Conocía a Isabel San Sebastián a través de sus libros y de los medios, pero hoy he tenido la oportunidad de sentarme para charlar con ella. He de confesar que iba nerviosa, pues esta mujer es la culpable, en concreto La Visigoda y Astur, de anteponer la novela histórica por encima de otros géneros en mis lecturas. 

Hemos hablado desde dentro, partiendo de esa zona que asoma desde las entrañas del corazón, la que se filtra por el raciocinio y finaliza con una sonrisa. Y tras ello, si algo me queda claro y dejo firmado en estas líneas es que ella es una mujer con las ideas claras, con ganas de expresarlas y sin miedo a hacerlo. 

Hay quien señala un carácter fuerte, algo que puede llevar a la confusión, pues bajo esta premisa imaginamos a una persona dura. Sin embargo, hoy la he visto recordar con nostalgia su infancia, sonreír  al  hablar de los suyos y hace poco, los asistentes a una conferencia la vieron emocionarse sin pudor.

Su profesión  le sirve para expresar ideas. Ideas, fruto del tiempo que le ha tocado vivir y de experiencias personales  que le han llevado, en ocasiones, a momentos difíciles. Afirma que expresar en voz alta lo que ella y otros españoles pensaban le ha pasado factura en sus vivencias, pero afortunadamente a día de hoy ese capítulo ya pasó y se encuentra en otra etapa. Ahora, escribir novela histórica, compartir pasión por la literatura, sus nietas, Asturias y el campo ocupan su tiempo y le proporcionan la felicidad

En las redes se define como mujer, madre, hermana, abuela, periodista,  escritora y peregrina de la vida. Y además confiesa me gusta tanto contar historias como bailar. Después de tomar un café puedo añadir que es alguien muy cercano, natural y sobre todo trasparente. A mi juicio, estos valores son los que realmente hacen de esa madre y abuela  una persona a quien merece la pena escuchar.  

Hoy traigo a estas líneas una mujer de su tiempo, una feminista  defensora de derechos mediante argumentos e inteligencia, familiar y sobre todo, una trabajadora incansable  por la verdad.

 

Vamos a viajar con ella por dos lugares. Iniciamos el camino en el mundo de las ideas… Tus raíces están en una zona de España donde fue complicado vivir durante muchos años, aunque la profesión de tu padre te condujo por seis países diferentes.  Serias  la misma si no hubieras salido de Navarra?

Mis raíces están en Navarra y País Vasco. Mi padre era diplomático y yo nací en Santiago de Chile. Viví en Estocolmo, París, Madrid, Milán, Cambridge, Frankfurt, es decir que soy ciudadana europea de las de antes que España entrara en la Unión Europea. Mi vida hubiera sido totalmente distinta si mis raíces familiares  hubieran estado en algún otro lugar de España y si los terroristas de ETA, no hubieran asesinado  a un primo mío y me hubieran dado razones de peso para plantarle cara. Mi vida, no sé si hubiera sido mejor o peor, pero desde luego que distinta, sí.

Crees que hemos llegado a un punto donde todo vale amparándose en la libertad de expresión?

Como periodista y escritora defiendo la libertad de expresión. La ley marca claramente los límites: el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen… pero desde hace tiempo, dependiendo de las simpatías de quien te juzgue, se ampara o no la libertad de injuriar, de calumniar, de mentir abiertamente, algo que no debería ser así. Si tuviera que elegir entre un extremo u otro prefiero el extremo que ampara la libertad de expresión que el que impone la censura. 

«Yo siempre he alzado la voz contra lo que me parecía injusto y bien que lo he pagado en términos personales, profesionales y económicos»

Hablemos de la ley del embudo… aquella que se aplica cuando lo que en un momento determinado es jarabe democrático, para más tarde ser acoso y derribo. ¿Se debe alzar la voz contra esto o por el contrario debemos acostumbrarnos?

Yo siempre he alzado la voz contra lo que me parecía injusto y bien que lo he pagado en términos personales, profesionales y económicos. Nunca me he callado y he denunciado “la ley del embudo”, al igual que este tipo de actos intolerables a mi juicio, independientemente de quien sea el acosador o el acosado. 

Otra cosa es que en un espacio público, un político esté sometido al juicio de la ciudadanía, porque un periodista puede expresarlo en un artículo o decirlo en radio, pero hay mucha gente que no tiene ese cauce de expresión. Puede suceder que en un acto le grite algo. Yo no lo haría, pero puedo llegar a entenderlo. Pero que alguien acuda a tu casa o con tu familia, me parece lamentable e imperdonable. Entre todos deberíamos condenar este tipo de cosas.  

