotar. Luego, creo que el zapatero tiene que volver a sus zapatos y no descarto volver a entrar en el mundo del deporte para hacer ensayos o volver al mundo de la Semana Santa para hacer ensayo o volver al mundo de Sevilla para hacer ensayo o novela. Me apasiona la ciudad de Sevilla, si hay un punto en común es escribir sobre los personajes que han sido abandonados por la mano de Dios.

¿Qué diría que le queda por conseguir? 

Una feliz jubilación y entender que tanto en mi trabajo en Canal Sur como en el mundo del periodismo son mis hogares en los últimos años. Quiero saber que se quedan en manos de buena gente, de profesionales. Ese es mi último deseo, jugar al tenis, ser feliz con mi mujer y visitar a mis hijos. Ese es mi concepto del futuro y felicidad, quiero que la transición que viene merezca la pena. 

Para terminar, ¿qué consejos le daría a los periodistas noveles? 

Que crean en su oficio, en la importancia de su oficio. Somos los mediadores entre el poder y el ciudadanos, para que los ciudadanos estén verdaderamente informados. Que no se dejen sobornar por el poder que es la gran tentación cuando uno trabaja en grandes medios de comunicación. El periodista debe ser insobornable.