… para continuar por el de las letras. Te declaras apasionada de una época concreta de la Historia: la Reconquista. ¿Que tiene de especial  ese momento?

La Reconquista es una epopeya absolutamente fascinante desde el punto de vista histórico, literario, político e incluso contemporáneo, porque si no hubiera sido por la Reconquista, España sería hoy un país fuera de la Unión Europea. ─Isabel sonríe y cita a un hispanista francés llamado Joseph Pérez ─ “España no solo es Europa sino que es el único país de Europa que estuvo ocho siglos luchando para ganarse ese derecho”. 

La Reconquista es una hazaña secular, gracias a la cual las mujeres y hombres españoles somos libres, demócratas, integrados en el espacio de máximo progreso y libertades del mundo que es Europa. Si valoramos la Reconquista en términos históricos y militares es una proeza increíble. Durante los primeros siglos la resistencia de los reinos cristianos al acoso de un Emirato, después de un Califato muy superior en términos numéricos, tecnológicos… fue heroica. ¿Por qué se consiguió? Por la determinación de una nación, o de lo más parecido en términos de aquella época, que fue el empeño a recuperar las raíces visigodas que habían dado lugar al reino visigodo de España. España está en la mente, en el proyecto y en la visión política de aquellos  reyes desde el siglo VIII, desde la aparición del Camino de Santiago y la creación de ese vínculo con Europa, desde la concepción del proyecto de recuperación de lo que había existido que se forjó en la mente de Alfonso II y plasmó documentalmente Alfonso III, etc. 

En términos políticos, la Reconquista es una realidad muy antigua forjada en ese proyecto. En términos literarios está repleta de simbolismos y plagada de episodios fascinantes que van desde Covadonga hasta el Camino de Santiago, pasando por el tributo de las cien doncellas, las Navas de Tolosa… en fin es una fuente de inspiración inagotable. 

En 2018 nace la Asociación de Escritores con la Historia dónde eres Vicepresidenta; Esta asociación utiliza la palabra frente a las mentiras vertidas sobre la Historia de España.  ¿Por qué son necesarios este tipo de movimientos? 

La Asociación de Escritores con la Historia nace con el objetivo de impedir que la Historia de España se pierda y de  rescatarla de las leyendas negras de la que está impregnada, de la manipulación y también para recuperar un orgullo legitimo de ser español, sin grandes manifestaciones de patriotismo, porque aunque España tiene sombras, tiene muchas más luces. 

España es una de las pocas naciones que han dado forma al mundo tal y como lo conocemos. Creemos que hay que contarlo de una forma amena, didáctica, entretenida y que llegue al conjunto de la ciudadanía. Por eso, además de escribir nuestras novelas, organizamos ciclos de conferencias, universitarios… reivindicamos nuestra Historia, con sus luces y sus sombras, pero subrayando mucho más las luces. 

«España es una de las pocas naciones que han dado forma al mundo tal y como lo conocemos»

En tu haber quince libros e innumerables artículos. Dime uno que te haya marcado especialmente o que más te haya costado escribir.

El que más me ha marcado fue La Visigoda que la escribí en poco tiempo y por el desafío de un amigo. Nunca imaginé el éxito que obtuvo, pero viendo lo que sucedió, pensé en continuar con Alana, su protagonista, y con su descendencia. 

Cada novela es un nuevo hijo, un proyecto, una ilusión y a medida que avanzo, más me implico con ella. 

Tu último libro, Las campanas de Santiago,  forma parte de una trilogía. ¿Cuándo volverán a sonar las campanas de nuevo?

Esta novela forma parte de un proyecto muy ambicioso que es novelar toda la Reconquista, desde Covadonga (Alfonso I) hasta llegar a la Reconquista de Granada. Lo voy a hacer a través de dos sagas familiares, una de ellas es la de Alana de Coaña (La visigoda) y la otra es la de Mencía y Tiago (Las campanas de Santiago).

Si pudieras tomarte  un año sabático, ¿a que le dedicarías más tiempo, al baile o a las novelas?

Bailaría mucho más de lo que bailo ahora, pero le dedicaría más tiempo a la novela. Lo repartiría entre mis nietas y mis hijos, los libros, la lectura y escritura, el baile y pasear por Asturias.

 

Muchas gracias Isabel! Me ha encantado conocerte, al igual que comprobar cómo la pasión y fuerza que imprimes en tus escritos es directamente proporcional a la cercanía que muestras. Desde luego seguiré leyéndote, mientras tú continúas haciendo bailar tu pluma.

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